lunes. 04.03.2024
IBEX-35-1
Foto de archivo

La verdad es que el mínimo calificativo que puede aplicarse a los directivos de la banca española es el de que no tienen vergüenza. La concentración bancaria acelerada en las últimas dos décadas ha creado en la práctica un sistema monopolístico al entorno de tres entidades y otras pocas entidades mucho más pequeñas más.

La concentración bancaria ha comportado un cierre de más del 50% de las oficinas bancarias y una reducción aún más sustancial del número de los trabajadores del sector todo lo cual ha comportado una falta de competencia real dentro del sector y una caída radical en lo referente a la calidad de servicio. Todo ello acompañado de un crecimiento imparable del coste para la clientela, a la cual se la “fríe” literalmente a comisiones por el más mínimo servicio que soliciten. Sólo por atenderles en ventanilla “lo normal” es cobrar 2 euros más la comisión que corresponda por el servicio que se demande: extracto de la cuenta, renovación de tarjetas, efectivo, cheque, etc. Esto ha comportado para la banca el incremento de los ingresos y una reducción de gastos. Todo al servicio de lograr una maximización de valor para el accionista y especialmente para la remuneración de los consejeros y altos directivos de las entidades.

La realidad se puede objetivar en datos. Según el BCE se amortizaron entre el 2008 y el 2020 un total de 103.050 puestos de trabajo, es decir un 37,3% de los existentes. En los últimos meses el proceso incluso se ha acelerado Desde inicios del 2021 hasta el primer trimestre del 2022 se han suprimido unos 15.000 puestos de trabajo según el Banco de España. En paralelo por supuesto se produce algo similar en el número de oficinas bancarias. Desde el 2008 hasta el 2020 la red de oficinas se recortó en un 47,9% según el BCE. Y en los 15 meses desde el inicio del 2021 hasta el final del primer trimestre del 2022 se cerraron 3.800 oficinas. Es decir desde el 2010 hemos pasado de 43.267 oficinas a las 19.015 oficinas actuales.

Entre 2008 y 2020 se amortizaron un total de 103.050 puestos de trabajo, es decir un 37,3% de los existentes. Desde 2010 hemos pasado de 43.267 oficinas a las 19.015 oficinas actuales

En la actualidad nos encontramos ante el hecho de que el Gobierno de España quiere impulsar, dado el actual momento de crisis derivado tanto de la salida de la pandemia como de la crisis energética derivada de la situación provocada por la guerra de Ucrania, la creación de dos impuestos temporales que graven a dos sectores, las energéticas y las financieras, que están obteniendo unos beneficios extraordinarios. Estos impuestos tienen como finalidad incrementar las políticas de solidaridad a los sectores más vulnerables de cara a afrontar la crisis económica que les afecta.

En lo relativo al sector financiero se trataría de un impuesto para los años 2023 y 2024 que pretendería recaudar unos 1.500 millones de euros cada uno de los dos años. Esta cuantía surgiría del análisis de tres parámetros: ingresos por márgenes, por intereses y por comisiones bancarias, y afectaría sólo a entidades que ingresen más de 800 millones por intereses y comisiones. Cabe decir que estas entidades en su mayor parte con triquiñuelas que les permiten deducciones varias no alcanzan a pagar ni un 5% en el Impuesto de Sociedades, evidentemente menos que las pequeñas y medianas empresas a las que cobran intereses por sus préstamos concedidos con mil garantías.

La respuesta de los grandes bancos ha sido la de confrontar directamente con el Gobierno y desmarcarse de cualquier resquicio de responsabilidad social corporativa.

Beneficios en los últimos nueve meses: BBVA (4.842 millones); Santander (7.316 millones); Caixabank (4.801 millones)

Así desde el BBVA su Consejero Delegado Onur Genc ha manifestado que hay muchos datos empíricos y académicos que constatan que gravar al sector financiero conllevaría menos inversión y crecimiento. Que el impuesto le podría comportar unos 250 millones el primer año. Sólo cabe contraponer que en los primeros nueve meses del 2022 el BBVA ha obtenido un beneficio de 4.842 millones de euros un 45% más que el año anterior.

Por su parte desde el Santander presidido por Ana Botín su Consejero Delegado ha asegurado que “si salen 3000 de capital (lo que pretende recaudar el Gobierno en el conjunto de la banca en los dos años), se resta capacidad de prestar por un importe de 50.000 millones”. El Santander ha registrado en los nueve primeros meses del 2022, unas ganancias de 7.316 millones, lo que supone un 25% más que en el mismo periodo del pasado año. 

Por su parte el consejero delegado de Caixabank Gortázar ha manifestado que “el impuesto a la banca es una medida errónea: es injusta, distorsionadora y contraproducente. Se parte de la base de que las entidades financieras están teniendo unos resultados extraordinariamente altos y no es así” Caixabank ha obtenido en los últimos nueve meses un resultado de 4.801 millones de euros en base a perímetros homogéneos con el ejercicio anterior, un 17% más. 

En el rescate bancario, el Estado inyectó 58.000 millones al sector financiero para salir de la crisis financiera, de los cuales sólo se han recuperado unos 6.000 millones

Cabe resaltar que todas estas entidades han absorbido a una gran parte de las entidades bancarias anteriormente existentes. Y que en el rescate bancario el Estado inyectó 58.000 millones al sector financiero para salir de la crisis financiera, de los cuales sólo se han recuperado unos 6.000 millones.

Por otra parte en el actual momento económico y con el alza del Euribor decretado por el BCE, estos bancos no paran de incrementar el precio de sus hipotecas, lo que comporta mayores ingresos “caídos del cielo”. Por contra no han hecho el más mínimo gesto para incrementar la nula retribución del pasivo depositado por los ahorradores en sus cuentas. Con la caída del Euribor por debajo de “0” desaparecieron progresivamente cuentas bonificadas por depósitos por un tiempo determinado, que ahora no vuelven a plantearse por dichas entidades. Es decir las entidades se aprovechan para gravar a sus clientes en las hipotecas pero ni se les pasa por la cabeza incrementar los intereses de los depósitos. 

Las entidades se aprovechan para gravar a sus clientes en las hipotecas pero ni se les pasa por la cabeza incrementar los intereses de los depósitos

Es por ello que consideramos que estamos ante una banca con unos directivos y unos altos ejecutivos “sin vergüenza” ellos son los únicos que incrementan a espuertas sus dietas, sueldos y otros emolumentos. Porque para ellos ni la sociedad en general, ni sus clientes ni por supuesto sus trabajadores merecen la más mínima consideración. Ellos conforman un oligopolio financiero, a la vez que inducen a una exclusión financiera cada vez mayor para gente con poca capacidad económica o según la zona geográfica rural en la que vivan. 

Por cierto sus trabajadores, que ya padecen una situación laboral cada vez más estresante y angustiosa tienen su salario prácticamente congelado ante la cerrazón de la patronal bancaria a negociar cualquier subida salarial, lo cual previsiblemente pueda llevar al sector a un conflicto cada día más necesario para los trabajadores de estas entidades. 

Y mientras sus directivos contemplan la sociedad desde sus atalayas de oro.

La banca “sin vergüenza”