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sábado. 28.01.2023

Me llama la atención la unanimidad en la mayoría de los medios españoles para calificar los últimos acontecimientos de Perú, “el autogolpe de Pedro Castillo”, que ha sido arrestado y que estaba acusado de corrupción. Por cierto, todavía no he podido averiguar qué delitos de corrupción ha cometido. ¿Serán los mismos o parecidos a los que utilizó el juez Moro para apartar de las elecciones presidencias a Lula en Brasil? Y no  se profundiza sobre los antecedentes a  partir del momento que Castillo llegó a la presidencia de la República. Conviene mirar hacia atrás.

El triunfo en las elecciones presidenciales de junio de 2021 en Perú de Pedro Castillo, del partido Perú Libre, frente a Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori, generó grandes expectativas en los más marginados. Este país lleva ya mucho tiempo en una grave crisis política. Reflexionaba Castillo: “Muchas veces nos han dicho que sólo los politólogos, los constitucionalistas, los eruditos políticos, aquellos que tienen grandes pergaminos, pueden conducir un país. Han tenido el tiempo suficiente. Décadas. Bastantes lustros. ¿Pero cómo dejan el país? ¿Cómo está el país ahora?”

¿Cómo estaba  Perú a su llegada? Es un país rico con muchos pobres. Los últimos cinco presidentes electos democráticamente desde 1990 terminaron exiliados, presos o muertos. Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski.

En 1992, Fujimori cerró el Parlamento promoviendo un autogolpe de Estado. En 2000, por fax, renunció a la presidencia desde Japón. Toledo gobernó entre 2001 y 2006, trece años después fue detenido. Alan García entre 2006 y 2011, suicidándose en 2019 cuando iba a ser detenido por corrupción en el caso Odebretch. Humala gobernó entre 2011 y 2016, llegó con horizontes de transformación, en una campaña en la que se le estigmatizó de ir hacia el modelo de Hugo Chávez. Mas, Humala terminó maniatado y su gobierno fue una continuidad de los anteriores. Tras dejar el poder fue detenido por lavado de activos y asociación ilícita.

Kuczynski triunfó en 2016, en una disputadísima campaña con Keiko Fujimori. En 2018, tras 600 días de gobierno, renunció entre denuncias de corrupción y una gran erosión de la bancada fujimorista. Lo reemplazó Martín Vizcarra hasta noviembre del 2020, cuando el Parlamento peruano declaró su “incapacidad moral”. Manuel Merino ocupó el cargo, duró apenas cinco días marcados por las represiones a las manifestaciones que cuestionaban su legitimidad. Tras la expulsión de Merino, Francisco Sagasti se propuso ser un presidente de transición, entre la pandemia y las elecciones generales de 2021. El fujimorismo se frotó las manos: la tercera es la vencida, pensó la hija de Fujimori. Pero he aquí, que irrumpió con fuerza Castillo, el cual nunca imaginó verse en esta situación. La noche en que el voto popular lo consolidó como uno de los dos candidatos para la presidencia, las agencias de noticias internacionales no tenían su foto. Entonces comenzó su campaña: actos en todo el país, enfrentó los flashes de las cámaras y los debates, y soportó las campañas mediáticas en su contra.

Procede de una familia campesina de Tacabamba, profesor de primaria, fue integrante de autodefensas campesinas y destacó como dirigente magisterial en la huelga de su gremio de 2017. Su programa político progresista, favorable a la educación popular, revisando las condiciones en las que operan las transnacionales en Perú y una mayor participación del Estado en la economía, aunque reconoce la importancia de la inversión privada. Su plataforma incluye una reforma institucional para redactar una nueva Constitución. En lo social, es conservador, pues se opone a la despenalización del aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, estuvo 16 meses en prisión preventiva por el escándalo de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht y un fiscal pidió treinta años de cárcel por lavado de activos, obstrucción a la justicia y falsa declaración. Defiende el libre mercado y la carta magna vigente, promulgada por su padre en 1993, que garantiza el liberalismo económico. Un programa neoliberal sin más.

Los apoyos recibidos por ambos sirven para entender sus proyectos políticos. A veces, uno sabe de qué lado estar simplemente viendo quiénes están del otro lado. Según Evo Morales: “Ayer perdimos en Ecuador, pero ganamos en Perú. Un profesor: Pedro Castillo. Con nuestras propuestas. Dijo: me voy a rebajar sueldo y salario. Lo que hicimos en Bolivia. Segundo: voy a garantizar una Asamblea Constituyente para refundar el Perú. Nuestra propuesta. Tercero: voy a nacionalizar la minería e hidrocarburos. Nuestras propuestas. Yo siempre digo que estamos exportando nuestras políticas”.

