jueves 21.11.2019
memoria histórica

La normativa de paso de fronteras aplicada a los republicanos: el caso del químico Enrique Moles Ormella

La normativa de paso de fronteras y los republicanos: el caso del químico Enrique Moles Ormella

En el año 2012, mientras estaba elaborando mi web Hoenigsfeld.com, sobre mi familia materna judío polaca, tuve conocimiento de la existencia de una normativa para el paso de fronteras de 11 de mayo de 1939, elaborada desde el departamento Nacional de Políticas y Tratados, que dirigía José Rojas Moreno, conde de casas rojas, diplomático monárquico. El ministro de asuntos exteriores era el General Gómez Jordana, conde de jordana, monárquico.

Dicho decreto regulaba que solo se autorizaba la entrada a ciudadanos españoles “sobre los cuales no ofrezca duda su adhesión al Movimiento.

Para los judíos extranjeros, se les requería para el visado una serie de avales, que mostraran su adhesión al Movimiento y que no hubieran colaborado con los rojos.

Estudie el caso de mi abuela materna judía Rosa Hoenigsfeld, y de cómo pudo pasar la frontera de Francia a España en agosto de 1939, gracias al aval franquista del Marques de Ibarra. Los documentos, los colgué en mi web, y lo difundí.

No me había, desde entonces, detenido en el tema de los republicanos que deseaban ingresar de vuelta a España (pues pensaba que nadie querría).

Según algunos historiadores, tras el éxodo masivo de 500.000 refugiados republicanos en Francia a partir de la derrota de la II República, en abril de 1939, una gran cantidad de ellos regresaron a España, tras el llamamiento que hicieron las autoridades españolas, diciendo “que no tendrían problemas aquellos que no tuvieran las manos manchadas de sangre y su conciencia limpia y pasado honrado ...”

Mi padre, Luis Calandre Díaz de la Cebosa, fue uno de los que se lo creyó, y nada más pasar la frontera a finales de abril de 1939, fue detenido y enviado al campo de concentración de San Marcos en León., donde estuvo un año. Luego paso a la de Avila y finalmente a la de Torrijos. Solo tenía 18 años.

Se calcula que unos 200.000 republicanos regresaron a España en ese año 1939, siendo muchos detenidos, encarcelados y fusilados.

Ante tanta avalancha, las autoridades españolas franquistas, promulgaron un decreto, el de paso de fronteras de 11 de mayo de 1939, que ya hemos comentado, que supuestamente limitada la entrada, pues se requerían unos estrictos requisitos de haber tenido “adhesión al Movimiento”.

EL CASO DEL GRAN QUIMICO ENRIQUE MOLES ORMELLA: LA ENCERRONA

moleees

Acaba de concederse, en Consejo de Ministros desde Barcelona, la reparación de 7 académicos de la Real Academia de Ciencias exactas, química, física y naturales, entre ellos Enrique Moles Ormella, devolviéndoles las medallas que les fueron retiradas indebidamente, según orden del Ministerio de Educación Nacional-Instituto de España, tras la guerra civil.

Según las biografías de Moles que vienen apareciendo, como la reciente de los profesores Joaquim Sales y Agustí-Nieto, en la revista Anales de química 2014,

“… Todo indica que su regreso a primeros de diciembre de 1941 fue un engaño que las autoridades franquistas urdieron con el consulado en Paris ... Pues con el pasaporte en regla y salvoconductos ... llega a la estación de Irún, y el 8 de diciembre de 1941 le espera la guardia civil que le detiene y traslada a la prisión madrileña de Torrijos, donde comienza su exilio interior …”

Su hijo, que le estaba esperando en la frontera, no pudo llegar a verlo.

Otra versión, es la que da el catedrático de historia de la Ciencia y académico de la Real Academia de la lengua, en la biografía que hace para la Real Academia de la Historia:

“… provisto de los documentos necesarios, expedidos por las autoridades diplomáticas españolas, en diciembre de 1941 se dirigió a Madrid, donde fue detenido e ingresado en la prisión de Torrijos …”

Yo me decanto por la versión de que fue detenido en la frontera. Esto implicaría que las propias autoridades franquistas se saltaron su normativa, pues una vez que tenían los documentos en regla, entregados en el consulado-embajada de Paris (donde estaba Moles exiliado desde 1939), que dirigía el fascista Félix de Lequerica, no podían detenerle en la frontera, ya que tenía todos los requisitos exigidos para poder pasarla. El ministro de Asuntos Exteriores en ese momento era, Ramón Serrano Suñer.

Una vez en España, siguió la cacería de Moles, por parte de sus poderosos enemigos: José María Albareda (secretario General del CSIC), José María Otero Navascues (CSIC), José Ibáñez Martin (Presidente del CSIC y Ministro de Educación), y muchos otros, que no querían al gran científico haciéndoles sombra en su recién creado ilegalmente CSIC, sobre los despojos de la JAE. Fue Moles desposeído de su catedra en la Universidad y de su puesto en el Instituto de Física - Química del CSIC, que ahora lleva el nombre de uno de sus enemigos, Gregorio de Rocasolano. Sufrió durante años, varios consejos de guerra, como su consuegro el Dr. Luis Calandre Ibáñez.

DECRETO Nº 55 CREANDO 8 CONSEJOS DE GUERRA EN MADRID

Consejos de Guerra que se crearon ilegalmente en de 1936 desde Burgos para Madrid, por Franco, cuando la ciudad de Madrid, republicana, tenía sus propios tribunales, que funcionaban bajo la legalidad republicana y su Constitución de 1931, hasta el final de la guerra, en abril de 1939.

Bajo estos 8 Consejos de Guerra ilegales, fueron fusilados, 3000 republicanos en las tapias del cementerio del Este, de Madrid, entre los que se encontraba, el gran deportista Manuel Pina, marido de Margot Moles, también gran deportista, sobrina de Enrique Moles Ormella.

El Ayuntamiento de Madrid, tiene previsto hacer un memorial a estos fusilados, también poner una placa del Hospital de Carabineros (1937-39) que dirigía el Dr. Calandre en la Residencia de Estudiantes-CSIC y devolver la medalla de la Real Academia de Ciencias a Moles (y a otros científicos) pero todo llega tras 80 años, y haber luchado mucho por ello.

¡Anulación ya de los casi millón de consejos de guerra y sentencias franquistas desde 1936-1975!, entre ellas las de los científicos de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) Dr. Luis Calandre Ibáñez y las de su consuegro Enrique Moles Ormella. Sus nietas, Cristina Calandre Hoenigsfeld, y Beatriz Moles Calandre, nos estamos haciendo mayores.

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