domingo 05.07.2020
ANÁLISIS

De coronavirus, econovirus y la imprescindible intervención del Estado

La necesidad de una muy fuerte intervención del Estado es evidente en las tareas de preservar la salud pública y vencer a la pandemia pero también para proteger a los sectores sociales vulnerables.
Pedro Sánchez. Consejo Europeo. (Foto de archivo)
Pedro Sánchez. Consejo Europeo. (Foto de archivo)

El Banco Central Europeo ha vuelto a actuar para proporcionar liquidez al sistema bancario europeo y aplastar las primas de riesgo de la deuda pública a largo plazo de los países periféricos que habían comenzado a dispararse. Una decisión imprescindible para que no sigan aumentando los tipos de interés de los países periféricos de la eurozona y, como consecuencia, los costes financieros que pagan Estado, empresas y familias por sus abultadas deudas.

Pero la eficacia de la política monetaria expansionista es muy limitada ante los problemas económicos y productivos esenciales. La UE y, más aún, el euro se han convertido en los últimos años en máquinas de generar divergencias en las estructuras y especializaciones productivas de los Estados miembros que acaban manifestándose en divergencias crecientes de renta per cápita y, por tanto, grandes diferencias en los niveles y condiciones de vida de la ciudadanía europea. Hacen falta también políticas presupuestarias expansionistas del conjunto de la UE e inversiones comunitarias que permitan sostener, durante esta crisis de salud pública, empleos y actividad económica y animar la inversión pública y privada orientada a modernizar sectores e infraestructuras de futuro que mejoren la productividad global de los factores productivos y el crecimiento potencial. La Comisión Europea no puede seguir escondida. Y el presidente Sánchez debe exigir abiertamente que las instituciones comunitarias salgan de su letargo y se pongan al servicio del proyecto de unidad europea y no de una parte de los Estados miembros, los del norte de la eurozona, que siguen emboscados en sus intereses y necesidades particulares.

La fuerza del Estado y su notable capacidad de acción política son indispensables para apuntar al futuro y establecer cimientos más sólidos de nuestras estructuras productivas una vez sea superada la crisis del coronavirus 

Algo similar cabe decir del reciente paquete de rescate social y medidas económicas aprobado por el Gobierno de coalición progresista en España. Va en la buena dirección, pero sigue siendo insuficiente en dos aspectos sustanciales: primero, porque no protege a millones de personas cuya falta de liquidez o situación de pobreza y exclusión son previas al coronavirus; y segundo, porque hay que completar ese paquete de medidas encaminadas a reducir los graves daños productivos (desaparición de empleos y cierre de empresas) que causará la epidemia del coronavirus con acciones y financiación orientadas a promover la imprescindible modernización de las estructuras y especializaciones productivas, cuya fragilidad se ha vuelto a poner en evidencia en nuestro país con la crisis del coronavirus.

La necesidad de una muy fuerte intervención del Estado es evidente en las tareas de preservar la salud pública y vencer a la pandemia, pero es también imprescindible, como ha comprendido el Gobierno Sánchez, para proteger a los sectores sociales vulnerables, limitar los daños económicos que la recesión va a ocasionar y minimizar el desplome inevitable de la economía. Hay que ir un poco más allá, la fuerza del Estado y su notable capacidad de acción política son indispensables para apuntar al futuro y establecer cimientos más sólidos de nuestras estructuras productivas una vez sea superada la crisis del coronavirus. 

La pandemia del coronavirus ha hecho evidente una lección sanitaria esencial: la salud del conjunto de la población, incluidas las élites económicas, depende de la salud de la población más pobre y en riesgo de exclusión. Ahora hay que hacer extensiva esa lección al terreno de la economía: no puede haber desarrollo duradero y estabilidad si no se disminuyen las grandes desigualdades de rentas y patrimonios, se siguen santificando la lógica de acumulación de capital y la maximización del beneficio de los capitales privados o se desatienden las necesidades de trabajo decente y salarios dignos de los sectores sociales más desfavorecidos. Y esas tareas y exigencias solo podrán llevarse a cabo canalizándolas a través del Gobierno de coalición progresista, aumentando la cooperación de todas las fuerzas progresistas y de izquierdas y activando a la mayoría social que sufre y clama desde sus balcones. No hay otra.      

De coronavirus, econovirus y la imprescindible intervención del Estado
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