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sábado. 24.09.2022
EL PSOE QUIERE ZANJAR EL ASUNTO

Pedro Sánchez y Zapatero guardan las formas en su primer encuentro público tras conocerse la reunión del expresidente con Podemos

Ambos coinciden en la presentación de un libro de Jordi Sevilla tras el manifiesto malestar de la dirección socialista por el encuentro que Zapatero mantuvo con Pablo Iglesias.

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Zapatero y Sánchez se estrechan la mano en una imagen a la que no pudo acceder la prensa. (Fotos: PSOE)

Una nube de fotógrafos esperaban apostados en la entrada del Ateneo de Madrid la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez. La expectación respondía a la crisis abierta en el seno del PSOE tras conocerse la reunión que el expresidente del Gobierno mantuvo con los líderes de Podemos Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en Navidades, propiciada por José Bono y a espaldas de la actual dirección del Partido Socialista. La cita, que congregó a ambos, era por la presentación del libro de Jordi Sevilla “Seis meses que condujeron al rescate” (sobre la primera etapa de Gobierno de Rajoy) que se presentó este jueves y que contó además con la presencia de Josep Piqué, exministro del Ejecutivo del PP.

¿Está dividido el PSOE?: “Para nada”, afirma Zapatero

El momento se antojaba oportuno para escenificar el gesto de la reconciliación, pero la escena, o no estuvo bien ensayada o simplemente la herida sigue abierta. La frialdad entre ambos se hizo patente ante las cámaras. El primero en llegar fue Zapatero que, ante las preguntas insistentes de la prensa, intentó trasladar un mensaje de normalidad. “¿Está dividido el PSOE?”, preguntaron los periodistas, “para nada”, respondió Zapatero, quien también explicó que había hablado con Luz Rodríguez, miembro de la Ejecutiva socialista, quien horas antes afeó la conducta del que en su momento fuera su jefe de filas: "No entiendo a santo de qué se reúne el expresidente del Gobierno socialista con los dirigentes de Podemos", dijo airada en rueda de prensa.

Minutos después llegaba Pedro Sánchez quien evitó a toda costa hacer declaraciones y que saludó a Zapatero en una sala contigua al salón de actos fuera del foco de las cámaras (la imagen que se muestra figura en el flickr del PSOE). Un apretón de manos que curiosamente ambos eludieron repetir a petición de la prensa cuando posaron junto a Josep Piqué y Jordi Sevilla poco antes de comenzar el acto en el que el secretario general del PSOE sí aprovechó para quitar hierro al asunto alabando la gestión de Zapatero en su etapa de Gobierno y dándole las “gracias”.

Sánchez se pronunció en los mismos términos en que lo hizo tras hacerse pública la reunión con los líderes de Podemos: No quiere "contribuir al ruido", repitió, en la que ya se ha convertido en la consigna de Ferraz y de los miembros de su equipo. Alguno incluso lamentaba lo dicho por Luz Rodríguez, por decirlo públicamente, no porque no piensen lo mismo. No quieren dar más pábulo a los rumores de una supuesta crisis de liderazgo. “Yo estoy con él, a muerte”, decía uno de sus más estrechos colaboradores que además ve a Pedro Sánchez “fuerte”, con ganas de seguir adelante y de hablar de las cosas que importan, de las “propuestas” que hará el PSOE para intentar recuperar la desafección de su electorado.

Al acto también acudieron las exministras Elena Salgado, Cristina Garmendia y Beatriz Corredor. Josep Piqué fue, junto con Pedro Sánchez, el encargado de presentar el ensayo de Jordi Sevilla al que le une una gran amistad. El exministro de Aznar aprovechó para insuflar ánimos al PSOE al asegurar que pese al ruido en el seno del Partido Socialista y pese a estar en las filas opuestas (sigue militando en el PP) “sabemos que necesitamos un PSOE fuerte y con un fuerte liderazgo”, dijo. Piqué también arremetió contra Podemos (aunque sin nombrarlo) augurando que “al final serán víctimas de sus propias contradicciones” y alabó el papel del bipartidismo tan denostado en las filas del partido de Pablo Iglesias.

Y de todos, el mensaje más conciliador, el del propio Jordi Sevilla que defendió la idea de que en política “se puede discrepar sin ser sectarios”. El que fuera ministro de Administraciones Públicas de Zapatero admitió el enorme “cabreo· de la ciudadanía que intenta canalizarse en el apoyo a nuevas fuerzas políticas, un “cabreo”, afirmó, que responde a la actitud que adoptan los partidos cuando anteponen el interés partidario al interés general. 

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