domingo. 16.06.2024

El asilo es un derecho inalienable, y el acogimiento de refugiados un deber moral y material ineludible. Así las cosas, doña Merkengele y su Alemania nazi están cometiendo un delito grave al suscribir ese pacto con Turquía y otros que bailan a su son. Pero no me extraña que esa mezcla de Cerdita Pegui con Drácula sea capaz de cualquier cosa. Ahora bien, nosotros no somos Europa, a Dios gracias, somos el Mediterráneo, un mundo cerrado y tocado por todos los dioses y todas las musas. Aquí se unen en armonía Oriente y Occidente, y muy a pesar de dictadores de todo pelaje, seguimos siendo quienes somos, es decir, nosotros, los mayores, constructores en cierta manera de Europa, y de la revolución romántica del “mayo del 68”, padres de los Pablos, Iñigos y Compañía de PODEMOS, de los cuales estamos orgullosos y a los que apoyamos incondicionalmente, mal que le pese a todos los fachas de este país, que son y muchos, y a otros impresentables que no llegan ni a fachas, que son sencillamente idiotas, véase Rajoy y compañía, que por obra y gracia de Merkengele y la ignorancia política supina de este país, se nos han encaramado en la chepa. Pero les queda poco, porque  España, diamante entre las perlas del Mediterráneo, antes o después, despierta de su siesta, y, entonces, temblad chorizos y peleles puestos por Nazilandia, porque aparecen Xipras multiplicados por mil, entre ellos estos chicos de PODEMOS, que no necesitan dejarse comprar, porque son bien nacidos y bien formados en valores verdaderos, hijos de la clase media trabajadora y cabal, que si bien busca un bienestar económico y material,  no es precisamente en grandes fortunas, sino en la posibilidad de un bienestar dignamente conseguido por todos y para todos. Nosotros, los padres y abuelos de hoy, formamos parte de aquellos que se jugaron el tipo frente a los grises franquistas, que consiguieron erradicar la milicia obligatoria y gritar amnistía y libertad, -cuando este clamor era motivo de carga policial cuando no de cárcel-, para que éstas llegaras, y no fue tarea fácil. También fuimos de aquellas chicas que en algunos países de Sudamérica, con dictaduras alternativas, echábamos canicas al suelo de la Facultad de Derecho para detener a los caballos de la policía que se metían dentro del edificio. Sí, como lo leen, igual a los equivalentes grises de aquí, la madre patria, que eran allí, en la digna hija de la madre patria, azules, e irrumpían por los pasillos de la facultad con los pobres caballos resbalándose. Bendita juventud, recurrimos a una defensa imaginativa que nos dolía un poco por los pobres caballos, pero no teníamos otra defensa que echar canicas al suelo y de esa forma los equinos se veían neutralizados. ¡Qué tiempos aquellos!, aquí y allí, en la digna hija patria de su patria madre la Argentina. De tal palo, tal astilla. Años duros para estudiantes y trabajadores.

Cuarenta años llevo aquí, llegué con 27 y hace más de treinta y cinco que tengo la doble nacionalidad. Llegar yo en septiembre, cuando allá comenzaba una dictadura, y acá moría “el Chaparrito” en noviembre, y con él su dictadura, fue una alegría muy grande.

Todos los colores de partidos políticos he visto pasar ante mis ojos, acá y allá.. Peronistas, radicales, socialistas, comunistas, reformistas... Toda clase de canalladas políticas y humanas he visto hacer, pero hoy veo el fruto de nuestra aportación, nuestros hijos y nietos –como en tiempos fue a la inversa fruto de la guerra civil- a este maravilloso país de sangre caliente, y luchadores que no se rinden: aquí están los vigías, gente nueva, sangre renovada, para frenar los abusos de la derechona influida de franquismo y “movimiento inmóvil”, patrocinada por Alemania, igual que en Sudamérica la patrocinan los Estados Unidos. Pero esta vez, pobre doña Merkengele, su protegido no es que le saliera rana, no, es peor, le ha salido tonto de baba, y para colmo de males, se encuentra con nuestra aportación, reflejada en Podemos, un auténtico grano en las posaderas que no les permite seguir en la poltrona, haciendo y deshaciendo a su antojo. Qué se le va a hacer, dicen que a todo cerdo le llega su san Martín. Y todo el fachendaje manifiesto, PP, y el presunto PSOE (que ahora es PE, porque la S y la O las perdió por el camino, hace rato), y otros lobos disfrazados de cordero, no tienen más remedio que tragar con PODEMOS, sangre nueva y roja, como debe ser la sangre.

Más allá de estas minucias domésticas están la grandes cuestiones, como por ejemplo la tragedia de los refugiados.

