domingo 28/11/21
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS- 11.08.2009

Las Fuerzas de Seguridad se inclinan por pensar, entre todas las hipótesis que no obstante continúan abiertas, que los etarras que colocaron ayer las cuatro bombas que estallaron en Palma de Mallorca lo hicieron antes de asesinar a los dos guardias civiles el pasado día 30 de julio.

Esa es la hipótesis que cobra más fuerza entre los agentes que se encargan de las pesquisas de los atentados que ETA ha protagonizado desde finales del pasado mes, según han informado fuentes de la investigación, que no descartan en principio otras, como que algún legal (no fichado) que compone el "comando", autor de las explosiones, pudiera permanecer en la isla.

Según los expertos en la lucha antiterrorista consultados la de que las bombas se colocaron en julio empleando temporizadores que pueden programarse hasta 365 días, es la hipótesis "más razonable".

De lo contrario, si colocaron las dos bombas-lapa del día 30, una de las cuales asesinó a dos guardias civiles, y luego permanecieron en la zona y dejaron días después las otras cuatro, que explotaron ayer, se estaría ante una forma de actuar de la banda terrorista ETA, señalan los expertos.

Además, los investigadores creen que con el cerco policial establecido en Mallorca "los etarras no serían capaces de aguantar la presión", cuando se están cotejando las identidades, las entradas y salidas a la isla desde muchos días atrás.

"La hipótesis más segura es que colocaran el día anterior al atentado de los agentes una serie de artefactos con temporizadores, bien camuflados, como lo han hecho en los falsos techos de los baños, y que su último "trabajo" fuera colocar las bombas-lapa en el coche patrulla de los agentes y en el otro averiado", mantienen los especialistas.

Pero a pesar de que esta es la hipótesis "más razonable" y "con más peso", los investigadores no dejan de lado otras y por eso examinan y analizan cada uno de los restos de los artefactos que hicieron explosión ayer en Palma.

Bombas de escasa potencia, cuyos restos podrían determinar si los etarras las colocaron antes de matar a los guardias civiles, es decir, las programaron para que estallaran en "x" días y luego abandonaron la isla, o por el contrario, si están todavía allí.

Los cuatro artefactos, incluido el del bar Nica que permanecía cerrado desde el pasado viernes, estaban colocados en los cuartos de baño de mujeres y todas las miradas apuntan a las dos presuntas etarras, cuyas fotos difundió el Ministerio del Interior por su presunta relación con la última ofensiva de la banda terrorista: Itziar Moreno Martínez e Iratxe Yáñez Ortiz de Barrón.Y más, si cabe, a la primera ya que algunos testigos han asegurado que creen haberla visto en la isla.

Junto a la foto de las dos mujeres, Interior difundió también la de cuatro hombres, Alberto Machain Beraza, Oroitz Gurruchaga Gogorza, Joanes Larretxea Mendiola e Iván Saez de Jáuregui Ortigosa, todos ellos muy jóvenes.

Los investigadores analizan en Palma los restos de los artefactos, pero parte de ellos ya se están enviando a la Comisaría General de Policía Científica, labor que se hace habitualmente para proceder a un examen exhaustivo de las muestras.

Los etarras pudieron colocar las bombas antes del 30 de julio
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