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viernes. 03.02.2023

Hasta siempre, Hebe

Cientos de personas despidieron ayer en Buenos Aires a Hebe de Bonafini, Presidenta de Madres de Plaza de Mayo, fallecida el pasado martes en La Plata.

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Personalidades de la política y de la cultura se acercaron ayer a la Pirámide de Plaza de Mayo alrededor de la cual cada jueves caminan las Madres de la Verdadla Memoria y la Justicia; aquellas mujeres que literalmente le pusieron el pecho a las balas de la dictadura y se convirtieron en heroínas universalmente reconocidas. Claro que este jueves no fue como otros; porque esta vez tocaba despedir a Hebe de Bonafini, emblema de la resistencia, ícono de la lucha por los Derechos Humanos

La histórica presidenta de Madres de Plaza de Mayo falleció el pasado martes a los 93 años, luego de una internación de varios días en el Hospital Italiano de la Ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Si bien su salud se había deteriorado en las últimas semanas, Hebe no flaqueó en su lucha hasta sus últimas apariciones públicas. 

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Su historia quedará grabada a fuego en la memoria colectiva. A partir de la desaparición de dos de sus hijos durante la última dictadura cívico-militar, Hebe compartió junto a las Madres de otras víctimas del genocidio, un destino que las unió en la lucha contra la impunidad. Su resistencia frente a los intentos de silencio y olvido se han convertido en bandera, en ejemplo de coraje. La verdad sobre los crímenes y el terrorismo de Estado no hubiese salido a la luz de no haber sido por la incansable pelea que las Madres impulsaron contra los genocidas que ocuparon el poder entre los años 1976 y 1983. 

La verdad sobre los crímenes y el terrorismo de Estado no hubiese salido a la luz de no haber sido por la incansable pelea que las Madres impulsaron

“Madres de la Plaza, el pueblo las abraza” se escuchaba como cada jueves ayer, durante el acto en el que las cenizas de Hebe se esparcieron en el sitio que fue escenario de su lucha. Los pañuelos blancos que identifican a las Madres se convirtieron en bandera; la misma con la cual enfrentó al poder denunciando las injusticias y las desigualdades ante cualquier gobierno. Porque Hebe no detuvo su marcha con el regreso de la democracia. Su compromiso continuó después de haber enfrentado a los genocidas. En 2001 estuvo en la Plaza, marchando contra las políticas de hambre. Y continuó enfrentando a los poderosos y soltando verdades a los cuatro vientos; advirtiendo las consecuencias del neoliberalismo encarnado en Mauricio Macri, colocándose siempre del lado de los más frágiles, de los vulnerables, de la facción de la sociedad que requiere de un Estado presente. 

La muerte de Hebe de Bonafini es improbable. Se ha ido, sí. Sin embargo su nombre y su legado perdurarán, serán bandera, serán consigna de lucha. No es un adiós, sino un hasta siempre.    

Hasta siempre, Hebe