Castillo finalizó su campaña con un live del ex presidente de Uruguay José Mujica. “Sos nacido en un país que es la historia sangrante de América Latina” le dijo Mujica a Castillo, a quien le pidió que no abandone la militancia por los humildes y pobres del Perú, sea cual sea el resultado. Y en un spot de su campaña recitó el poema Los Nadies de Galeano: “Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, muriendo la vida, jodidos, rejodido”.

Apoyos a Keiko Fujimori. Leopoldo López, el opositor venezolano, denunciando que Castillo será otro Hugo Chávez. El otrora antifujimorista Mario Vargas Llosa en un video de apoyo a Fujimori en la Fundación Internacional para la Libertad: “Si nosotros elegimos a Castillo, probablemente ya no habrá más elecciones libres en la historia del Perú”. Vargas Llosa fue más allá: publicó una columna en El País, edición América “En la cuerda floja”, donde afirmó desear “ardientemente” que Fujimori gane la elección.  Era de prever que muchos y poderosos enemigos no le iban a faltar  a Castillo. Los mismos de Chávez, Lula, Evo, Correa…

Y así ha sido. Poderosos y abundantes enemigos han conseguido su objetivo. Hoy Pedro Castillo  está en la cárcel, lo que no le exime que haya cometido errores. Para tratar de explicar lo ocurrido parece pertinente recurrir a determinadas fuentes, distintas a las hegemónicas, que nos permitirán una visión más amplia de lo ha ocurrido en Perú.

Recurriré a un artículo de Katu Arkonada, publicado en el medio digital Rebelión de 9-12-2022 de título muy explícito Perú: ¿fue un golpe?  No es un indocumentado, todo lo contrario. Katu Arkonada, tiene varios posgrados en Políticas Públicas, Comunicación, y Geopolítica y Defensa. Ex asesor del Viceministerio de Planificación Estratégica del Estado, de la Unidad Jurídica Especializada en Desarrollo Constitucional, de la Cancillería y de la Presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia. Ha coordinado las publicaciones "Transiciones hacia el Vivir bien", "Un Estado muchos pueblos, la construcción de la plurinacionalidad en Bolivia y Ecuador", "Más allá de los monstruos", además de ser autor del libro, editado en 6  países, México, Cuba, Venezuela, Argentina, Chile y Brasil "Desde abajo, desde arriba. De la resistencia a los gobiernos populares: escenarios y horizontes del cambio de época en América Latina". Es miembro de la Secretaría Ejecutiva de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad. En definitiva con la suficiente preparación académica y política y, además,  gran conocedor de América Latina. Por ello, acaba de ser entrevistado en Milenio.com en México, por el periodista Héctor Zamarrón, sobre la Crisis política en Perú y la incapacidad moral de Pedro Castillo.  Se puede consultar en youtube.

Arkonada nos dice,  cuando Castillo llegó a la presidencia de la República, tenía dos caminos posibles. El primero, era sacar a la calle al pueblo de las regiones históricamente olvidadas por las élites políticas, económicas y mediáticas, frente a las clases medias y altas de la capital Lima, que con un 35% del padrón electoral, había sido quien tradicionalmente definía el Presidente del Perú. Sacar a la calle a un pueblo que demandaba una nueva Constitución en sustitución de la promulgada por Fujimori en 1993. Convocar a una Asamblea Constituyente que frente al poder constituido de un Parlamento unicameral pensado como contrapeso al poder presidencial, emanase un poder constituyente capaz de generar los equilibrios necesarios.

El segundo, la otra alternativa, era intentar gobernar. Y Pedro Castillo, fue su primer gran error, escogió gobernar. El problema es que tenía que gobernar en la cancha (un sistema institucional perverso y diseñado en detrimento de los intereses populares), con las reglas (la Constitución de Fujimori), y con el árbitro en contra (un Parlamento con mayoría fujimorista y minoría de izquierda).

