sábado. 02.03.2024

@jgonzalezok | El presidente brasileño Jair Bolsonaro tardó 48 horas en hablar después de las elecciones del domingo y lo hizo sin verbalizar su derrota ni referirse al presidente electo, Lula da Silva. En una brevísima declaración de 2 minutos y 3 segundos, Bolsonaro solo de forma elíptica aceptó el resultado, al agradecer el voto que le dieron 58 millones de brasileños y al asegurar que cumplirá la Constitución.

Condenó la forma en que están protestando grupos de camioneros bolsonaristas que bloquean carreteras y autopistas del país, alentados por el silencio del presidente, que tienen la fantasía de que intervenga el ejército e impida la llegada de Lula al poder. Bolsonaro dijo que no estaba de acuerdo con las formas, pero los justificó al afirmar: “Los actuales movimientos populares (sic) son fruto de la indignación y del sentimiento de injusticia de cómo se dio el proceso electoral”. 

Bolsonaro está alentando otro tipo de manifestaciones, que ya se están organizando a través de las redes sociales para tratar de deslegitimar la victoria de Lula

En este sentido, añadió que las manifestaciones pacíficas serían bienvenidas. Y aprovechó para arremeter contra los adversarios: “Nuestros métodos no pueden ser los de la izquierda, que siempre perjudicaron a la población, como invasión de propiedades, destrucción del patrimonio y la restricción al derecho de ir y venir”. Con esto, además, está alentando otro tipo de manifestaciones, que ya se están organizando a través de las redes sociales para tratar de deslegitimar la victoria de Lula. 

Añadió que siempre fue rotulado como antidemocrático, pero que continuará cumpliendo con los mandatos de la Constitución. Fue lo más cerca que estuvo de admitir el resultado electoral. Ahí aprovechó para tratar de transferir a la izquierda el carácter de antidemocrático: “Nunca hablé de controlar o censurar los medios o las redes sociales”. 

Bolsonaro fue fiel a sí mismo y puso en duda la limpieza del proceso electoral. El aislamiento progresivo estaba comprometiendo su capital político

El silencio de Bolsonaro, que por lo visto hasta ahora, no va a comunicarse con su adversario para felicitarlo, como es habitual en las democracias, estaba siendo cuestionado incluso por sus más próximos colaboradores, que en las últimas horas trataron de convencerlo para hiciese algún tipo de declaración. Al final lo consiguieron, pero Bolsonaro fue fiel a sí mismo y puso en duda la limpieza del proceso electoral. El aislamiento progresivo estaba comprometiendo su capital político en beneficio de otros sectores de la derecha, como algunos gobernadores, que ya tienen aspiraciones presidenciales para dentro de cuatro años. 

Inmediatamente después de las palabras de Bolsonaro habló Ciro Nogueira, jefe de la Casa Civil -una especie de ministro coordinador- anunciando que había sido autorizado por el presidente para conducir el proceso de transición que tiene una serie de protocolos establecidos por ley. Quien actuará por parte del presidente electo será el vicepresidente electo, Geraldo Alkmin. 

Los jueces no se reunirían con el presidente hasta que éste reconociera su derrota. Fue el presidente el que finalmente se acercó a la sede del tribunal

El proceso de transición, no obstante, había ya comenzado de manera informal, con contactos entre Ciro Nogueira y el equipo de Lula. El anuncio del jefe de la Casa Civil simplemente vino a hacer oficial que Bolsonaro, aunque fuera a regañadientes, daba luz verde para continuar, reconociendo implícitamente el resultado de las urnas. 

Después de su corto mensaje, Bolsonaro fue a la sede del Supremo Tribunal Federal (STF). Los jueces del Supremo habían sido invitados a ir al Palacio de la Alvorada, residencia presencial, pero cancelaron la reunión. Trascendió que los jueces no se reunirían con el presidente hasta que éste reconociera su derrota. Fue el presidente el que finalmente se acercó a la sede del tribunal, en Brasilia, tras su declaración. Al final del encuentro, el STF publicó un comunicado en el que “consigna la importancia del pronunciamiento del presidente de la República, garantizando el derecho de circulación en relación a los bloqueos”. También destacó el hecho de que comenzaba la transición y que Bolsonaro, con esto, reconocía el resultado final de las elecciones. 

Al concluir la reunión uno de los jueces, Edson Fachin, fue preguntado sobre el tema y respondió: “El presidente utilizó el verbo acabar en pasado. Por tanto acabó. Ahora hay que mirar para adelante”. Esta respuesta da idea de la dificultad del presidente brasileño por verbalizar la derrota. 

El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Alexandre de Moraes habló de “omisión” e “inercia” por parte de la Policía Rodoviaria Federal

Las declaraciones se producían cuando todavía no se había solucionado el problema de los camioneros golpistas que bloquean carreteras y autopistas de todo el país, desconociendo el resultado de las elecciones y pidiendo la intervención de los militares. Una situación que empieza a preocupar porque amenaza provocar desabastecimiento. Además, afecta la credibilidad de la Policía Rodoviaria Federal (PRF), cuyo director general es aliado de Bolsonaro.

El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Alexandre de Moraes -que también integra el Supremo Tribunal Federal-, intervino para que la fuerza comenzara a movilizarse. Moraes habló de “omisión” e “inercia” por parte de la PRF y anunció sanciones en caso de no cumplirse las órdenes, apuntando directamente al director general de la fuerza, Silvinei Vasques. El jefe policial enfrenta una multa de 100.000 reales por hora (poco menos de 20.000 dólares), la posibilidad de ser apartado del cargo y prisión por desobediencia y crimen electoral, en caso de no cumplir. 

Los camioneros llegaron a bloquear al menos 420 carreteras y autopistas en 23 de los 27 estados del país, incluyendo el Distrito Federal. A última hora de este martes (1 de noviembre) los bloqueos seguían en numerosas rutas de todo el país. 

En las primeras horas del bloqueo de los camioneros se constató que hubo agentes de la Policía Rodoviaria Federal (PRF) que apoyaron los cortes de rutas

La PRF es una fuerza fuertemente ligada al bolsonarismo. En las primeras horas del bloqueo de los camioneros se constató que hubo agentes que apoyaron los cortes de rutas. La respuesta de la dirección del cuerpo fue tibia al respecto: estos agentes no fueron apartados ni sancionados, simplemente fueron advertidos.

El día de las elecciones, la PRF llevó a cabo insólitas operaciones de control sobre autobuses públicos que transportaban a votantes a los colegios electorales, bajo la excusa de comprobar el estado de los neumáticos o de las luces. Las intervenciones se llevaron a cabo en zonas reconocidamente lulistas, como el nordeste del país, con lo que se sospecha de una acción destinada a impedir el voto.

Ese mismo día, el director general de la PRF publicó en Instagram un mensaje a favor de Bolsonaro, con una bandera de Brasil y el mensaje “Vote 22-Bolsonaro presidente”. El número hace referencia a la cifra que debían digitar en las urnas electrónicas los votantes bolsonaristas, siendo el 13 el número de Lula. Horas después, sin embargo, borró el mensaje. El jefe de la PRF llegó al cargo por recomendación de uno de los hijos del presidente, el senador Flavio Bolsonaro. En sus redes sociales tiene numerosas fotos con la familia presidencial, incluyendo el primer magistrado y su mujer, Michelle. 

Dos días después Bolsonaro admite con fastidio su derrota y no felicita a Lula