domingo 5/12/21

Hubo un tiempo en que CiU aparecía ante los ojos de la mayoría de la ciudadanía, catalana y española, como una derecha europea, centrada y con matices sociales, mucho más moderna y actual que la representada por el PP. Todo eso hoy ha cambiado de forma radical. Ya en un anterior artículo en Nueva Tribuna "No se equivoquen: Ciu es pura derecha tatcheriana” explicaba el proceso de transformación de CiU hacia una derecha pura y dura plenamente neoliberal y sin condicionamientos sociales, típicos de los tiempos de Pujol.

Hoy en día las diferencias en políticas económicas y sociales entre CiU i PP son prácticamente inexistentes y sólo los separa un reparto de papeles en temas lingüísticos y nacionalistas. Aquí uno hace énfasis en el nacionalismo catalán y el otro lo hace en el español. Lo dicho dos caras de la misma moneda.

Es evidente que la políticas económicas y fiscales de CiU i PP son como dos gotas de agua. Los recortes sociales en sanidad y educación entre otros de los elementos básicos del estado del bienestar son comunes en las comunidades donde gobiernan. La privatización de los servicios públicos y el deterioro de lo público en beneficio de lo privado. La oposición a políticas fiscales más progresivas y de los impuestos redistributivos como Sucesiones o Patrimonio. Su sumisión a las propuestas patronales y a los grandes “lobbies” empresariales. En definitiva la oposición y denigración de todo lo que sea público así como a todo tipo de control social sobre la economía y el quehacer de la gestión pública.

La unidad de intereses de la derecha es más profunda de lo que puede parecer. Como sino se comprende que un partido que se dice nacionalista como CiU haya hecho de el PP su principal aliado en la política catalana, de forma que es su recurrente principal a la hora de establecer acuerdos sea en el Parlament, en los ayuntamientos, tanto en los que gobierna CiU como el de Barcelona, como en la cesión del gobierno municipal en Badalona y otros ayuntamientos significativos al PP, y el propio gobierno conjunto de la Diputación de Barcelona.

Todo esto pese a que el PP ha sido sin duda quien más ha contribuido a enrarecer la relación entre Catalunya y el conjunto del estado. ¿Acaso CiU ha olvidado las campañas del PP contra el Estatuto de Catalunya, que lo impugnó ante el Constitucional y fue quien más se felicitó de la sentencia del TC?. Nada de esto parece estar en mente de los dirigentes de CiU. Al contrario siempre se dedican a dirigir sus principales ataques y recriminaciones contra los socialistas tanto del PSOE y el gobierno central como del PSC. Es evidente que es posible recriminar al PSOE timidez en la defensa de los derechos de Catalunya especialmente de su Estatuto, pero en nada es comparable la posición de los socialistas con la animadversión constante del PP. Pero la actitud de CiU es clara, parece que los socialistas son los principales enemigos de Catalunya, lo cual coloca a éstos siempre entre dos fuegos los de CiU y los del PP, esto y su inconsecuencia y falta de posición clara hacen el resto.

Recientemente hemos visto como el teóricamente moderado Duran Lleida se despacha un día si otro no con declaraciones altisonantes. Ahora contra los emigrantes, ahora contra las subvenciones de los jornaleros andaluces. Parece que Duran siente envidia del PP a quien actuaciones y declaraciones similares parecen haber favorecido en su estrategia electoral.

Las declaraciones xenófobas de Duran contra los emigrantes no son nuevas en quien dice conocer la emigración a través de su contacto con el servicio doméstico de su casa. En este momento de crisis económica con sus repercusiones laborales, hay sectores de la población susceptibles de caer subyugados en posiciones racistas de quien busca “cabezas de turco” en los más débiles e indefensos. Esta posición la inició en su momento el partido xenófobo “Plataforma per Catalunya” liderado por un antiguo militante de Fuerza Nueva, Josep Anglada. Pero posteriormente ha sido asumida en primer lugar por el Partido Popular, en las elecciones municipales, y con importante éxito que le ha permitido hacerse, después de décadas con un lugar en la política catalana. Duran Lleida parece querer apuntarse a ese carro, pensando en disputar este electorado al PP y a PxC.