Una vez que escogió intentar gobernar, se puso en marcha un proceso destituyente impulsado por el fujimorismo con la cobertura de los oligopolios mediáticos. (Sobre los medios mostraré un documento más adelante) Y obviamente nunca pudo hacerlo con un Congreso ultra fragmentado, al que tenía que pedir permiso hasta para nombrar a sus ministros y ministras. Pero el fujimorismo tenía un arma tan perversa como poderosa, el artículo 113 de la Constitución que establece entre las diferentes causas para la vacancia del Presidente, algunas de sentido común como la muerte o renuncia, la “permanente incapacidad moral o física, declarada por el Congreso”.

La primera moción de vacancia por permanente incapacidad moral llegó en noviembre, a tan solo 4 meses de llegar al cargo, la segunda en marzo de 2022, y la tercera y última, este diciembre. Para ilustrar los poderosos argumentos de la oposición parlamentaria a Castillo no hay más que leer los 20 puntos de la segunda moción de vacancia, donde además de acusar a Castillo de mentir sistemáticamente, se afirma que “no ha reflexionado, y menos corregido su conducta; muy por el contrario, ha insistido en defender sus actos”… Sigue diciéndonos Arkonada, no es el objetivo de este breve análisis los errores de Castillo, si gestionó mejor o peor la postpandemia y vacunación, si debía haber sido más duro o más inflexible tanto con la izquierda caviar como con sus (ex) aliados de Perú Libre, si Aníbal Torres tenía más o menos poder que el que debería como Presidente del Consejo de Ministros, menos aún si Castillo se equivocó al aislarse o buscar a la OEA como tabla de salvación/legitimación.

Ni siquiera si había votos suficientes para la moción de vacancia o fue torpe, por no decir suicida, su proceder en las últimas horas de su mandato. Nada de lo anterior justifica el golpismo parlamentario del fujimorismo y sus aliados políticos, económicos y mediáticos, ante el silencio cómplice de la comunidad internacional, y la soledad en la que lo dejó de una buena parte de la izquierda que sigue buscando revoluciones en su formato clásico del siglo XX...

El CELAG. Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, ha realizado un trabajo de investigación sobre Pedro Castillo en los medios. Análisis cuantitativo y cualitativo del tratamiento mediático de la figura del presidente en los principales medios peruanos., de fecha 3 de diciembre de 2022. Lo firman Víctor Robles y Barbara Ester. Es concluyente la persecución mediática a la que ha sido sometido. Lo reproduzco:

El presente informe tiene como objetivo medir cuantitativa y cualitativamente el tratamiento que le dan a la figura presidencial de Pedro Castillo durante 2022, dos de los principales medios del país: El Comercio y La República.

Para ello hemos investigado la portada en papel de estos medios desde el 1 de enero hasta el 30 de noviembre de 2022.

Se presentan a continuación los siguientes indicadores:

Índice de Presencia Mediática (IPM) que mide el porcentaje de días por mes que aparece mencionado Pedro Castillo en los titulares, sea explícita o tácitamente.

Grado de Negatividad del Titular (GNT) que mide el porcentaje de los titulares sobre Pedro Castillo que le tratan con adjetivos descalificativos, con valoraciones subjetivas desfavorables, atributos perniciosos, etc.

Nube de Palabras (NP) usadas en titulares.

Los principales resultados son los siguientes:

El índice de Presencia Mediática (IPM) muestra las siguientes tendencias:

A. En el diario El Comercio, Castillo muestra una presencia mediática alta y sostenida en el tiempo, con picos entre junio y agosto (84 %), coincidiendo con el primer año del mandatario el 28 de julio. Este pico también coincide con el anuncio del mandatario sobre cambios en la regulación de publicidad estatal. En octubre y noviembre (65 % y 59 %) se muestra una tendencia a la baja con cifras similares a enero de este año.

B. Algo similar ocurre en el diario La República donde Castillo muestra un IPM aún más alto y sostenido en el tiempo: pasó de 64 % a 89 % entre enero y junio. En agosto muestra su punto más alto con un pico de 97 % de presencia mediática. La República mantiene a Castillo en niveles altos entre octubre y noviembre con cifras entorno al 83 % de presencia mediática.

C. Ambos diarios muestran una correlación entre el IPM y la reforma a la pauta publicitaria.

2. Respecto al GNT (Grado de Negatividad del titular) se encuentran los siguientes hallazgos:

A. El promedio de negatividad en El Comercio y la República rondó el 79 % y 78 %, respectivamente. Es decir, ocho de cada 10 titulares sobre Pedro Castillo tienen una carga negativa. El grado de negatividad en La República fue más volátil: en el mes de febrero muestra 96 % de negatividad, y cae sostenidamente entre junio y septiembre (42 %) para, finalmente, recuperarse en los meses de octubre y noviembre al orden del 82 % y 85 % respectivamente.

