sábado. 13.04.2024
Monumento a los Caídos de Pamplona | Foto: Wikimedia

A la vista de que en la Ley de Memoria Democrática no se menciona el Monumento de los Caídos de Pamplona, las suspicacias acerca del comportamiento de Bildu no han cesado. Lógico, fue uno de los partidos que hizo posible que dicha ley se aprobara en el Parlamento español. 

Ni siquiera EH-Bildu ha manifestado cuáles fueron las razones por las que el mero nombre del Monumento requeté no haya aparecido en la normativa de dicha ley. ¿Qué ha pasado para que Bildu no haya exigido incluirlo como un edificio fascista y golpista que es lo que ha sido y sigue siéndolo, junto con el Valle de los Caídos? Se apela a que el Fuerte de San Cristóbal será convertido en un espacio de la memoria y que el Palacio de la Cumbre de San Sebastián pasará a ser propiedad del Ayuntamiento de la ciudad. ¿Y? 

La perplejidad ante la actitud de Bildu es mayor si se tienen en cuenta las afirmaciones que sobre dicho Monumento han ido sosteniendo sus dirigentes políticos en Navarra. O, quizás, el resultado final lo haya sido, precisamente, debido a las posiciones que ha mantenido el frente popular abertzale. Hagamos un breve recorrido. 

Joxe Martín Abaurrea, en 2006, siendo concejal en la oposición, exigía al Ayuntamiento de Barcina que "en el caso del Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada se proceda a retirarlo pues el edificio en su conjunto es un enorme símbolo propio del régimen franquista" (22.12.2006). Siendo responsable del área de Ciudad Habitable y Vivienda, en 2018, decía del monumento: "Allí se representa la barbarie a través del ensalzamiento de unos hechos brutales como fueron los crímenes cometidos en el alzamiento fascista 1936 y los plomizos años que les siguieron de durísimo régimen franquista (Diario de Noticias, 29.3.2018). 

Por su parte, Joseba Asiron, entonces, alcalde de Pamplona, en una entrevista recordaba el triple debate existente sobre el edificio: el memorialístico, el arquitectónico y el urbanístico. Luego, añadía: "Yo creo que el edificio sí tiene un valor arquitectónico y que todas las avenidas de Europa terminan en una cúpula: en París, en Roma o en Londres [¡?]. Por tanto, creo que el edificio tiene un valor que con una resignificación profunda se puede recuperar. Yo no estoy por la amnesia y sí por una resignificación profunda del edificio. No obstante, el debate no es derribo o no derribo. El debate es cómo vamos a solucionar este caso y lo estamos haciendo de una manera democrática. Y si la gente decide que el edificio tiene que desaparecer pues nosotros lo asumiremos y pensaremos cómo llevarlo a cabo" (Público, 12.3.2019). 

Pero nunca se preguntó a la sociedad en un referéndum qué hacer con el Monumento. Ni jamás llegó esa manera democrática de decidir qué hacer con el edificio. El censo de símbolos franquistas de 2016, con Uxue Barkos de presidenta y Bildu con 8 parlamentarios, sí recoge el Monumento, pero desaparece en las recomendaciones de actuación. En la modificación de 2018, propuesta por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e IE, la única intervención sobre el Monumento fue de Iñaki Iriarte (sí, de UPN), sorprendido de que nadie lo hubiera hecho. El texto aprobado tampoco lo cita, pero dice que: "hay una obligación legal y moral incontestable para abordar definitivamente y para siempre la retirada de los símbolos franquistas en las calles y edificios de nuestras ciudades y pueblos". Así las cosas, el truco con el que mantienen el Monumento en pie consiste en negarle su evidente condición de símbolo que es, concretándolo en los que ocupan sus paredes y cúpula. Pero no les avergüenza, porque ni siquiera han cumplido con la dicha "obligación legal y moral", manteniéndolos en su sitio, incluida la golpista Hermandad. Jueces y TAN han puesto de su parte para que el blanqueo político continúe con fundamento y resign[ific]ación

Si este sigue en pie, resignificado en un Centro de Memoria histórica o en una sala de exposiciones de pintura vanguardista, seguirá destilando el hedor a mierda golpista

Además, Bildu renunció a la posibilidad de eliminarlo, según lo contempla el acuerdo firmado por el Ayuntamiento y el Arzobispado. En estos mismos años, a Bildu se le recordó desde distintas instancias, entre ellas el Ateneo Basilio Lacort, que, al defender el mantenimiento de los Caídos, negaba conscientemente el relato oficial golpista del Monumento y que con sus llamadas a una imposible resignificación estaba haciendo el ridículo. A Asiron se le dijo que lo que hacía Bildu no era otra cosa que defender los intereses del Arzobispado, de la inquilina Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz y de la derecha más reaccionaria. En definitiva, renunciando a la eliminación del monumento contribuía a la elaboración de una memoria amable y administrativa, que no llevaba a ningún sitio, excepto a reforzar las posiciones de los herederos ideológicos del golpismo, manteniendo vivo un relato negacionista.

Bildu ha reconocido que el Monumento a los Caídos es un edificio con una simbología fascista y golpista. Recordemos que en 1986, su padre putativo, HB, pidió su demolición, por lo que, independientemente de sus actuales posiciones resignificativas, resulta incomprensible que "renuncie" a que, al menos, su nombre figure en la Ley de Memoria. 

Se le preguntaba a Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE, qué había sucedido para que "Bildu lamentase que el PSOE dejase fuera de la negociación el Monumento a los Caídos". La respuesta no pudo ser más insólita: "Desconocía que existiera tal negociación". Así que, si Cerdán abunda en razón, ¿quién ha sido el responsable de que en la citada ley el Monumento a los Caídos no aparezca? En fin, aunque Bildu solo pretenda "resignificar el monumento y convertirlo en una red de infraestructuras" (Asiron), ¿acaso no sería razón suficiente para que su nombre se incluyera en el texto de la ley de Memoria Democrática de 2022? ¿Qué lo ha impedido? El monumento cumple los requisitos de ser un edificio requeté-franquista cuyo objetivo no es otro que la exaltación y enaltecimiento del golpe. En este sentido, ¿qué diferencia hay entre el Monumento a los Caídos y Cuelgamuros?

Ignoramos si la Ley de Memoria Democrática terminará por darle carta de "desaparecido" al Monumento a sus Caídos. Pero desengáñense. Si este sigue en pie, resignificado en un Centro de Memoria histórica o en una sala de exposiciones de pintura vanguardista, seguirá destilando el hedor a mierda golpista. Y como tal debería haberse contemplando en la presente ley. Y no hace falta decir qué se hace con esa materia orgánica seca. 


Firman este artículo: Víctor Moreno, José Ramón Urtasun, Clemente Bernad, Pablo Ibáñez, Jesús Arbizu, Carlos Martínez, Carolina Martínez, Orreaga Oskotz, Ángel Zoco, Txema Aranaz, del Ateneo Basilio Lacort

Bildu y el 'Monumento a los Caídos'