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domingo. 25.09.2022
ciudadanos

Subestimar a Ciudadanos como "cuñaos", "naranjismo" y demás parodias demuestra que cierta izquierda prefiere instalarse en una pretendida superioridad intelectual y moral, mientras pierden por goleada.

Lo que estamos viendo es que, tras una relativa estabilización debido a la fortaleza electoral de un PP que ha vampirizado el Estado y sus recursos a su servicio personal, vuelve a coger fuerza la Operación de un "Podemos de derechas". El auge de Cs se produce, en lo coyuntural, por una crisis territorial que ha superado a la izquierda (ambos bloques nacionalistas son liderados por la derecha y la polarización ha barrido cualquier postura intermedia). En lo estratégico, Cs sería parte de una tendencia (como poco, europea; a lo mejor, occidental) en la que las élites económicas impulsarían una suerte de revolución pasiva (con estética casi idéntica) con líderes carismáticos de un liberalismo progresista o social-liberalismo casi intercambiable: Macron, Renzi, Trudeau...¿Rivera? Pedro Sánchez no pudo serlo (seguramente quiso), porque dejaba demasiado espacio libre a su izquierda.

Es la penúltima carta en la manga para que la UE siga inserta en la globalización neoliberal y el bloque otanista, ya que las clases populares europeas son conscientes de que cambiar derechos y pensiones por un Erasmus (al que además accede una minoría relativamente acomodada) no les sale a cuenta. La Gran Coalición alemana apunta a una nueva ofensiva de integración europea que amenaza con acentuar la pérdida de soberanía de los pueblos y del Estado-nación. Encontrará aliados dispuestos en estos nuevos líderes europeos y en todo el arco de formaciones liberales y socialistas, con la colaboración a regañadientes tanto de conservadores como de los europeístas ingenuos que tanto abundan, tanto en las formaciones ecologistas como en la izquierda.

Esta hipótesis puede cuajar o no en España. Si nos fijamos en el espectro de la derecha, nos encontraríamos el obstáculo de que el voto de tercera edad conservador parece inmune a bombas, sigue votando al PP. Además, no deberíamos olvidar que el franquismo sociológico ha sido una barrera ya antes para este tipo de operaciones liberales, que no conservadoras. En cambio, a favor del crecimiento de Cs, juega el apoyo mediático de medios como El País o ABC, lo cual apunta a que Cs es bien visto por unas élites cansadas de sostener a un PP acosado por la corrupción. Además, el nuevo estilo naranja se adecua mejor a los foros mundiales de las élites globalizadas.

Por último, cabe destacar que el relevo generacional del PP (criado ideológicamente por think thanks como FAES o Red Floridablanca), simpatiza extraordinariamente con el ala conservadora de Cs (como el propio Aznar, referente de muchos de ellos). De triunfar esta hipótesis, esperemos que la respuesta del PP para poder competir electoralmente no sea una lepenización (García Albiol y lo que representa ha quedado tocado por el mal resultado en Cataluña).

¿Y qué ocurre en el espectro del centro-izquierda, entendido en un sentido muy amplio? Sucede que Cs ha ido absorbiendo una cantidad de cuadros sorprendente del ala más liberal del PSOE; además, fagocitó a UPyD, que a su vez recogía cuadros del mismo origen. También se pueden encontrar figuras intelectuales que venían de think thanks como Politikon (no ubicable en el social-liberalismo, dada su pluralidad) que se sumaron al carro naranja. La transversalidad ideológica del proyecto de Cs no se puede simplificar como un PP 2.0 o como unos "fachas" pasados por chapa y pintura.

Y es que disputan, incluso, muchos de los valores tradicionalmente progresistas. La "igualdad", por ejemplo, había sido la palabra fetiche del PSOE para articular en un sentido muy laclaudiano las demandas del feminismo o el colectivo LGBTI, entre otros. Ahora, esa palabra la disputa Cs (y de forma brillante). Y lo hace asumiendo parte de esas demandas (bajo su prisma liberal, como los vientres de alquiler), apelando además a cuestiones mucho más materiales, al bolsillo de las capas populares: "igualdad" y solidaridad de territorios, como excusa contra los nacionalismos de las regiones ricas.

Y en otra clave más económica: "igualdad" de protección laboral, como excusa para un contrato único que reducirá los derechos de la clase trabajadora en su conjunto pero que, al desproteger más a los más protegidos, facilitará a la juventud precaria acceder a los puestos de sus padres y madres despedidas...pero con salarios más bajos y peores condiciones.

Esta política y sus efectos, si el ciclo económico se mantuviera estable, conseguiría tomar de rehén electoral durante años a una Generación que comprará la "Icaria" precaria, como mal menor frente al paro, la emigración y la pobreza. Sin saber que, como decía Gramsci, todo mal menor es siempre relativo y da pie a aceptar el siguiente mal menor, peor aún que el anterior pero no que su supuesta alternativa.

Mientras, pareciera que Podemos no tiene más propuesta que mejorar las condiciones de los becarios universitarios, algo urgente e importante, pero que se olvida del resto de la juventud trabajadora. A su vez, la propuesta de Trabajo Garantizado de IU no suena en el Parlamento.

Más llamativo aún es el caso del PSOE, que en vez de disputar a sus dos rivales el voto juvenil, acepta su papel de partido de viejos: ahora se centra en hablar de pensiones. Irónico, porque los acertados consejos de José Félix Tezanos ("la cuestión juvenil es la cuestión de España" dice en un libro reciente del que es co-autor) contribuyeron y mucho a aupar a Sánchez de nuevo a la Secretaría General de su partido.

Si en los 60/70 la derrota cultural frente al neoliberalismo emergente fue previa a la derrota política...da miedo imaginar qué puede pasar ahora que la izquierda está mucho más desarmada, sin la fuerza intelectual que tuvo el marxismo (y sin la URSS en el imaginario colectivo como prueba de la viabilidad del socialismo) y con una socialdemocracia que hace mucho que abrazó la Tercera Vía.

Hoy, la "cuestión de España" y la "cuestión juvenil" aupan a Ciudadanos casi sin contestación. ¿Sobrevaloración en las encuestas? Tal vez, ha ocurrido en el pasado. Pero cuando parece haber un cambio de tendencia, deberíamos recordar que deseo y realidad no son lo mismo. La famosa frase de Tarradellas cuando vuelve del exilio dio nombre a la formación de Albert Rivera: "Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí". Ciudadanos también está ya aquí, y ha venido para quedarse.


Víctor Reloba López | Periodista

Los 'cuñaos' que llaman 'cuñaos' a C's no se enteran