jueves. 04.06.2026
PSICOECOLOGÍA

Adicción a las pantallas y sus consecuencias en jóvenes y adolescentes

El uso adictivo de pantallas en jóvenes se asocia con mayor riesgo de suicidio y trastornos.
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Pixabay

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Siguiendo a Salmerón Ruiz, las pantallas son un soporte, pero en sí misma no es una sustancia psicoactiva ni una conducta. El término académico más utilizado es conductas adictivas en Internet (CAI) puesto que son un conjunto de conductas diferentes entre sí con un potencial adictivo y repercusiones sobre la salud biológica, psicológica, social, sexual y funcional, también con matices distintos.

En la actualidad la conducta más estudiada es el trastorno por videojuegos que recientemente fue reconocido como entidad clínica en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE 11).

A pesar de ser un fenómeno nuevo con baja evidencia científica, las CAI son un conjunto de adicciones que impacta sobre todas las esferas de la salud de los jóvenes y adolescentes, que aumentó con la pandemia de la COVID-19.

Una reciente investigación encontró, que los jóvenes que se vuelven cada vez más adictos a las redes sociales, los teléfonos móviles o los videojuegos, tienen un mayor riesgo de pensamientos suicidas, intentos de suicidio y problemas emocionales o de comportamiento.

El estudio, que aparece en la edición del 18 de junio de la revista JAMA, fue dirigido por investigadores de Weill Cornell Medicine, la Universidad de Columbia y la Universidad de California, en Berkeley.

A diferencia de estudios anteriores que se centraron en el tiempo total frente a la pantalla en un momento de la vida de un niño, un joven o un adolescente, este estudio observó cómo los patrones de uso compulsivo o "adictivo" de los jóvenes cambiaban con el tiempo.

Estos patrones incluían sentirse incapaz de dejar de usar un dispositivo, experimentar angustia cuando no lo usaba o usarlo para escapar de los problemas. Por el contrario, el simple hecho de pasar más tiempo frente a las pantallas a los 10 años no se asoció con peores resultados relacionados con el suicidio y la salud mental.

"Para los padres y educadores, el debate sobre los teléfonos móviles y las redes sociales se ha centrado en limitar o prohibir el uso, pero nuestros resultados indican que hay factores más complejos involucrados", refiere el primer autor, el Dr. Yunyu Xiao, profesor asistente de ciencias de la salud poblacional en Weill Cornell Medicine.

Los ensayos clínicos han demostrado que limitar el uso del teléfono celular, por ejemplo, durante el horario escolar, no fue efectivo para reducir el riesgo de comportamiento suicida o mejorar otros aspectos de la salud mental.

Este estudio podría marcar un cambio de paradigma en cómo se aborda el impacto del tiempo de pantalla en la salud mental de los jóvenes.

Durante cuatro años, los investigadores siguieron a casi 4,300 jóvenes de nueve a diez años de edad cuando comenzaron el estudio. Los participantes se identificaron como asiáticos, negros, hispanos, blancos o multirraciales.

Utilizando el aprendizaje automático y los datos de las entrevistas a los participantes, los investigadores caracterizaron tres trayectorias de uso adictivo para las redes sociales y el uso de teléfonos móviles y dos para el uso adictivo con videojuegos. Cuando se pasaron a gráficos, estas trayectorias mostraron niveles relativos de comportamientos adictivos.

A los 14 años, casi uno de cada tres participantes tenía una trayectoria de uso altamente adictivo para las redes sociales y uno de cada cuatro para los teléfonos móviles. Más del 40 por ciento de los jóvenes tenían una trayectoria de alto consumo adictivo de videojuegos.

Estos adolescentes eran significativamente más propensos a presentar pensamientos o comportamientos suicidas, así como síntomas de ansiedad, depresión, agresión o incumplimiento de reglas.

Los investigadores también encontraron que cada tipo de actividad digital mostraba patrones únicos de asociación con las conductas relacionadas con el suicidio y los síntomas de salud mental. En el caso de las redes sociales y los teléfonos móviles, las trayectorias de uso adictivo alto y creciente se asociaron con un riesgo dos o tres veces mayor de conductas e ideación suicidas en comparación con la trayectoria de uso adictivo bajo.

Las trayectorias de uso más altas también se asociaron con síntomas psicológicos, como ansiedad y depresión, o síntomas comportamentales como agresividad o falta de atención.

Este estudio demostró que la cantidad total de tiempo que se pasaba en las redes sociales, los teléfonos móviles y los videojuegos no se asociaba con futuros resultados relacionados con el suicidio o la salud mental. Lo que más importaba era cómo los jóvenes se relacionaban con las pantallas, especialmente si su uso mostraba signos de compulsión, angustia o pérdida de control.

Los hallazgos sugieren que la evaluación repetida de las redes sociales y los teléfonos móviles en los niños que ingresan a la adolescencia para detectar patrones de uso adictivos podría ser valiosa.

Los niños que inicialmente muestran trayectorias bajas o moderadas no suelen considerarse en riesgo, pero el seguimiento puede detectar tendencias preocupantes, como el desarrollo de un uso adictivo más grave con el tiempo.

Los padres quizá deban prestar más atención a cómo sus hijos usan sus dispositivos digitales y considerar evaluarlos para detectar señales de uso adictivo, refieren los autores del estudio.

Si se identifica una adicción, limitar el uso de los teléfonos móviles y las redes sociales durante parte del día puede reforzar potencialmente las conductas adictivas, por lo que es esencial buscar asesoramiento profesional.

Aunque el estudio no prueba que el uso adictivo de las pantallas cause problemas de salud mental, las trayectorias de uso de adicciones más altas están relacionadas con aproximadamente el doble de riesgo de comportamiento suicida en el futuro cercano de estos adolescentes.

Por último, compartir esto reflexión de Daniel Pennac; “En la sociedad donde vivimos, un adolescente instalado en la convicción de su nulidad es una presa fácil”.

Adicción a las pantallas y sus consecuencias en jóvenes y adolescentes