Domingo 16.06.2019
historia política de españa

Masonería y Socialismo en 1911

La Restauración había resucitado en parte a la francmasonería por la vuelta al Antiguo Régimen provocando que la burguesía volviera a ser revolucionaria, aunque con un espíritu distinto al que había desarrollado en los inicios de la Revolución francesa

En diversos trabajos nos estamos acercado a las complejas relaciones entre el socialismo español y la masonería, especialmente en los inicios del PSOE cuando desde las páginas de El Socialista se criticaba a una organización considerada como obsoleta, asociándola, además, a los republicanos con los que los socialistas de las primeras décadas tuvieron un intenso enfrentamiento, ya que eran considerados burgueses, por muy progresistas que se presentasen. Llevamos tiempo defendiendo que la crítica a la masonería de una parte del socialismo español tiene que ver con este asunto, como luego, en los años treinta, debería vincularse a la radicalización de parte del Partido y su acercamiento al comunismo con la llegada del centro-derecha al poder en la Segunda República, habida cuenta de la masofobia de la III Internacional. En todo caso, tanto el PSOE, como la UGT, contaron con muchos miembros de la masonería, y el socialismo español no desarrolló nunca una clara aversión hacia la misma, dando plena libertad  a sus militantes para pertenecer a la misma.

Pues bien, en la revista ilustrada dominical socialista y con clara vocación cultural, Vida Socialista (1910-1914) apareció un artículo en 1911 sobre la francmasonería de Bakunin que ahonda en las críticas a la orden, y que recoge algunos aspectos que podían interesar a quiénes seguían criticando a la masonería por obsoleta, a pesar de que ya era en una época distinta, después del acercamiento a los republicanos (la Conjunción Republicano-Socialista ya se había formado), y cuando intelectuales y miembros que no procedían estrictamente del mundo obrero estaban ingresando en las filas socialistas. Pero siempre se mantuvo con mucha fuerza el inicial obrerismo, como lo probarían las recurrentes polémicas internas sobre las relaciones con los republicanos, y luego ante las fuertes resistencias que se generarían para pactar con los mismos después del final de la Dictadura de Primo de Rivera, por lo que no parecía raro que en 1911 algunos sectores del socialismo siguieran criticando a la francmasonería, y se decidiera recurrir a un texto de Bakunin.

El artículo partía de la consideración de la masonería como una institución burguesa. La masonería habría representado el desarrollo, el poderío y la decadencia de la burguesía. La masonería que describía Bakunin era la de una organización “intrigante caduca”, “nula, inútil”, frente a la que antes de 1830 y sobre todo antes de 1793 habría sido. En esa anterior etapa habría acogido a todos los personajes más destacados, haciendo que fuera una organización poderosa y “bienhechora”. Era la encarnación ilustrada o humanitaria del siglo XVIII. En la francmasonería habrían cuajado como verdaderos dogmas prácticos los principios de la libertad, la razón y la justicia, la base del empeño para destruir el Antiguo Régimen y construir uno nuevo, instrumento de la burguesía revolucionaria contra la “tiranía feudal”, y la monarquía de derecho divino; en fin, como la “Internacional de la burguesía”.

Bakunin defendía que todos los principales actores de la primera revolución habían sido masones, y que al estallar encontró aliados en la francmasonería. Pero una vez que había triunfado la revolución, había muerto la masonería porque la burguesía había pasado a ser la clase “dominante, privilegiada, explotadora y opresora”, y se había hecho conservadora y reaccionaria. Es más, afirmaba que tras la llegada de Napoleón al poder la masonería se había convertido en imperial. La Restauración había resucitado en parte a la francmasonería por la vuelta al Antiguo Régimen provocando que la burguesía volviera a ser revolucionaria, aunque con un espíritu distinto al que había desarrollado en los inicios de la Revolución francesa.

Hemos consultado el número 83 (1911) de Vida Socialista en la Hemeroteca Digital de la BNE.


Bibliografía:

V. Arbeloa, “Los Socialistas y la Masonería”, Historia 16, nº 35 (1979), pp. 37-48.
F. Benimeli, “Socialistas y Masonería”, Tiempo, nº 306, (1988), págs. 14 y ss.
E. Montagut, “La izquierda y la masonería en la historia de España entre el siglo XIX y el XX”, en Papeles de Masonería. XI, (CIEM), (2017), pp. 23-35.
E. Montagut, “Masonería y socialismo en España a fines del siglo XIX”, en Observatorio del Laicismo (junio de 2017).
E. Montagut, “La crítica a la Masonería en El Socialista en 1887”, en El Obrero (febrero de 2019).

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