#TEMP
jueves 19/5/22
BEBÉ INMIGRANTE

El 2 de septiembre de 2015 el niño sirio Aylan Kurdi, de tres años de edad, se ahogó junto a su hermano mayor Galip y su madre Rehanna cuando el bote neumático en el que huían de la guerra se hundió en el mar Egeo. La imagen del cuerpo sin vida de Aylan visualizó la cruda realidad que hasta entonces la Comunidad Europea y los medios hegemónicos habían intentado minimizar.  

Los homenajes al niño fallecido se sucedieron por todo el mundo. El artista hindú Sudarasan Pattaki realizó una escultura en la arena con la imagen que se replicó en cientos de portadas. ​El grupo de rock U2 rindió homenaje a Aylan Kurdi y a los refugiados, modificando una canción durante un concierto en Italia. Las redes sociales fueron el espacio en el cual millones de personas expresaron su dolor ante la trágica noticia que ponía en relieve una situación desgarradora. Sin embargo, y a pesar del enorme impacto que significó la injusta muerte de Aylan, miles de niños continúan perdiendo la vida en el mar, sin que sus historias acaparen la atención internacional.

Desde 2015 hasta la fecha, al menos 600 menores murieron ahogados o desaparecieron en el Mediterráneo tras emprender la huida de sus países de origen para alcanzar Europa. Save The Children expresó mediante un comunicado que “la cifra de menores fallecidos en el mar va en aumento”. En 2018 hubo aproximadamente 100 mil solicitantes de asilo y migrantes que alcanzaron Europa. Sin embargo, la cifra de 2.000 ahogados indica que la frecuencia de muertes, particularmente en el Mediterráneo central, ha aumentado considerablemente. En septiembre de ese mismo año, uno de cada ocho inmigrantes perdió la vida en el mar, una realidad que en gran parte se debe a la reducción de las capacidades de búsqueda y rescate.

En 2021 las muertes de menores de edad durante la travesía alcanzó la cifra de 496. La organización dedicada a salvar la vida de menores en peligro y a proteger sus derechos conminó a las autoridades europeas a reaccionar con acciones concretas para evitar más muertes y recordó que “desde el año 2014 más de 10.400 personas están desaparecidos en el Mar Mediterráneo”.

Entre dos y cinco menores mueren cada día en su intento desesperado de alcanzar suelo europeo

El 7 de Septiembre de 2021 Save The Children puso en marcha una operación de salvamento. Desde entonces la embarcación “Vos Hestia” ha socorrido a más de 700 inmigrantes, entre ellos a 85 menores de edad que habían emprendido la travesía a Europa sin familiares o adultos de referencia. Según fuentes de esa entidad, “Esta es una tendencia que va en aumento, pues desde el 1 de enero hasta el 26 de septiembre llegaron a Italia por mar más de 20.600 niños, de los que 18.400 eran menores no acompañados, el doble respecto al mismo periodo del año anterior”.

Valerio Neri, Director General de Save The Children Italia, advirtió que “las instituciones europeas no pueden retrasar el incluir en sus agendas el problema de la inmigración y la protección de los derechos de los menores. Deben permitir que los inmigrantes alcancen el continente a través de vías seguras y legales, y no confíen en traficantes sin escrúpulos”.

Desde organizaciones como UNICEF, ACNUR o la OIM, temen que la cifra total sea mucho mayor, ya que –según sostienen- “muchos cuerpos han quedado perdidos en el fondo del mar”.

Entre dos y cinco menores mueren cada día en su intento desesperado de alcanzar suelo europeo. No se trata solo de un problema del Mediterráneo o de Europa. Es una catástrofe humanitaria que requiere el compromiso del mundo entero. Y en especial de la Comunidad Europea, cuyos países miembros no han sabido (o no han querido) comprender la magnitud del problema. Doble responsabilidad si se tiene en cuenta el histórico expolio de recursos al Continente Africano cometido por países de Europa que hoy rechazan la inmigración.

600 niños muertos