martes. 25.06.2024

El próximo 28 de febrero Pablo González cumplirá un año encarcelado en Polonia.

El periodista español fue detenido a los pocos días de la invasión rusa de Ucrania bajo la acusación de “espiar para los servicios de información rusos”, cuando cubría junto a otros colegas la llegada de refugiados ucranianos a Polonia.

Es un ciudadano español y por tanto de la Unión Europea cuyos derechos procesales están siendo violados descaradamente por las autoridades de un país, Polonia, que es miembro de la OTAN y de la UE

Desde entonces permanece en prisión preventiva en condiciones de casi total aislamiento. No se le permite hablar telefónicamente con su familia, incluidos sus tres hijos pequeños. Su única vía de comunicación es el correo postal con cartas que pueden tardar más de tres meses en llegar a su destino.

A excepción del cónsul de España en Polonia la única visita que las autoridades polacas han autorizado, cuando se cumplieron 9 meses de encierro, ha sido la de su mujer Oihana y no hay ningún indicio de que vayan a autorizar nuevas visitas. Según ha contado Oihana, Pablo ha adelgazado más de 20 kilos y, aunque mantiene el ánimo, está muy debilitado físicamente: apenas ve la luz del sol, permanece 23 horas encerrado en una celda sin ventanas donde pasa mucho frio y tiene una hora de paseo en el patio, siempre sólo sin contacto con ningún ser humano excepto sus carceleros. Una forma de tortura.

Pablo González es nieto de uno de aquellos llamados “niños de la guerra”, hijos de republicanos españoles que fueron enviados a la Unión Soviética para escapar de la guerra y la anunciada represión franquista cuando la derrota de la República parecía ya inevitable. Pablo nació en Moscú y tras el divorcio de sus padres, vino a España con su madre cuando tenía 9 años. Por eso tiene dos pasaportes, uno con su nombre ruso Pavel Rubtsov y otro con su nombre español y el apellido de la madre Pablo González, circunstancia que hasta el momento es la única supuesta evidencia que la fiscalía polaca esgrime para justificar su detención.

Pablo o Pavel habla ruso perfectamente, como periodista free-lance se ha especializado en el espacio postsoviético y ha trabajado para diversos medios españoles. Es un ciudadano español y por tanto de la Unión Europea cuyos derechos procesales están siendo violados descaradamente por las autoridades de un país, Polonia, que es miembro de la OTAN y de la UE.

El trato que Pablo González está recibiendo por parte de la fiscalía polaca constituye una grave violación de los principios y valores que la Unión Europea dice defender, como son la libertad de prensa, las garantías judiciales y sobre todo el respeto a los derechos humanos.

Por ello la APDHE pide al gobierno español, al Parlamento Europeo y a las instancias de la UE que se consideren pertinentes, que actúen decididamente en defensa de los derechos de Pablo González.

La Asociación Pro Derechos Humanos de España (apdhe), es una entidad laica, independiente y pluralista, con personalidad jurídica propia y sin ánimo de lucro.

La Asociación Pro Derechos Humanos de España (apdhe) es la primera entidad orientada a la defensa y promoción de los derechos humanos en la historia de España y nace el 14 de marzo de 1976, tras un periodo de reuniones en las cuales participaron más de 300 personas de férreas convicciones democráticas.

En cuanto a su formalización, fue en el período de indefinición jurídica que sigue al fallecimiento del General Franco, cuando los fundadores y fundadoras de la apdhe dieron un paso adelante, a pesar de la incertidumbre política existente, tomando la decisión de asociarse formalmente.

En esta época, ejercer en la práctica el derecho de asociación estaba seriamente dificultado por la legislación vigente y por los criterios gubernativos establecidos para su aplicación. Por ello, nada más aparecer el RD Ley 12/1977, de 8 de febrero sobre derecho de asociación política, los fundadores y las fundadoras elevan a documento público los estatutos de la apdhe y éstos son presentados en el Registro de Asociaciones el 2 de marzo de 1977.

La Asociación se integra por ciudadanos y ciudadanas de toda clase y condición, pero con un objetivo compartido: la voluntad de divulgar y promover los derechos humanos, con independencia de las diferencias ideológicas.
En los primeros años de la transición española, la apdhe centraba su labor en difundir los textos internacionales promulgados en defensa de los derechos humanos que gran parte de la población española desconocía. A lo largo de este periodo la apdhe impulsa, desde la perspectiva de los derechos humanos, todas las vías conducentes a la democracia, y así, apoya la amnistía política, el reconocimiento de sindicatos libres, la promulgación de una constitución democrática que solvente la indefinición jurídica y derogue las leyes represivas de la Dictadura todavía vigentes.

De modo casi espontáneo y desde su nacimiento, la apdhe inició paralelamente su proyección latinoamericana. Implantadas las dictaduras chilena, uruguaya y argentina en la década de los setenta, la apdhe impulsó la denuncia la supresión de las libertades y la conculcación sistemática de los derechos humanos en esos países y al tiempo, servía de referencia y apoyo para los exilados políticos que iban llegando a España en número importante. Trataba de abrirles una puerta hacia la libertad y propiciaba en España sus movimientos asociativos, con el fin de combatir a aquellos regímenes totalitarios desde el exterior.

No se puede omitir por otro lado, el férreo compromiso de la apdhe con los derechos del pueblo palestino, razón por la cual fue creado un grupo de trabajo que viene desarrollando una incesante labor a favor de esta causa.
La apdhe se consolida a lo largo de los años ochenta y noventa, iniciándose la publicación de Informes Anuales sobre la situación de los derechos humanos en España, así como una revista trimestral.

De manera ininterrumpida y hasta día de hoy, nuestra asociación viene concediendo los premios de Derechos Humanos en sus tres categorías: nacional, internacional y periodismo.

A partir del año dos mil se hace necesaria la adaptación a los nuevos retos derivados del recorrido temporal de la asociación y se concretan las orientaciones actuales, algunas de las cuales ya han sido mencionadas.

De este modo, nuestra actividad gira actualmente en torno a la denuncia de violaciones de Derechos Humanos y de crímenes internacionales, celebración de Congresos y Jornadas, elaboración y difusión de informes y publicaciones sobre temáticas relacionadas con los DDHH con perspectiva nacional e internacional, fomento de la Educación en y para los Derechos Humanos, defensa de la Justicia Universal, colaboración con organizaciones internacionales de Derechos Humanos así como instituciones académicas, personación en casos de Justicia penal nacional e internacional, acciones de incidencia política y social, memoria democrática…

Todo ello sin perder de vista el objetivo por el que nació la apdhe y que figura en nuestros estatutos desde el comienzo:

«Defender los Derechos Humanos en todas sus vertientes y en todos los lugares, velando por el cumplimiento de los ya proclamados y promoviendo el reconocimiento y garantía de los que todavía no estuvieran reconocidos.”
(Art.3. Estatutos apdhe)

En defensa de los derechos del periodista Pablo González