lunes. 15.07.2024

Tal y como recordaba Víctor Arrogante en este medio el pasado 19 de marzo, en su origen, "la sustracción era abiertamente política, auspiciada por el régimen franquista y sus instituciones, siguiendo la ideología fe pureza racial impuesta por el doctor Vallejo Nájera". Hacía referencia, desde luego, a uno de los crímenes políticos perfectamente organizados durante décadas y todavía sin resolver: "Los hijos de las presas políticas eran entregados a familias que cumplían los requisitos patrióticos indicados por las autoridades". 

Sí, las autoridades franquistas. Y el problema, el crimen... está, al menos hasta el presente, sin resolver. La Ley, por cierto, tiene por objeto "proporcionar los instrumentos necesarios para el reconocimiento y efectividad del derecho a la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición del denominado robo de bebés en el Estado español desde el 17 de julio de 1936, y constitutivo como delito de lesa humanidad". Lesa humanidad... explicada a desinformados:

"Por supuesto, deberíamos, así las cosas, ponernos del lado del desvalido, de la víctima, del derrotado, del arrasado, ¿no es cierto? -Levantó de nuevo la vista a la pantalla-. En el caso de Jorge y el Dragón, un enfrentamiento en el que los dados estaban teológicamente trucados, cualquier ser humano con un sentir moral debería compadecerse, creo yo, del pobre dragón".

Los hijos de las presas políticas eran entregados a familias que cumplían los requisitos patrióticos indicados por las autoridades

Se trata de Elizabeth Finch, el espléndido y reciente relato de Julian Barnes para Anagrama. Y es que... el robo de bebés durante y después del régimen franquista puede muy bien ser parte de un panorama ideológico y político ultraconservador a nivel internacional, aunque la entrevista de Sergio Aires Machado a Adolfo Martínez para Hordago-El Salto (20 de marzo) vuelve a situarnos en el Estado español; "La sotana da un poder especial". A lo que vamos: Adolfo Martínez, quien "estudió, como interno, en el colegio de los carmelitas de Villareal (Castelló), asegura en dicha entrevista que "durante su estancia allí sufrió maltrato físico continuado" y, por ello y junto a "otros ex compañeros del centro, arrancó un proceso de denuncia pública de abusos cometidos hacia diferentes estudiantes".

Elisabeth Finch: "No solo los soldados que entran en combate padecen luego trastorno de estrés postraumático. A menudo es la consecuencia ineludible de una exitencia terrestre aparentemente normal"; Víctor Arrogante: "Hasta 30.000 hijos de presas republicanas fueron robados durante el franquismo y la trama de tráfico criminal de médicos, enfermeras y monjas católicas". En definitiva: "El caldo de cultivo eran los matrimonios de familias acomodadas que no podían tener hijos; también la indecencia y la miseria en España". Bien, pues, según Ramón Tamames, "la actual memoria histórica `ha creado muchos problemas y los va a crear´. `Una memoria democrática que está faltando a la veracidad y está por el partidismo´, ha expresado, para continuar: `En una Guerra Civil no hay solo un lado bueno y otro malo (...)". 

La reseña de la moción de censura de Vox al Gobierno por parte de elDiario.es, al igual que la de otros medios en tales menesteres, asusta al miedo. Lo peor, sin embargo, puede hallarse en la posibilidad de estar viviendo, usted, yo y el joven de más allá, en una sociedad donde el horror está violentamente institucionalizado. 

Crímenes (políticos) sin resolver