domingo. 16.06.2024

En el imaginario colectivo español la palabra “apuestas” va inevitablemente unida a actividades como las carreras de caballos, la pelota vasca y por supuesto “las quinielas” y el fútbol. De hecho el órgano colegiado que gestiona esta actividad se llama “Comisión de apuestas mutuas deportivo-benéficas”  vinculada con  el organismo nacional de loterías y apuestas del Estado (ONLAE) creado por Ley en 1984.

A la hora de tomar una decisión de gasto, inversión o compra de cualquier activo el principio básico es tener el máximo de información de calidad sobre el tema que consideres. Para adentrarse en el mundo de las apuestas no es bueno dejarse guiar por “una corazonada” sino buscar la mejor página de apuestas deportivas y orientarse con ella.

Probablemente la información completa no se tiene nunca. El azar, la sorpresa y “el milagro” pueden ocurrir en cualquier momento y en cualquier deporte. ¿Quién hubiera apostado que el Real Madrid iba a pasar a la final de la Champion League 2022 cuando perdía por dos goles a unos minutos de terminar el tiempo reglamentario?  Por eso las apuestas no son una ciencia exacta y entra en juego precisamente lo inesperado y lo extraordinario. Aplicar las medias matemáticas o los datos históricos tan de moda actualmente en los deportes puede “aproximarte” a acertar pero siempre quedarán los “benditos hados” o “el destino cruel” que rompen nuestras expectativas.

La infabilidad no existe en esta tierra (ni siquiera la del papa) pero hay que intentar acercarse a ella con una buena información

Recientemente un amigo me comentaba una historia que presenció en directo y de la que fue partícipe. Junto con un par de compañeros acudió a principio de los años setenta a presenciar un partido de pelota vasca en el mítico frontón municipal de Bergara inaugurado en 1885 especializado en pelota a mano. Jugaban dos de los mejores jugadores de la época y el azul iba ganando por 18 a 4. Al llegar las doce del mediodía, y como manda (o mandaba la tradición) el cura del pueblo salió a la pista para rezar el Ángelus. Jugadores y árbitros en línea en el centro del frontón y todo el público (prácticamente sólo hombres) de pié en las gradas.  

Una vez terminado el rezo uno de los acompañantes de mi amigo, que también era jugador de pelota y buen aficionado, observó la cara del pelotari de azul que iba ganando y le notó pálido y sudoroso. Sin dar más explicaciones les dijo a sus dos acompañantes que apostaran todo el dinero que llevaban a favor del pelotari rojo, cosa que hicieron sin rechistar. Al reanudar el partido comenzó la remontada y el jugador azul no hizo ni un solo tanto más perdiendo el partido por 18 a 21. Las razones por las que ocurrió eso es muy probable que nunca se supieran pero los hechos sucedieron así y mi amigo y sus acompañantes ganaron una importante suma de la que dieron cumplida cuenta en los bares y restaurantes de ese precioso pueblo guipuzcoano. Si hubo o no hubo intervención divina durante el rezo del Ángelus queda para la interpretación y creencias de cada uno.

Mi amigo podía haber perdido todo lo apostado pero la experiencia y el conocimiento del compañero “experto” conocedor del juego y de sus avatares y cambios les posibilitó tener la información precisa para acertar. Como se decía antiguamente en los cuentos de la escuela la “moraleja” es que hay que dejarse guiar por los que saben de apuestas, calculan todas las probabilidades y tienen más posibilidades de acertar. Por el que tiene mayor “conocimiento”. La infabilidad no existe en esta tierra (ni siquiera la del papa) pero hay que intentar acercarse a ella con una buena información y no dejarse llevar por “vendehúmos” y gente inexperta.

Comparación e información sobre las mejores apuestas