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miércoles. 01.02.2023

Tras la destitución de Pedro Castillo, ocurrida el pasado 7 de diciembre, la crisis social en Perú ha dejado hasta hoy un saldo de cincuenta y seis fallecidos y más de trecientos heridos graves. 

No hay tregua en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad del gobierno de Dina Boluarte y los manifestantes que, especialmente en el sur del país, se agrupan en las calles de los pueblos y en las carreteras comarcales, decididos a no claudicar en el reclamo de una asamblea constituyente que ponga freno a los atropellos que se están cometiendo contra la facción más vulnerable de la sociedad peruana.

En Puno, una ciudad de la sierra del sureste del país, la lucha se ha intensificado. Es el corazón de las marchas y las huelgas, la ciudad en la que más se ha sentido el pedido de renuncia de Dina Boluarte, el cierre del Congreso y una nueva asamblea constituyente.

La cobertura de la prensa internacional de los eventos trágicos que se viven en el país desde que estalló la crisis es notablemente parcial. Según Guiovanna Bendezu, referente del Comité Peruanos Autoconvocados del Exterior por la libertad de Pedro Castillo, “Las vidas acá en el sur no valen mucho, no tienen mucha repercusión a nivel nacional. La prensa internacional hace lo que puede. No vemos al periodismo mostrar lo que realmente sucede. Sólo algunos medios que realzan las noticias, las masacres; pero en lo personal creo que el objetivo final, que es el de una asamblea constituyente, va a ir tomando fuerza con las manifestaciones, y lamentablemente con el sello de nuestros hermanos héroes asesinados por la policía de Dina Boluarte”. 

Las vidas acá en el sur no valen mucho, no tienen mucha repercusión a nivel nacional. (…) No vemos al periodismo mostrar lo que realmente sucede

De momento la lucha del pueblo peruano no parece tener la fuerza suficiente para cambiar el rumbo político que ha tomado el gobierno de Boluarte. La pregunta que surge es cuánto tiempo más podrá aferrarse al poder la actual presidenta del Perú, teniendo en cuenta la magnitud de la masacre que a estas horas eleva la cifra de fallecidos a cincuenta y seis personas.

El pasado sábado, el presidente de Bolivia, Luis Arce, sostuvo en La Paz que “El pueblo peruano está inmerso en una lucha por recuperar su democracia y por el derecho a elegir un gobierno que los represente”. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú la respuesta no demoró en llegar. La Cancillería envió un documento en el que expresa que “la injerencia de Arce es inaceptable, ya que los asuntos a los que se refiere solo competen a los peruanos”. 

“El ejército dispara contra ellos a quemarropa. Pero los muertos no son medibles para que Dina Boluarte siga o no en el poder”

Sin embargo no ha sido solo el mandatario de Bolivia quien ha puesto los ojos en la situación social que atraviesa Perú desde la toma de poder de Dina Boluarte. La violación sistemática a los derechos humanos que se viene cometiendo desde el pasado 7 de diciembre ha sido denunciada por intelectuales, entidades no gubernamentales y dirigentes políticos de diversos puntos de América latina. 

Guiovanna Bendezu cree que si no se hace la protesta frente a las instituciones principales, “la voz del pueblo nunca va a ser escuchada. Por eso muchos hermanos viajan a las capitales para hacerse oír. El ejército está resguardando estas instituciones y es por esto que crece la cantidad de muertos. Son nuestros hermanos que se acercan a estos lugares poderosos, de mucha concentración no sólo de poder, sino también de poder económico. Y el ejército dispara contra ellos a quemarropa. Pero los muertos no son medibles para que Dina Boluarte siga o no en el poder. Son los monopolio, los grupos económicos de poder de este país los que van a decidir hasta qué momento la quieran como presidenta Y es por esto que el pueblo sigue marchando, manifestándose, haciendo paro; para hacer escuchar nuestra voz. Somos los comuneros, los campechanos los que vamos a salvar el país; ya no esperamos nada de nadie, menos de ningún político; porque los que ha habido no han tenido la suficiente talla ni madurez para hacer respetar nuestros reales derechos y peticiones”. 

El pueblo peruano sigue en las calles