No permitamos la vuelta al imperialismo
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Por desgracia, día a día, se observa como en vez de ir hacia adelante, aceptar y luchar porque estamos en una sociedad del siglo XXI, los hechos nos demuestran y algunos dirigentes políticos e instituciones políticas nos quieren demostrar, que estamos equivocados, que en realidad no hemos avanzado, que no estamos en el siglo XXI, sino que hemos retrocedido y estamos en el siglo XIX y lo peor, que la democracia no es el sistema político que nos embarga y nos conduce, sino que el sistema político que marca nuestro devenir en la sociedad, es la vuelta al imperialismo, y donde algunos dirigentes políticos e instituciones se empeñan en demostrarnos que su único fin es el expansionismo económico, político y mezquino propio o de los que más tienen. Es decir, actualmente la mentira, la chulería, el matonismo prevalece ante el dialogo, la paz y la verdad. Observar y ver las argumentaciones, las acciones de políticos como Trump, Putin, Netanyahu, Ayuso, Feijoo, Abascal, Mazón, Milei etc. y de instituciones como la UE, la OTAN, la ONU, que con su silencio avalan a estos ineptos políticos falaces, hacen que se observe que, en vez de avanzar, se retrocede en derechos humanos, en el derecho internacional y que los valores democráticos se denigren, humillen y se eliminen.
Actualmente la mentira, la chulería, el matonismo prevalece ante el dialogo, la paz y la verdad
Pero lo peor no es solo que esos irracionales políticos e instituciones actúen así, lo peor es la ciudadanía, medios informativos que no solo los creen, sino que les apoyan y se convierten en “títeres” que sirven a los planteamientos kafkianos que estos dirigentes e instituciones, avalados por las élites económicas y religiosas, realizan.
Posiblemente este retroceso al siglo XIX, este resurgimiento del imperialismo, nos lleve a una tercera guerra mundial, que como todas las guerras, lo que realmente va a producir es la muerte de millones de víctimas inocentes, que por desgracia, confiaron en esas ineptas instituciones y en esos falaces dirigentes políticos que lo único que pretendían era volver a lo que el siglo XIX propuso: esclavismo laboral, perdida de derechos humanos, muertes irracionales, hambruna y desniveles económicos, donde la pirámide social estaba dominada por las élites económicas y eclesiásticas y la ciudadanía era el escalón más pobre y que su único fin era sobrevivir o morir por una falaz patria, que no existía.
Pero repito, volver al siglo XIX, no solo será culpa de esas élites y de esos dirigentes, la ciudadanía también la tendremos y seremos cómplices si no somos capaces, de pararnos a reflexionar, sino somos capaces de decir: basta ya. Y por tanto utilizando lo que todavía tenemos, la razón, el poder de pensar y decidir, apartamos y no votamos a esos dirigentes ineptos, mentirosos, faltos de autoestima y no permitimos que nos conviertan en “títeres” de sus planteamientos irracionales.
Reflexionemos, luchemos por la paz, luchemos y optemos por el dialogo y no votemos a aquellos dirigentes que nos proponen volver a una expansionismo imperialista, que proponen que para defendernos, de un peligro inexistente, tenemos que odiar y matar y por tanto iniciar una nueva guerra, para así mantener un orden, que esos dirigentes políticos y esas instituciones falaces, “avestruces” y serviles a los intereses económicos, nos quieren meter y si es necesario, exijamos que esas instituciones desaparezcan o vuelvan a los planteamientos de inicio que sirvieron para su nacimiento y que durante muchos años, han servido para mantener el orden, y los derechos internacionales de una manera real y no ficticia.
No seamos cómplices de la vuelta al imperialismo del siglo XIX y luchemos contra todos aquellos que nos quiera apartar del siglo XXI y de lo conseguido en lo que respecta a los derechos democráticos, sociales y económicos y sobre todo de la libertad que los defensores del imperialismo, quiere cambiar y destrozar, para volver nuevamente, como he dicho anteriormente, al esclavismo laboral, a la perdida de los derechos conseguidos en educación, cultura, sanidad, etc.
Nosotros tenemos la fuerza, ellos no la tendrán nunca sino les apoyemos, pues la ciudadanía unida, jamás puede ser vencida, ese debe ser nuevamente el lema que debe prevalecer, sino queremos volver a un imperialismo representado por unos ineptos irracionales políticos, unas instituciones al servicio del poderoso, no del pueblo y de los derechos reales democráticos.