sábado. 13.04.2024
NUEVATRIBUNA.ES - 04.03.2009

Dos cosas ha intentado demostrar el PP en el arranque de la comisión sobre el espionaje. Primero: que las actividades de contravigilancia ya se hacían con los gobiernos de Joaquín Leguina (PSOE) y de Alberto Ruiz-Gallardon (PP). Segundo: que en el ayuntamiento que ahora dirige Gallardón también existe una unidad parapolicial tal y como publicó recientemente el diario El Mundo.

Lo que se dirime en la Asamblea de Madrid no sólo es el enfrentamiento entre el PP y los grupos de la oposición por el supuesto caso de espionaje político, sino la guerra soterrada entre Esperanza Aguirre y Gallardón, después de que el alcalde diera por buenas las informaciones de El País de que Francisco Granados dirige una unidad de espionaje a cargo de la consejería de Presidencia, Justicia e Interior.

La sorpresa llegó al PP con el concejal de seguridad del Ayuntamiento de Madrid, Pedro Calvo, tercer compareciente en la comisión de los espías, cuyas declaraciones supusieron un jarro de agua fría para los aguirristas, y eso que fue llamado por el propio PP. Solo faltó el aplauso de la oposición que salió encantada de esta sesión y calificó la comparecencia como “muy esclarecedora”.

LAS PERLITAS DE PEDRO CALVO

Para Calvo, es un “despropósito” que se haya llamado a declarar a los ex consejeros Virgilio Cano y Carlos Mayor Oreja y a él mismo (los tres llamados por el PP). “No sé que responsabilidad podemos tener nosotros”, dijo.

“El problema no está en las estructuras, sino en lo que se le encarga a estas estructuras”, siguió. El concejal de Gallardón no escatimó perlas de este calibre dirigidas a modo de pullas a la consejería de Granados. A su juicio “someter a investigación” las estructuras de seguridad de los gobiernos que precedieron al Ejecutivo de Esperanza Aguirre es “ridículo”, porque “el problema no está en las estructuras sino cuando lo que se encarga es ilegal”.

Las palabras del concejal no gustaron nada al portavoz popular David Pérez quien le recriminó por no reconocer que con Gallardón existió una unidad de contravigilancia: “Mantuvo esta sección y además la reforzó”, respondió Pérez, quien sigue manteniendo que la estructura es la misma que hubo con Leguina y con el actual alcalde de Madrid cuando era presidente de la Comunidad.

Calvo también negó contar con asesores de seguridad o haber ordenado �ni él ni el alcalde- seguimientos a personas “para garantizar la seguridad de nadie” y afirmó que en ningún momento se detectaron los seguimientos a Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid, que también fue supuestamente espiado.

EN ÉPOCA DE DURÁN NO HABÍA ASESORES DE SEGURIDAD

Es lo que dijo el director de seguridad corporativa del ayuntamiento, Juan Carlos Durán, cuarto compareciente en la comisión sobre el espionaje.

Durán negó que en la época en la que él trabajó en la Comunidad de Madrid hubiera asesores de seguridad, lo que viene a confirmar que esta figura aparece con el actual asesor de Ganados, Marcos Peña, quien comparecerá el próximo viernes en la Asamblea de Madrid.

La guerra Aguirre-Gallardón se recrudece en la comisión de los espías