El tema de los jornaleros andaluces es la típica política victimista del nacionalismo conservador catalán que va en paralelo a la política lerrouxista del PP sobre la supuesta marginación de los ciudadanos castellanohablantes en Catalunya. Ambos discursos se retroalimentan y les sirve para arrinconar a quien como los socialistas parecen no saber establecer un fuerte discurso alternativo.

Ya sabemos que en los temas económicos, fiscales y sociales la posición coincidente de ambos es evidente. En algunos casos CiU ha manifestado posiciones más a la derecha que el propio Partido Popular en el ámbito del estado donde Duran ha sido sin duda el portavoz más claro de los intereses patronales. Posiblemente porque el PP necesita esconder un poco sus posiciones ante la posibilidad de ser la alternativa de gobierno. ¿Pero quien más duro que CiU en las reformas laborales, en las políticas de recortes sanitarios y educativos, y favorecedor de los intereses privados en estos ámbitos?. Es lo mismo, pero puede que presentándolo más finamente, que lo que hace desde hace tiempo Esperanza Aguirre la más dura entre los populares.

Duran lleva declarando hace tiempo que el PP gobernará con mayoría y sino ahí esta él para garantizarle el gobierno. En gran parte las declaraciones de Duran tratan de evitar que le huya parte de su electorado hacia el PP, que aunque no provoque cambios de políticas, sí que le hará perder influencia a CiU. Porque los primeros sondeos electorales dan una posibilidad clara de que en Catalunya después del PSC que caería en el número de diputados, pero que continuaría como primer partido en número de diputados al Congreso, se situaría el PP por delante de Convergencia. ¿Como explicaría CiU que en esa Catalunya que camina hacia la Transición Nacional, los posprimeros partidos son españolistas? Interesante contradicción. Significa que muchos ciudadanos conservadores que votan CiU en las autonómicas para que eviten gobiernos de izquierda, votan PP para conseguir un gobierno de derecha en el estado. Y es que los poderes fácticos en Catalunya, la gente que controla la economía como La Caixa, la patronal con Rosell a la cabeza o grupos mediáticos como La Vanguardia del Conde de Godó juegan con dos barajas, Ciu para Catalunya i PP para el estado. Eso dice mucho del nacionalismo de CiU.

Sólo cabe destacar para acabar diversas cuestiones:

1,. El sistema educativo de inmersión ha sido un modelo de éxito en lo que respecta a la integración y al dominio de las dos lenguas. Pues bien, ese modelo es atacado por dos lados, por el PP y otros que quieren acabar con el modelo de inmersión; y por los recortes presupuestarios en educación de CiU que lleva a una difícil situación a la escuela pública. Mientras da conciertos a escuelas del Opus que segregan por sexos. Cabe decir que la política de inmersión no es originaria de CiU, sino de la izquierda y el PSUC que la defendieron como modelo de hacer un solo pueblo, sectores de Convergencia se inclinaban por dos redes idiomáticas.

2,. El nacional-catolicismo que en España defiende el PP, en Catalunya lo hace ahora, eso si en catalán CiU con su Ley de cultos, que en la práctica impide la construcción de centros a evangelistas y musulmanes. Es decir a inmigrantes.

3.- Los medios de comunicación y la cultura. Ya hemos visto como PP y CiU coincidieron en intentar controlar los informativos de RTVE. Pues bien en Catalunya, CiU sólo ha encontrado al PP como aliado para intentar controlar los medios de comunicación públicos. Los medios de comunicación públicos fueron uno de los aciertos de Pujol para normalizar la lengua, ahora puede ser una de las victimas de la alianza CiU-PP en Catalunya. Hay un precedente poco conocido CiU ha dado el departamento de Cultura de la Diputación de Catalunya al PP.

CiU y PP dos caras de una misma moneda
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