martes 30/11/21
histori

La proclamación de la República Catalana que había horrorizado a “muchos patriotas”, achacando estas reacciones a la ignorancia porque aquellos no comprendían la compatibilidad entre la existencia de gobiernos regionales y un gobierno central

En este trabajo nos acercamos a la opinión federalista de un destacado socialista en el mes de abril de 1931, en plena efervescencia republicana, y en el momento de la proclamación de la República catalana.

Joaquín Mencos publicó un artículo en El Socialista a finales de abril de 1931 que suponía una apuesta por el federalismo. El PSOE viviría, en este sentido, un intenso debate sobre la organización territorial de España, entre un centralismo que podría evocar el jacobinismo, y un potente nuevo federalismo.

El navarro Mencos García de Paredes fue un abogado y masón, que tuvo un cierto protagonismo en el ámbito sindical ugetista de los abogados, además de ser miembro de la Agrupación Socialista Madrileña desde 1923, vicepresidente del Círculo Socialista de Buenavista, y responsable socialista del Monte de Piedad en tiempos de la República. Participó en la Revolución de octubre, y en la Guerra civil trabajó en la Administración como funcionario en Educación. En Francia padeció los campos de concentración, y a su vuelta a España la intensa represión franquista, hasta que murió en la Prisión Provincial de Madrid en 1945.

El análisis de Mencos partía del reciente hecho de la proclamación de la República Catalana, transformada en Generalitat, y que, a su juicio, había horrorizado a “muchos patriotas”, achacando estas reacciones a la ignorancia porque aquellos no comprendían la compatibilidad entre la existencia de gobiernos regionales y un gobierno central.

Pues bien, los socialistas tendrían una misión, partiendo de la constatación hecha por el articulista de que eran federales, si se quería seguir a Marx en su obra La guerra civil en Francia. Esa misión era, precisamente, explicar el federalismo.

También citaba a Pi i Margall al hablar de la soberanía del municipio, organismo con objetivos propios que cumplir y no como un engranaje más de la máquina administrativa. Aquí cifraba Mencos el fundamento del federalismo.

Mencos quería demostrar que en el presente ya no bastaban las naciones porque el mundo ansiaba estados universales, aunque por el momento funcionaban como sustitutivos las distintas organizaciones internacionales, incluyendo las Internacionales y la Sociedad de Naciones. Pero estos organismos no absorbían a los anteriores, ni tenían que intervenir en todos sus aspectos. Por eso, Cataluña, Aragón o Galicia (ponía estos ejemplos) podían resolver asuntos que solamente les interesaban a ellos sin necesidad de que España tuviera que intervenir. Estamos viendo que el autor estaba haciendo un canto a la descentralización. El mismo caso ocurriría con los municipios. La autonomía de regiones y municipios no podía perjudicar la integridad de la nación.

Si los socialistas aspiraban al Estado universal debían ser federales. Lo único que era discutible serían los fines o competencias de cada uno de los organismos: municipio, región y nación, tarea a emprender por una asamblea constituyente.

Hemos consultado el Diccionario Biográfico del Socialismo Español, y el número 6933 de El Socialista.

Para enmarcar este breve análisis es imprescindible acudir al artículo de Daniel Molina Jiménez, “La cuestión territorial en el PSOE durante la II República”, en Estudios Humanísticos. Historia 12, (2013), pp. 259-287, y desde donde podemos, además, ampliar el pensamiento de Mencos, protagonista en el debate interno del PSOE.

Federalismo y socialismo en 1931
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