miércoles. 24.04.2024

Los líderes de la etnia Yanomami, en la selva amazónica brasileña, junto a profesionales de la salud, han logrado cruzar la barrera de la minería ilegal con el objetivo de visibilizar el horror que la desidia planificada del gobierno del ex presidente Jair Bolsonaro ha provocado en este pueblo originario. 

Las imágenes son escalofriantes y reafirman los datos divulgados en el mes de enero. Cerca de seiscientos niños indígenas murieron por enfermedades tratables, desinterés y abandono durante el mandato del ultraderechista. Se trata de un genocidio silenciado por la prensa, con la complicidad de un poder que, hasta el pasado mes de diciembre, avasalló los derechos fundamentales de la facción más frágil de la sociedad. El crecimiento de muertes evitables en niños menores de cinco años creció un 29 por ciento en la era Bolsonaro; se agudizaron los problemas de desnutrición infantil y enfermedades causadas por la contaminación provocada por las explotaciones ilegales.

Cerca de seiscientos niños indígenas murieron por enfermedades tratables, desinterés y abandono durante el mandato del ultraderechista

La medida social más urgente que ha puesto en marcha Lula da Silva ha sido, precisamente, la expulsión de miles de mineros ilegales del territorio que ocupaban históricamente los indígenas yanomamis en la región interfluvial Orinoco-Amazonas. En la zona trabajan, desde hace un mes, agentes del Instituto del Medio Ambiente y la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas. 

En este territorio de abundancia en alimentos, situado entre los estados de Roraima y Amazonas (en el que viven casi 30.000 indígenas), la mortalidad por desnutrición se propagó, cobrándose la vida de cientos de niños menores de cinco años. El desmantelamiento de la sanidad indígena durante los cuatro años de gestión de Bolsonaro llevó al colapso a varias aldeas de la región. Sin acceso a la atención primaria y medicamentos, niños y ancianos murieron de desnutrición y enfermedades tratables como lombrices, neumonía y diarrea.

El desmantelamiento de la sanidad indígena durante los cuatro años de gestión de Bolsonaro llevó al colapso a varias aldeas de la región

Lula da Silva ha iniciado una rápida acción para contrarrestar esta situación. Profesionales de la salud están visitando las regiones más afectadas para montar un plan de acción y poner fin a esta aberración. Habrá una sala de situación —como la que se monta en las guerras o las crisis— que asesorará a los equipos sanitarios. 

El genocidio del pueblo Yanomami no ha tenido eco en los medios de comunicación. A su vez, es sencillo corroborar que se trató de un plan deliberado y sistemático, engendrado desde el inicio mismo del mandato de quien no dudó en declarar que los indígenas “no sirven ni para procrear”.  

El genocidio del pueblo Yanomani