sábado 20.07.2019
HISTORIA | CRISTINA CALANDRE HOENIGSFELD

Ajustando cuentas con el ministro franquista y antisemita Ramón Serrano Suñer

Por fin el Gobierno reconoce las dos leyes antisemitas y fascistas, en las que tuvo mucho que ver el ex ministro y cuñado del dictador Francisco Franco, Ramón Serrano Suñer.

Ajustando cuentas con el ministro franquista Ramón Serrano Suñer

Mi abuela judío polaca, Rosa Hoenigsfeld tuvo que convertirse al catolicismo, antes de poder pasar la frontera de Hendaya-Irún, en agosto de 1939. Pudo sortear los estrictos requisitos de la normativa antisemita. Otros muchos judíos no tuvieron esa suerte y acabaron en las cámaras de gas

Parecía que nunca iba a llegar. Por fin el Gobierno reconoce las dos leyes antisemitas y fascistas, en las que tuvo mucho que ver el ex ministro y cuñado del dictador Francisco Franco, Ramón Serrano Suñer.

Una de ellas, la de “Paso de fronteras”, aunque fue el general Gómez Jordana quien la promulgó el 11 de mayo de 1939, se hizo en connivencia con el ministro de Gobernación, Serrano Suñer. Posteriormente, y como dicha normativa estuvo activa hasta 1942, también la apoyó desde su puesto como ministro de Exteriores.

La otra normativa antisemita, la de “Depuración del Colegio de Médicos”, de 6 de octubre de 1939, directamente fue firmada por Serrano Suñer, como ministro de Gobernación y se aplicó durante muchos años… por lo menos hasta 1947.

La primera fue aplicada a mi abuela judío polaca, Rosa Hoenigsfeld, que tuvo que convertirse al catolicismo, antes de poder pasar la frontera de Hendaya-Irún, en agosto de 1939. Pudo sortear los estrictos requisitos de la normativa antisemita. Otros muchos judíos no tuvieron esa suerte y acabaron en las cámaras de gas, junto a los republicanos “rojos”, que Serrano Suñer condenó, como apátridas, a una muerte segura, como explica el libro de Carlos Hernández, “Los últimos españoles de Mauthausen”.

La segunda fue aplicada a mi abuelo republicano, el eminente doctor, Luis Calandre Ibáñez, entre otras cosas, por “curar demasiado rápido a los enfermos del Hospital de Carabineros”. Los jueces-médicos que se encargaron de destruirle, eran del Opus Dei, enemigos históricos de los institucionistas, como lo era Calandre. Al mismo tiempo sufrió tres consejos de guerra sumarísimos, cárcel y multa.

Estoy muy contenta de que por fin, y aunque sea de “tapadillo”, aparezcan reseñadas ambas leyes y la referencia a mi web -que hice ya hace tres años- en las páginas 44 y 45 del libro del historiador catalán, Josep Calvet, “Huyendo del Holocausto”.

Durante cuatro años estuve insistiendo ante la institución responsable de la investigación del Holocausto en España, Centro Sefarad-Israel (consorcio del Ministerio de Asuntos Exteriores, Comunidad de Madrid, y Ayuntamiento de Madrid) de la existencia de estas dos normativas, que por otro lado ya se había tratado en dos libros:

La de Paso de Fronteras aparece en “Franco y el Holocausto”, a cargo del historiador alemán Rother (2005) y la de Depuración de Médicos, en la monumental obra del Dr. Francisco Guerra, “La medicina en el exilio republicano” (2004)… aunque no dice que la firmó Ramón Serrano Suñer, sí detalla las consecuencias trágicas que tuvo.

También me puse en contacto con la institución internacional IHRA, que se ocupa de estos temas, y a la que pertenece España, sin el mínimo resultado.

Ahora se va a presentar el libro “Huyendo del Holocausto “ el día 19 de febrero en Barcelona y en Madrid el día 25 de febrero en el Centro Sefarad, con la participación del Director General de Centro Sefarad- Israel, que nunca atendió a mis requerimientos escritos ante las numerosas exposiciones, charlas, libros, conmemoraciones y documentales que, bajo su patrocinio, se hicieron desde el año 2008 y que olvidaban estas dos normativas, que eran una prueba irrefutable de la participación jurídica del Estado franquista en el Holocausto, donde tuve a 18 antepasados judíos polacos exterminados.

Me parece muy bien, que también participe, además de Josep Calvet -asesor histórico en este tema en varios proyectos-, el que fuera anterior presidente de la comunidad judía en España, Jacobo Israel y la Generalitat de Catalunya, que recibió una subvención de la Comisión Europea, para su proyecto “Perseguits y Salvats”, del programa “Europa con los Ciudadanos”, aunque más bien se le dio a la Diputación de Barcelona. Bueno, todo queda entre catalanes del partido político CIU. También la Diputació de Lleida desarrolló un proyecto muy parecido, pero sin financiación comunitaria.

Y ahora que se reconocen las dos normativas antisemitas, el siguiente paso es anularlas, como ya se hizo hace muchos años en otros países. No hacerlo supondría incurrir en un delito, que significaría la trivialización o negación del Holocausto. A este respecto señalar que ya desde el año 2014 la Comunidad Europea tiene competencias para incoar procedimientos de infracción a los Estados que no lo persigan.

Delito, desde luego, e importante, es el acto en homenaje que tuvo lugar hace año y medio, en octubre del 2013, organizado por la Fundación Ramón Serrano Suñer, en honor de éste, con participación de la Universidad privada ultra católica CEU.

Su presidente, Fernando Serrano Suñer Polo, fue el director de la constructora FCC, que se ocupó de la rehabilitación “modélica” de los edificios de la Residencia de Estudiantes, con financiación de Patrimonio del Estado, en la década de 1990-2000. Esa “rehabilitación” destruyó un refugio antiaéreo que estaba allí construido para proteger a los milicianos enfermos de malaria, y que mandó construir mi abuelo el Dr. Luis Calandre, su director y subdelegado de la Junta para Ampliación de Estudios. Los edificios tenían la máxima protección, como Bienes de Interés Cultural, desde 1978.

Yo, por mi parte, estoy a la espera -desde hace un año- de la respuesta del Congreso de los Diputados, para la revocación del nombramiento de académico histórico de Serrano Suñer, en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, que está bajo el alto patronazgo del rey Felipe VI.

En el caso de que su respuesta sea negativa, tendré que recurrir a denunciarles ante instancias comunitarias por “negación del Holocausto. Ahora, el libro de Josep Calvet, me servirá de prueba, de ahí la importancia de que tenga apoyo institucional.