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miércoles. 17.08.2022

España, ¿paraíso de la mafia rusa?

Es lo que parece desprenderse de la sucesión de grandes operaciones contra mafiosos procedentes de la antigua Unión Soviética o de sus repúblicas 'satélite'. La última se ha producido este mismo lunes aquí y en otros países como Alemania, Austria, Suiza, Francia e Italia.
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 15.3.2010

La operación policial desarrollada este lunes en varios países europeos contra la mafia rusa se ha saldado con la detención hasta ahora de 69 personas, 24 de ellas en España. Por el número de detenidos y los efectivos movilizados, la "Operación Java" de hoy está a la altura de la denominada "Operación Avispa", la mayor realizada hasta la fecha en nuestro país y que en una primera fase, en junio de 2005, supuso el arresto de 28 personas. Esa operación fue la culminación de de los arrestos de ciudadanos rusos que se habían ido produciendo a principios de la década y en ella cayeron un buen número de capos de la mafia rusa, acusados de asociación ilícita, blanqueo de capitales y quiebra fraudulenta.

Los detenidos formaban parte, según la Policía, de la "más alta categoría de la criminalidad" de los países del Este, los "Vor Z Konen" (ladrones de ley). Se trataba de cinco presuntos "capos" rusos, trece georgianos, uno alemán y tres testaferros españoles, de los que se valieron para crear sociedades instrumentales desde las que blanqueaban dinero. También secuestraban y asesinaban por encargo, principalmente en Georgia y Rusia. La "Operación Avispa" tuvo sus secuelas en los años siguientes, la más importante de ellas la detención de nueve personas -ucranianos, rusos, georgianos y españoles- en Madrid, Marbella (Málaga) y Yuncler de la Sagra (Toledo) en noviembre de 2006.

En junio de 2008 se llevó a cabo una segunda gran operación contra las mafias del este en España, fue la denominada "Operación Troika" en la que fueron detenidas 20 personas en Málaga, Alicante, Palma de Mallorca y Madrid. Dirigida por el juez Baltasar Garzón y la Fiscalía Anticorrupción, en ella se consideró desarticulada la organización criminal Tambovskaya-Malyshevskaya, una de las cuatro estructuras criminales rusas más importantes del mundo. Los "flecos" de esa operación llevaron al arresto de tres abogados -un ruso y dos españoles- el 15 de abril de 2009, en lo que era hasta hoy el último golpe contra este tipo de delincuencia en España

En la operación de hoy, que ha sido bautizada como "Java" y que ha sido obra de la UDYCO, la unidad especial de la policía contra el tráfico de drogas y el crimen organizado, bajo la supervisión del juez Fernando Grande-Marlaska, de la Audiencia Nacional, los detenidos están relacionados con la mafia rusa, están acusados de "tráfico de droga" y "blanqueo de dinero". La operación, que continúa abierta, afecta a Barcelona y Madrid, además del País Vasco y el Valencia.

Al parecer, los detenidos eligieron España como el escenario para blanquear los capitales procedentes de organizaciones delictivas radicadas en el extranjero. Se establecieron en este país por razones de ocioy, con el paso del tiempo, organizaron actividades delictivas, dedicándose principalmente a recibir fondos de grupos ilícitos del extranjero para blanquear los capitales en negocios como las empresas de paquetería en España, donde llevaban una vida "totalmente normal", sin grandes lujos ni ostentaciones. Se trata, más bien, de los escalafones más bajos de estas organizaciones, por lo que no se esperan grandes incautaciones de armas, drogas o fastuosos inmuebles como ha ocurrido en otros casos.

Desde el Cuerpo Nacional de Policía no se esconde el disgusto provocado por la reciente decisión de la judicatura de poner en libertad bajo fianza a los grandes 'capos' arrestados en territorio español en los dos operativos antes mencionados, como Kalashov, Petrov, Malyshev e Izguilov, a alguno de los cuales se nombra en las conversaciones que mantenían los detenidos este lunes. El caso es que este tipo de mafiosos no suelen tener grandes dificultades para obtener las grandes sumas de dinero que les cuesta el pago de las fianzas.

En su mayoría, son antiguos líderes soviéticos enriquecidos con las privatizaciones de las empresas públicas tras el comunismo y suelen estar sólidamente anclados en el aparato político y financiero ruso. Su labor se reduce a invertir el dinero ilícito de las empresas privatizadas, el que procede por ejemplo del tráfico de armas o de la venta ilegal de petróleo, en cualquier lugar del mundo a través de los fondos de inversión occidentales. Llegar al fondo de la investigación es difícil y, una vez conseguido, lo es mucho más mantenerlos entre rejas.


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