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lunes. 15.08.2022

Juicios militares pero con más derechos a los presos de Guantánamo

Obama quiere mantener el plan diseñado por Bush para los reos más peligrosos, pero con más garantías jurídicas. No aceptará declaraciones bajo tortura. Las organizaciones de Derechos Humanos ponen el grito en el cielo.
NUEVATRIBUNA.ES /AGENCIAS - 15.05.2009

El presidente estadounidense, Barack Obama, tiene previsto anunciar hoy el restablecimiento de los tribunales militares creados por la Administración Bush para juzgar a algunos presos de Guantánamo, y que su supensión fue una de las primeras medidas que tomó al llegar a la Casa Blanca en enero pasado.

Sin embargo, para calmar los ánimos caldeados de las organizaciones de derechos humanos que se oponen a esta medida, el mandatario estadounidense pedirá al Congreso aumentar las garantías de los acusados para afrontar sus juicios, según han adelantado algunos miembros de su administración.

Según informa el Diario The New York Times, Obama pedirá un período adicional de 120 días para celebrar los juicios pendientes para que así el Gobierno pueda cambiar los procedimientos y dar más garantías a los detenidos. El nuevo sistema limitaría el uso de rumores, prohibiría las declaraciones obtenidas mediante tratamientos "crueles", daría a los acusados más amplitud para escoger a sus abogados y proporcionaría más protección si no deciden no testificar.

GRUPOS DE DERECHOS HUMANOS INDIGNADOS

Actualmente hay 241 detenidos en la base estadounidense en Guantánamo, que Obama prometió cerrar en enero de 2010.

Para Amnistía Internacional (AI), el resucitar estos tribunales militares haría un flaco servicio a la Justicia. "No se puede andar remendando un sistema que es esencialmente injusto", afirma el experto de AI para Estados Unidos Rob Freer, según un comunicado de la organización publicado hoy.

En opinión de Amnistía Internacional, el nuevo Gobierno estadounidense debería acabar con esas comisiones, retirar todas las acusaciones presentadas al amparo de la correspondiente ley, contra la que votó en su día el senador Obama, y trasladar inmediatamente a Estados Unidos a cualquier detenido de Guantánamo al que se acuse formalmente.

Obama, que al llegar a la Casa Blanca ha anunciado medidas para que Estados Unidos comience una nueva era de respeto a los derechos humanos, ha tomado esta decisión presionado por el Congreso, que le ha pedido un plan acerca de cómo será el tratamiento de los detenidos en Guantánamo para autorizar el dinero que permitirá el cierre esa prisión establecida tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

"El presidente tendrá que remitir al Congreso, por escrito, un plan detallado acerca del destino de cada uno de los individuos detenidos hasta el 30 de abril de 2009", determina el texto redactado por la Cámara. Además, los legisladores exigen a la Casa Blanca "un análisis previo acerca de cualquier riesgo que el desplazamiento de los presos pueda suponer a la seguridad nacional.

Según la BBC, el presidente Obama decidió que juzgar a los presos de Guantánamo más peligrosos, como Jalid Sheik Mohamed, el presunto "cerebro" de los atentados del 11 S, en un tribunal civil en Estados Unidos seria demasiado complejo y difícil. Se cree que sólo 20 de los 241 detenidos serían procesados por estos resucitados tribunales militares.

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