B. Algunos ejemplos de este tipo de titulares con carga negativa:

- “Pedro Castillo fue declarado «enemigo de la libertad de expresión y prensa»” (El Comercio, 31 de octubre).

- “Mayoría cree que ministros y funcionarios de Castillo no son honestos” (El Comercio, 29 de junio).

.-“Presidente y siete familiares recibieron favores de empresarios” (El Comercio, 11 de julio).

- “Bruno Pacheco y dos sobrinos de Castillo entre los más buscados” (La República, 1 de abril).

-“Gobierno busca blindar cuestionada administración de Petroperú” (La República, 19 de marzo).

- “La cuñada esposada” (La República, 22 de agosto).

- “Fiscalía investigará a los asesores de Castillo por crimen organizado” (La República, 12 de marzo).

3. Se presenta a continuación la Nube de Palabras resultante de revisar los titulares de los dos medios en estos meses. Sobresalen las palabras “Fiscalía”, “Congreso”, “Fiscal”, “ministro”, “Paredes” (Yénifer), “vacancia”, “cuñada” y “sobrino”. El lenguaje de la prensa denota que se vive un ambiente de persecución política instrumentalizada a través del sistema de justicia.  

El estudio muestra un ejemplo contundente de Lawfare, que es el uso indebido de instrumentos jurídicos para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político. Ya lo padeció Lula, tal como explique en un artículo en este medio en el artículo, Lawfare. La judicialización de la política en América Latina. Y podemos constatarlo de nuevo  con Pedro Castillo, tal como lo refleja El CELAG en un artículo de 16 de octubre de 2022,  titulado Coyuntura política en Perú., con el siguiente subtítulo: Los poderes judicial y legislativo ejercen presión en una escalada persecutoria contra la figura presidencial que bate récord en la historia del país. Lo reproduzco resumido.

“El 12 de octubre de 2022 Patricia Benavides, Fiscal de la Nación de Perú presentó una denuncia constitucional contra el presidente Pedro Castillo acusándolo de liderar una organización criminal. Castillo denunció que esta maniobra de la Fiscalía es parte de “una nueva modalidad de golpe de Estado”.

Es la primera vez que la figura de la denuncia constitucional se utiliza contra un presidente en ejercicio ya que el artículo 117 de la Constitución peruana impide iniciar un juicio contra un presidente en activo salvo excepciones muy tasadas. Castillo no ha incurrido en ninguna de las excepciones tasadas en el Art. 117 por lo que es probable que la acusación decaiga.

 En este contexto, la decisión de la fiscal Patricia Benavides pareciera más bien enmarcarse en los preparativos de una nueva ofensiva contra el presidente en el debilitado Congreso de la República (según IEP el Congreso tiene una desaprobación del 85 %). Los poderes judicial y legislativo peruano tratarían así de aumentar la presión contra el presidente para poder iniciar una nueva moción de vacancia…”

ADENDA- Según acabo de enterarme, hoy sábado 10 de diciembre, en la Cadena Ser,  en Matinal Ser, y en otros medios como France.24. com, el exjefe de gabinete de Pedro Castillo aseguró este viernes que el detenido exmandatario "pudo haber sido inducido" a disolver el Congreso y "no recuerda" haber leído el decreto golpista que condujo a su destitución. "Yo le digo '¿por qué ha hecho la lectura?' (del decreto que disolvía el Congreso) y me dice que no se recuerda", dijo el congresista Guido Bellido a la prensa, luego de visitar a Castillo en una base policial de Lima donde el exmandatario está detenido mientras es investigado por rebelión y conspiración. ¿Probable intoxicación?

"Hay indicios que el Presidente fue obligado a leer el mensaje de la disolución, y quien redactó el texto lo hizo con el fin de dar argumento a la vacancia (destitución), porque hasta ese momento no existían los votos. Exigimos se determine quiénes fueron los artífices de esta caída", dijo Bellido en Twitter.

El Legislativo debía debatir el miércoles la destitución de Castillo.Pero el presidente se adelantó y tres horas antes anunció en un discurso televisado la disolución del Congreso, un toque de queda y que gobernaría por decreto.

Algunas reflexiones sobre el "autogolpe" de Pedro Castillo