domingo 24/10/21
con pérdidas anuales de 454,8 millones de euros

Prisa anuncia que refinancia su deuda hasta finales de 2022 pese a sus enormes pérdidas

¿Puede un grupo de comunicación mantenerse 'independiente' frente al poder económico y político con esos niveles de deuda y de pérdidas?

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Sorprende que una empresa consiga este tipo de acuerdos cuando en los últimos 5 años ha generado unas pérdidas anuales de 454,8 millones de euros y su volumen de negocio ha caído en el mismo periodo una media del 6,72%

Como puede analizarse con detenimiento en el informe 'Análisis Económico Financiero' de PRISA los datos económicos del grupo son lamentables. Es una máquina de perder dinero por mucho que se quieran disimular los resultados.

Los activos han bajado de 8.193 millones de euros en 2009, en su mejor momento, a 2.022 a finales de 2017. El patrimonio neto es negativo desde 2014 por importes de 617,8 M€, 394,63€, 336,0 M€ y 356,3 M€ en 2017. La deuda neta de 1.680 millones de euros es un 4% mayor a la de 2.016.

El número de empleados ha ido disminuyendo un 6,53% cada año durante los últimos cinco, perdiendo capacidad de generación de contenidos y de ingresos. De un máximo de trabajadores en 2009 de 14.987 se ha quedado en 8.697 en  2017 y aún así cada puesto de trabajo genera una pérdida de 4.999 € en este último año.

La pregunta, ante esta cruda realidad, es obvia. ¿Cómo puede mantenerse una empresa con esas pérdidas y conseguir una financiación tan ventajosa de su enorme deuda?

VINCULACIÓN CON LA BANCA

La respuesta está en el accionariado y en la vinculación entre la Banca y el Consejo de Administración de Prisa. Banco de Santander, la Caixa, HSBC, empresas como Telefónica y  fondos de capital riesgo internacionales detentan las acciones. ¿Puede un grupo de prensa y radio (la televisión ya la vendieron) mantenerse “independiente” frente al poder económico y político con esos niveles de deuda y de pérdidas?

De ser un grupo controlado por la familia Polanco con más de un 71% en 2009 se ha pasado a la situación actual donde el grupo inglés Amber Capital es el socio mayoritario. El representante  de este grupo en la Asamblea celebrada en noviembre de 2017, Joseph Oughourlian celebró en su discurso que se fuera Juan Luis Cebrián, manifestando que “ya era tiempo” y que “la gestión no es que haya sido mala, es lo siguiente”. Puso como condición para acudir a la ampliación de capital de 450 millones de euros la marcha del ínclito Cebrián. Esta nefasta gestión no le impide seguir siendo Presidente de El País y junto  a Juncker, Felipe González, Joaquín Almunia, Ana Palacio o Mario Vargas Llosa intervenir en el Foro España en Europa el próximo 31 de Enero en Bruselas, en el ciclo España 40/40, para nuevamente pontificar sobre los retos que tenemos los españoles en el 40 aniversario de la democracia.

El problema de esta refinanciación extraordinaria de la Banca a un grupo de comunicación, recuerda al igual que una gota de agua a otra, los innumerables casos de refinanciación a las empresas promotoras e inmobiliarias españolas durante los años 2006/2010 que acabaron arrastrando a Cajas de ahorros y Bancos a su desaparición, alguna de ellas muy reciente como es el caso del Banco Popular.

De hecho, como bien refleja el que fuera Director General del Banco de España, Don Aristóbulo de Juan, en la ponencia presentada recientemente en la Segunda Conferencia Anual de la Junta Europea de Riesgo Sistémico en Fráncfort  presidida por Mario Draghi, y resumida en un artículo de El País Negocios del domingo 21 de enero, los activos improductivos de la banca europea se elevan todavía a cerca de un billón, con B de Barcelona, de euros.

Después de 10 años de crisis y de “ardor regulatorio” los activos improductivos siguen suponiendo un fuerte problema para la estabilidad financiera. Los activos improductivos son no sólo los créditos morosos, sino también los bienes adjudicados por impagos, los activos dañados no contabilizados y con frecuencia refinanciados. Los bancos se niegan a aflorar esas pérdidas latentes, que no tienen provisionadas y que como indica Aristóbulo de Juan: “Reconocer menos resultados o incluso arrojar pérdidas afecta a los dividendos, a las retribuciones variables o bonus e incluso a la permanencia de los directivos en sus cargos”. “Por todo ello, retrasar indefinidamente la transparencia por miedo a sus posibles consecuencias es muy arriesgado, porque puede acarrear peores consecuencias. E incluso propiciar una nueva crisis”

Para terminar, a los bancos que refinancian deudas como las de PRISA se les puede aplicar la frase indicada por Aristóbulo de Juan recordando al general McArthur. “La causa de todas las derrotas puede resumirse en dos palabras: demasiado tarde”.

Prisa anuncia que refinancia su deuda hasta finales de 2022 pese a sus enormes pérdidas
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