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lunes. 26.09.2022
POR MIGUEL ÁNGEL BENEDICTO

El cascabel del gato griego

Grecia vota y la UE tiembla. Se repite la historia dos años después. El pueblo heleno afronta, una vez más, unas elecciones decisivas para el país y para la Unión Europea.

La formación de Tsipras es consciente que tensar la cuerda en exceso les puede llevar a quedarse sin liquidez

Por Miguel Ángel Benedicto | Grecia vota y la UE tiembla. Se repite la historia dos años después. El pueblo heleno afronta, una vez más, unas elecciones decisivas para el país y para la Unión Europea. El partido de extrema izquierda, Syriza, que ya consiguió un buen puñado de votos en las anteriores elecciones de 2012, aspira ahora al trono gubernamental. El partido, liderado por el joven Alexis Tsipras, parte como favorito en las encuestas que le dan más del 30%. del voto.

Los votantes griegos están desesperados por ver el fin de la austeridad después de sucesivas rondas de recortes de salarios y pensiones y aumentos de impuestos durante los últimos cuatro años y medio. Se sienten resentidos, según los encuestadores, porque perciben que el partido gobernante Nueva Democracia protege a los grandes evasores de impuestos. Su líder, Andonis Samaras, está entre 3 y 5 puntos por detras de Syriza.

Mientras la troika (Comisión Europea, el FMI y el BCE) vigilaba las reformas griegas tras los rescates de 240.000 millones de euros, la economía y el nivel de vida del país caían y los votantes de Syriza crecían. El partido de izquierda radical, que flirteó hace un par de años con la salida del euro, ha moderado sus mensajes. El objetivo es renegociar la deuda para que el ciudadano medio no sufra tanto pero ya no hablan de una salida del euro, el 76% de los griegos son partidarios del seguir en la moneda única, ni de medidas contra los acreedores.

Syriza podría ser el primer partido populista de la UE que gobierna un país europeo tras la crisis

El experimento Syriza

Syriza podría ser el primer partido populista de la UE que gobierna un país europeo tras la crisis. Si cumple con sus promesas de campaña de reducir los impuestos y aumentar el gasto social para aliviar la los griegos, necesitaría encontrar fuentes de financiación.creíbles. Tsipras no puede correr el riesgo de que el país se quede sin dinero en efectivo para cumplir con los pagos de su deuda. El programa de rescate actual de Grecia se ha prolongado hasta finales de febrero y un gobierno de Syriza sería presionado para conseguir una nueva prórroga de varios meses con sus acreedores. Esa extensión daría un respiro a Atenas para completar su programa de reforma económica y su financiación para cumplir con sus obligaciones en el año 2015.

Austeridad dolorosa

Después de cinco años de austeridad dolorosa en la que la economía se ha contraído en más de una quinta parte, algunos de sus socios de la eurozona se cuestionan estas políticas e incluso podrían conceder Atenas algún alivio para para sus 317.000 millones de euros de deuda. En Davos, Finlandia e Irlanda se han mostrado partidarios de suavizar las condiciones aunque no del perdón de la deuda. En cambio, los mensajes desde Alemania han sido muy duros porque el 68% de los alemanes se oponen a un recorte de la deuda de Grecia y el 61% creen que debe abandonar la eurozona.

La deuda griega es el 174% del PIB mientras en 2010 era del 148%. El desempleo ha subido del 14 al 25%, la inversión ha descendido en un 75% y los salarios han bajado en un 20%. Las recetas de la austeridad no han funcionado en Grecia. El país adolece de un grave problema institucional, no ha hecho las reformas internas necesarias para ser viable económicamente y con una administración y un sistema judicial efectivos y eficaces. Los grandes partidos del sistema, el PASOK y Nueva Democracia no han sido capaces de regenerar un país donde los intereses creados y sus privilegios son complejos de derrocar.

La reestructuración de la deuda es inexorable en Atenas. Syriza apunta a ella aunque de manera ordenada y sin causar pánico en los mercados. La formación de Tsipras es consciente que tensar la cuerda en exceso les puede llevar a quedarse sin liquidez. Grecia tiene una gran dependencia de sus acreedores. Si el BCE deja de prestarles, al día siguiente estarían en bancarrota.

El MEDE estudia la reestructuración de la deuda griega

A unos miles de kilómetros, de Atenas, en el pequeño y rico Luxemburgo se gestiona parte de la crisis de los países rescatados. Allí tiene su sede el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Un instrumento que facilita préstamos a los países de la Eurozona en apuros que soliciten asistencia financiera. Allí el ambiente, entre peceras de cristal y economistas de todo el mundo, es relajado pese a que saben que lo que suceda en Grecia es importante para los acreedores, es decir, los Estados miembros de la UE.

De los 240.000 millones que se han prestado a Grecia; Alemania, por ejemplo, ha puesto 76.000 millones y España 26.000. En el MEDE parecen seguros de que el camino con Atenas, gane quien gane, está mas o menos diseñado. Hay margen para una reestructuración pues el país tiene un superávit primario lo que les obliga a negociar según el compromiso adquirido. Los acreedores están dispuestos a hacerlo en dos puntos: ampliando los plazos de pago y rebajando el tipo de interés 100 puntos básicos. Sin embargo, no quieren ni oir hablar de que eso signifique la relajación en las reformas. Grecia todavía debe andar para crear unas instituciones que permitan generar un crecimiento sostenido en el tiempo, rebajar la deuda, aumentar la productividad y reducir los niveles de pobreza.

Y es que nadie olvida que Grecia es un país que en 2009 amaneció un buen día con 9 puntos más de déficit.  El gobierno había falseado las cuentas  y más de 40.000  personas cobraban en 2011 pensiones de sus familiares muertos, mientras que la recaudación fiscal era irrisoria. Ese Greek way of living dede cambiar sin contemplaciones y los dos grandes partidos no han sido capaces de hacerlo, ¿Podrá Syriza poner el cascabel al gato griego? 

El cascabel del gato griego