martes 25/1/22

En la obra de MOLIÈRE titulada: "EL BURGUÉS GENTILHOMBRE", en la escena IV, JOURDAIN, que es el protagonista de la obra, conversando con el personaje llamado FILÓSOFO se produce el siguiente diálogo:

“JOURDAIN. – […] Estoy enamorado de una dama de la mayor distinción, y desearía que me ayudarais a redactar una misiva que quiero depositar a sus plantas

FILÓSOFO. -. ¿Y son versos los que queréis escribirle?

JOURDAIN. -No, no; nada de versos.

FILÓSOFO. -¿Preferís la prosa?

JOURDAIN. -No. No quiero ni verso ni prosa.

FILÓSOFO. -¡Pues una cosa u otra ha de ser!

JOURDAIN. -¿Por qué?

FILÓSOFO. -Por la sencilla razón, señor mío, de que no hay más que dos maneras de expresarse: en prosa o en verso.

JOURDAIN. -¿Conque no hay más que prosa o verso?

FILÓSOFO. -Nada más. Y todo lo que no está en prosa está en verso; y todo lo que no está en verso, está en prosa.

JOURDAIN. -Y cuando uno habla, ¿en qué habla?

FILÓSOFO. -En prosa.

JOURDAIN. -¡Cómo! Cuando yo le digo a Nicolasa: "Tráeme las zapatillas" o "dame el gorro de dormir", ¿hablo en prosa?

FILÓSOFO. -Sí, señor.

JOURDAIN. -¡Por vida de Dios! ¡Más de cuarenta años que hablo en prosa sin saberlo!..."

Desde luego Rajoy, a diferencia del monsieur Jourdain de Moliere, sabe cuando habla en prosa, pero también le gusta manejar con soltura el seudo poético ripio para embaucar a un cuerpo electoral paralizado y estupefacto por los electroshock al que lo tienen sometido los llamados mercado. Tanto da que la prima( de riesgo, no la suya propiamente) pueda subir a las nubes venenosas de los volcanes en erupción, o que España pague 100 millones diarios de intereses a los especuladores financieros, o que el estado de excepción decretado por la autoridad(bancaria, por supuesto) borre de un plumazo el gobierno de Papandreu y el régimen del Bunga-Bunga transalpino o que los otrora poderosos estados nacionales pinten menos que Jacinto en su boda. El cataclismo que vive Europa, España, las instituciones democráticas y los ciudadanos, que se empobrecen a velocidad vértigo, son para Rajoy otras tantas oportunidades para lucir su ilimitada capacidad para componer una prosa solemnemente, vacua y grotesca.

En su larga carrera de político profesional como ministro de Aznar, ahijado de Fraga y multirrepetidor de oposiciones a presidente del gobierno, este señor ha mostrado repetidamente su talento en el dominio de tropos como el anacoluto, el circunloquio, la digresión, el eufemismo, la hipérbole, la metonimia, el pleonasmo, la sinécdoque o la tautología. La colosal riqueza de figuras literarias que atesora la lengua castellana es para Rajoy el arsenal ideal para disimular su programa de ordeno y mando hasta que llegue al poder. Luego, también, para culpar a la herencia recibida, a los mercados, a las autonomías, a los sindicatos, a los soplapollas del 15-M (Bertín Osborne, dixit) y hasta al sursuncorda si conviene. Todo antes que asumir alguna responsabilidad ante la sociedad que le pueda ser reclamada.

Lo que denomina -con cara de barbado Buster Keaton celtibérico- un gobierno serio, será un gobierno de varones disfrazados de serios y alguna mujer/mujer que reciban la aprobación de los headhunters de la CEOE coordinados por la cadena hostelera de Arturo y Díaz Ferrán. El solemne compromiso de que hará lo que tenga que hacer -además de mostrar su pertenencia a la estirpe de líderes tipo Winston Churchill, como mínimo- resume con valentía los dos mandamientos de su proyecto de gobierno serio: el primer mandamiento será que los recortes de más de 40.000 millones que el gobierno europeo de Merkozy ha impuesto al estado español habrán de salir de la reducción y expolio de los gastos sociales(enseñanza, sanidad, dependencia, subsidios de desempleo y de inserción social, supresión de los convenios colectivos, reducción de empleo público, liquidación de la financiación a la cultura); el segundo consistirá en que el pufo de la deudas del sector inmobiliario (que el inefable MAFO estima en 300.000 millones) y de las súper endeudadas empresas privadas de 1,29 Billones(con B de Banco) acabarán siendo cubiertas con ayudas, exacciones, moratorias y transferencias del estado a los Bancos y al gobierno en la sombra del IBEX 35, y-never, never,never- con subidas de impuestos ,ni reducción de dividendos, ni control de los monopolios y oligopolios, ni reducción de subvenciones a sectores parasitarios y contaminantes, ni limitación del saqueo de los gestores en las sociedades anónimas y , menos aún, con actuaciones penales contra los responsables de tanta infamia y latrocinio. Eso sí- dice con cara muy seria a punto de estallar en carcajadas-, de ninguna manera recortará la sanidad, ni la educación, ni las pensiones…si acaso hay que hacer algo depende de lo que haya bajo la alfombra de ZP que él en estos momentos desconoce. ¡Vaya morro¡

