FAMOSAS POR SU ÍMPETU REIVINDICATIVO

El mitin para cigarreras del Frente Popular en febrero del 36

@Montagut5 | En las elecciones de febrero de 1936 la mujer adquirió un claro protagonismo, tanto para movilizar su voto, como protagonizando actos electorales. En el Frente Popular se dieron los conocidos como “mítines de propaganda feminista” en los que los oradores eran mujeres de las distintas fuerzas políticas y sindicales de las izquierdas. Se pueden citar muchos, pero como ejemplo recordaremos el celebrado el 12 de febrero a las siete y media de la tarde en el Círculo Socialista del Puente de Segovia, presidido por Carmen Herrero, y en el que hablaron María Claudín por Izquierda Republicana, Fuensanta Gutiérrez que representaba a las obreras de la aguja, la comunista Lucía Barón, y Matilde Cantos por el PSOE.

En este trabajo nos acercaremos, en cambio, a un mitin protagonizado por líderes hombres para un público eminentemente femenino, el personal de la Fábrica de Tabacos, compuesto por cigarreras, famosas por su ímpetu reivindicativo desde el siglo XIX.

El mitin había sido organizado por la Sección de Cigarreras de la Federación Tabaquera. Tuvo lugar en la tarde-noche del 12 de febrero en el cine Elcano, según informaba El Socialista en su número 8.058. Al parecer, la asistencia fue masiva y casi todo el público estaba compuesto, como apuntábamos, por mujeres. El primer interviniente fue, precisamente, el secretario de la Federación, Severino Chacón, que informó que era el primer mitin político y antifascista de la organización sindical. El gallego Chacón fue una figura fundamental del sindicalismo socialista en el sector del Tabaco, aunque terminaría siendo uno de los fundadores del PCE, al ser favorable a la Tercera Internacional, aunque también mantendría la militancia en la UGT dentro de su sector comunista. Recordó el sacrificio de las viudas de la pasada Revolución de 1934 y el apoyo de la Federación al Frente Popular, insistiendo en la necesidad de las alianzas obreras, algo propio del momento histórico de acercamiento entre comunistas y socialistas, atacando a la prensa conservadora por reaccionaria y por difundir infundios, recordando, además el peligro del fascismo, que ya se había hecho con el poder en Alemania e Italia. También atacó a las derechas y su campaña electoral, especialmente a Lerroux. La Revolución de Octubre de 1934 estuvo muy presente en su discurso y en la solidaridad que produjo en el seno de la clase obrera. En relación con el ámbito estrictamente laboral, abogó por la plena nacionalización de la industria tabaquera para entregarla a la clase obrera, acabando con el sistema de arriendo. En este sentido, pidió que se comprometieran los candidatos del Frente Popular.

Pablo Yagüe, del Bloque Antifascista, se dedicó a explicar la persecución que sufrían los trabajadores y las maniobras contra el Frente Popular, especialmente protagonizadas por Juan March, e hizo una crítica profunda al Gobierno de Portela Valladares.

El líder comunista José Díaz, secretario general del PCE, se centró en las protagonistas del acto, las cigarreras. Recordó su papel en la huelga de los estudiantes contra la Dictadura de Primo de Rivera, y las conquistas que habían realizado gracias a su organización y tradición de lucha. Pero no olvidó las diferencias internas en el movimiento obrero femenino, aludiendo al caso sevillano, pero que había que superar haciendo un canto a la unidad obrera. Díaz insistió en el papel de la mujer en las elecciones inminentes. No sólo debían acudir a las urnas, sino que también tenían que vigilar a las mujeres que votaban contra los intereses del proletariado. Las trabajadoras estaban obligadas a intentar convencer a sus compañeras para que no dieran su voto a las candidaturas contrarias a sus intereses y al Frente Popular, pensando en sus hijos. Posteriormente, se dedicó a comparar la situación de la mujer en la URSS con la que se daba en España, explicando cómo allí se respetaban sus derechos, y estaban presentes en el gobierno, además de disfrutar de los mismos beneficios sociales que los hombres. Al parecer, Díaz fue muy aplaudido cuando aludió la revolución, apelando a la toma de las armas cuando las condiciones estuvieran “maduras”, el método necesario para conseguir lo mejor para los trabajadores. Terminó apoyando las demandas sindicales del sector en relación con la nacionalización del mismo. Además, abogó por que la Federación ingresase en la UGT.

El último orador sería el socialista Álvarez del Vayo, que acababa de llegar de Valencia donde había participado en distintos actos electorales en los que había palpado el entusiasmo de la unidad de los trabajadores, algo que apreciaba también en la CNT. No pudo dejar de recordar la Revolución en Asturias y la tragedia de tantos trabajadores y trabajadoras, algo constante en casi todos los mítines electorales del Frente Popular. El tono y el mensaje del líder socialista fue propio de un mitin al intentar transmitir entusiasmo recordando que lo que crispaba y encolerizaba al adversario era saber que en las capitales y en los pueblos se vibraba y se pensaba. En este sentido, aludió a la respuesta que habían protagonizado los campesinos segovianos en sendos mítines de la derecha. Se volvieron a sacar los supuestos manejos de Juan March, tachado de contrabandista, y que habría convertido el Ministerio de la Gobernación en su “guarida”. Pero el político más criticado en el discurso del líder socialista fue Gil Robles, en el poder en el Congreso y luego en el Gobierno en los últimos años, y líder de la CEDA en la confrontación electoral. Recordó que desde el Gobierno se había hecho todo lo posible para menoscabar las candidaturas del Frente Popular para impedir el triunfo de la izquierda. Álvarez del Vayo concluyó entendiendo el papel del líder de las derechas, pero no el de presidente del Gobierno, Portela Valladares en su supuesto intento de ayudar al triunfo de esas derechas que iban contra la propia República. Pero el triunfo estaba en la unión de acción del proletariado, en reconocer la enorme importancia de las elecciones. Si el Gobierno estaba en contra, el pueblo estaba al lado del Frente Popular. El mitin terminó en una gran ovación, y como era habitual en las noticias de este tipo de actos que daba el órgano oficial socialista, se señaló que la finalización del mitin se había realizado sin que “se produjera el menor incidente”.