IGNOMINIA, DESVERGÜENZA, DESCARO Y DELITO

Así es el pacto suscrito por la UE con los fachas mediante el cual los refugiados que lleguen a Europa serán echados atrás. Si ya es un delito las vallas de espino y navajas en las fronteras, esta última decisión conjunta ya no tiene perdón de Dios. Y no me vengan con la excusa de que entre los refugiados entran los terroristas. Les recuerdo que los terroristas de Bruselas, por ceñirme al reciente caso terrible, entraron tranquilamente por el aeropuerto con sus bombas en el equipaje de mano. Por supuesto que no justifico la violencia de ninguna parte, y de ninguna forma, pero he de decir que la violencia económica practicada por la judía UE es tan mala o peor que la violencia física, manifiesta de una bomba. Mantener guerras en la mayor parte del planeta sólo por un tema económico, es un delito –como escribí en este mismo diario hace meses- un delito de lesa humanidad que la Alemania judía (Hitler  era judío) mantiene a ultranza y es la razón por la que todas estas gentes, en su mayoría mujeres y niños indefensos corren despavoridos. Su origen, la limpieza étnica, como con Hitler, y el petróleo. Ese detritus, que la naturaleza en su sabiduría esconde bien profundo bajo tierra, por ser un contaminante venenoso y que cuatro iluminados codician, mire Vd por donde, es el parámetro de la economía mundial. El petróleo, básicamente mierda, es el  baremo de la economía mundial, desde que un espabilao descubrió que produciendo pequeñas explosiones producidas por un destilado del petróleo, podía mover una máquina, por muy pesada que fuera, naciendo los tanques y el automóvil, y pergeñando otros espabilaos desalmados las guerras e invasiones de unos países por otros. El conflicto del Cercano Oriente, la invasión y guerras en los países árabes, vienen por la ambición del petróleo. Y no importan ni refugiados, ni desplazados, ni naciones con ciudades devastadas, ni familias rotas.... Sólo el petróleo. Se reprodujo y se convirtió en la posesión por excelencia: ninguna nación sin tanques, nadie sin automóvil... Aún hoy cuando sabemos que la contaminación del aire es gravísima por la combustión de ese combustible, que del aire pasa al agua y a su vez la inocula a la tierra, nos cargamos no solamente familias y pueblos enteros, patrimonios y naciones, sino el único planeta que tenemos para vivir. Entre la contaminación y la desertización, el futuro de nuestros nietos es negro, negro, muy negro. Como el petróleo.

Cuando el agua que bebemos y riega la tierra, y cuando el aire que respiramos estén completamente envenenados y no podamos cultivar alimentos ni alimentar ganados... qué vamos a comer y beber. ¿Qué vamos a comprar con el dinero?

Y resulta que el máximo valor que rige esa entelequia es la economía. El petróleo, sí, ese detritus venenoso. Un veneno es el parámetro de nuestras vidas. ¿Somos tontos? ¿Nos queremos destruir? Y seguimos ciegos, existiendo como existen ya muy bien desarrollados, los automóviles eléctricos no se generalizan porque un conjunto de descerebrados, encaramados a nuestra chepa, se enriquecen con él al haberlo convertido en  la base de la economía mundial. Si así es, la economía mundial se fundamenta en la mierda petrolera, por la cual se muere y se mata.

Aquí está la “madre del cordero”; el poder judío que rige el mundo. La General Motors, la Leman`s Brothers de EEUU se fundamentan en el petróleo, razón por la cual las energías limpias no tienen cabida y se desechan a pesar de estar suficientemente desarrolladas como para sustituir al petróleo. Con gran placer oí de pasada por televisión que en algún lugar del mundo se había celebrado una carrera de coches eléctricos con el fin de probarlos, esto me devolvió la esperanza de que mi nieto pueda tener un mundo mejor, y que la economía vuelva a basarse en lo fundamental, es decir, en la producción de comida, agricultura y ganadería.

POR UN FUTURO MEJOR

Un día llegará en que la base de la economía sea el cultivo de alimentos, la producción de energías limpias, solar o eólica, por ejemplo, en las que España tendría un estupendo futuro. En que la cultura, esté por encima del adiestramiento en las escuelas.

Un día llegará en que los ejércitos en lugar de armados con mortíferos instrumentos, lo sean pertrechados con enseres útiles para exclusivo quehacer en catástrofes naturales que, seguramente, con un medio ambiente limpio,  serian en menor cuantía y en menor grado.

Un día llegará en que toda la humanidad, diversa en sus etnias y formas de vivir, sea una sola en derechos y bienestares. Esta es nuestra tarea de hoy, formar a los hijos y a los nietos en estas ideas de paz, igualdad y solidaridad entre todos los seres de la tierra, los humanos, entendiendo que siendo como es que los humanos no somos vegetales ni minerales, somos por lo tanto animales, y tengamos un respeto también por los animales no humanos pero sí hermanos.

Un día llegará en que nadie sabrá que una vez existió una palabra que ya no existe: GUERRA.

Este es el reto de los padres, abuelos, tíos, profesores y maestros de hoy, sembrar en los corazones de los niños y los jóvenes la semilla de la paz, la igualdad, la solidaridad, y la justicia, no ya por nuestro bien, que ya somos mayores y nos iremos antes que ellos, sino por ellos, para irnos tranquilos, pensando que los dejamos en lugar seguro, cuando ya no estemos y no puedan refugiarse en nosotros.

Es tarea de todos como adultos responsables dejar este legado a las generaciones venideras. Sólo así habremos realizado la gran obra que dé sentido a nuestras vidas:

PAZ Y AMOR ENTRE TODOS LOS SERES DE LA TIERRA.

Derechos y deberes