Como los diez mandamientos bíblicos, el pensamiento de rajoystico se resume en uno solo verdadero: las cosas se harán como dios manda y, como diría su mentor Don Manuel, no hay más que hablar. Se podrá opinar que, quizás, resulte algo aventurado basar todo un programa de gobierno en medio de la tormenta de la Gran Recesión en la interpretación de lo que dios quiere o deja de querer. Puede que desentrañar los deseos de dios sea una tarea más propia de sacerdotes, rabinos, imanes, bonzos, arúspices, adivinos, augures o zahoríes, pero, quien así piensa, debe saber que Rajoy tendrá como consultores personales al papa B16 y su sicario en el Reino de España , monseñor Rouco Valera, los cuales -nadie puede dudarlo- de esas cosas saben tela marinera. La retribución divina por el sometimiento de las masas de españoles a su inapelable mandato será el arma definitiva y letal contra la crisis: la confianza, en otro tiempo llamada fe. Tal que maná o luminoso espíritu santo, el mero hecho que Don Mariano y sus discípulos tomen el poder, lo que fue paro, miseria y corrupción se transmutará milagrosamente en progreso, riqueza y virtud. Pronto en la Piazza de San Pietro del Vaticano los grupos de turistas españoles corearán ¡¡Rajoy, santo súbito, santo súbito¡¡, y en un consejo de administración conjunto de Goldman Sachs y J.P. Morgan exigirán que sea agraciado con un premio Nobel ,aunque sea el de física cuántica.

Pero, no nos engañemos, la verdad es que ni el PP ni Rajoy tienen una agenda oculta, aquí todo el mundo sabe a ciencia cierta lo que va a pasar: que van a dejar el mini walfare state español como un erial estropajoso con más cráteres que la luna. Podemos perfectamente adivinar entre las toneladas de la farfolla prosística o poética, que en la España mariana post 20-N se va poder fumar de nuevo allá donde le salga a uno de los mismísimos; que los reaganomics contra la crisis se harán con recetas de patente española como el agua del Carmen, el linimento Sloan, las pastillas del Dr. Andreu y el frenadol; que regresarán a los puestos de gobiernos expertos serios del tipo de los lópeces de antaño( Rodó,Letona,Bravo…) con sus planes de desarrollo y sus nuevos matesas higt tech ; que los jueces del PP podrán liquidar a Garzón, exonerar a los Gürtel y dejar las cunetas como estaban; que el aborto será un crimen que deberá ser aprobado por el Tribunal Constitucional antes de ser perpetrado, pero siempre que se lo paguen de su bolsillos particulares como en la católica Navarra; que la homosexualidad en un pecado nefando que se cura escuchando los consejos de Durán i Lleida cada día durante diez años seguidos; que las personas dependientes lo que tienen que hacer es curarse inmediatamente o ,en su defecto, ser cuidados por sus vástagos y seres queridos , con preferencia por las hembras de la familia que son más sacrificadas que los varones; que la fiesta nacional deberá ser declarada patrimonio de la humanidad, dado su aporte conservacionista a la noble y brava especie de los toros; que los moros y los indios tendrán que cobrar la mitad de la mitad y además ponerse los últimos en todas las colas de este mundo si no quieren que les demos dos hostias bien dadas; que los nacionalistas separatistas proferirán discursos contra el expolio que sufren para subsidiar los bares de los vagos meridionales, tal y como manifiesta el padano Bossi, pero sin sufrir ningún ictus que dificulte la audición de sus solidarias palabras; que los etarras seguirán erre que erre con la matraca del conflicto vasco como justificación de sus crímenes y que, los irredentos capitaneados por Mayor Oreja y Alcatraz no cejarán de exigir que se les aplique la ley del Talión hasta el fin de los tiempos; que los de la ceja, los titiriteros, artistas que viven del cuento, los museos, certámenes, festivales y demás despilfarros se acabaron ya; que los comerciantes de la Puerta del Sol cobrarán indemnizaciones por las molestias ocasionadas por los perroflautas; que Losantos, Dávila, Vidal ,Tesch , Moa ,Pedrojota, Ansón, Sostres y demás apocalípticos, recibirán lo que se merecen; que la familia Aznar/Botella/Agag podrá disfrutar de su bien merecida vicaría de Madrid de manos del listo de Gallardón, que así se quita de en medio el marrón que tiene; que nuestras tropas de combate participarán, desde la ultramoderna base de Rota, en las próximas misiones humanitarias de Irán, Siria , Corea del Norte, una vez terminado con éxito los bombardeos a los civiles malos de Libia. ¡Que se preparen la teutona y el gabacho cuando Don Mariano vaya a Bruselas a decir lo que hay que decir y hacer lo que hay que hacer, tal y como dios manda ¡

Cuando Rajoy profirió aquel ingenioso dicho de “más vale ser un patriota de hojalata que un bobo solemne” todos dimos por supuesto que él era el patriota y Zapatero el bobo. Pero quizás no supimos entender en aquel momento que esa frase encerraba un complejo campo semántico. Así un bobo, como el de Coria sin ir más lejos, puede ser sinónimo de a una persona tonta de solemnidad, pero también aquel otro que, haciéndose pasar por bobo, comete impunemente sus fechorías. La polisemia de la frase también queda reflejada en el término patriota ya que, por un lado, designa a la persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien, pero también – según la posología de tan romántico sentimiento-puede procurar tribalismo, guerra, xenofobia y genocidio. A tenor de la sórdida campaña electoral que padece el país va quedando claro que lo que quizás quiso enfatizar Rajoy es que, en realidad, él era el bobo de hojalata y su rival, el patriota solemne.

Mientras tanto el tiempo dilucida tan complicados asuntos, los espectadores- entre los que se encuentran el reparto de figurantes y actores secundarios que se presentan a la representación teatral- ¡perdón¡, quería decir electoral- , se arremolinan ante el comienzo inminente del espectáculo del 20-M hablando entre sí en prosa , como Monsieur Jourdain, ignorantes de que les van a dar por donde amargan los pepinos. Con perdón si alguien se ofende por la vulgaridad de la expresión, que no pretende más que terminar este artículo con una chistosa prosopopeya.

Rajoy habla en prosa a sabiendas
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