<---Taboola---> <---Taboola---> #TEMP
sábado. 10.12.2022

Como debía hacer e hizo, el Movimiento 15-M se desmarcó de inmediato de los incidentes provocados ayer ante el Parlamento de Cataluña, condenando la actitud de algunos de los manifestantes que insultaron, zarandearon y escupieron a los diputados y diputadas que se dirigían a sus escaños para debatir los Presupuestos de la Generalitat para 2011, sumamente lesivos para el bienestar social de la ciudadanía.

Según recuerda hoy Ignacio Escolar, no figuraba en ningún programa electoral el drástico recorte social aprobado por el gobierno de CiU, con la connivencia del Partido Popular. Esto es, que se reducirán la becas en educación, se pueden cerrar los quirófanos por las tardes en sanidad y que hasta 76.000 pacientes pueden dejar de ser atendidos en el servicio de urgencias de los hospitales públicos.

Bien, todo esto -también- es violencia, como la que sufre un padre de familia cuando ingresa en las filas del paro o la que siente un joven trabajador o licenciado universitario a medida que pasan los años y se le estrecha y acorta el camino de su futuro, privado de empleo e imposibilitado por lo tanto de formar un hogar y una familia. También es violencia, y mucha, desalojar a una familia del piso que no puede pagar, por encontrarse sus integrantes sin trabajo, y someterla además a una deuda permanente por parte del banco.

El Movimiento 15-M nació y ganó resonancia popular y mediática porque una gran parte de ciudadanos padece alguna de estas situaciones y porque su confianza en los políticos se ha degradado hasta tal punto que no les creen capaces de solventar sus problemas. Definido como pacifista, ese movimiento fue consciente desde el primer momento de que cualquier tipo de acto violento sería contraproducente y lesionaría la gran capacidad de convocatoria y seguimiento que ha venido cobrando en las últimas semanas.

Como sus promotores, es muy probable que ese punto de vista lo compartieran también quienes, desde otras instancias, pudieran temer que la densidad y fuerza del movimiento llegara a ser un problema creciente por la alteración de la vida ciudadana, tal como ocurrió en Madrid o Valencia según las intepretaciones que del mismo hizo la derecha gobernante. No olvidemos, además, que ese fue el punto de vista en Barcelona cuando el pasado día 27 la autoridad ordenó una carga policial contra los acampados en la Plaza de Cataluña, sin que mediara provocación alguna por parte del movimiento pacifista.

Hizo muy bien el Movimiento 15-M en condenar lo ocurrido ayer ante el Parlamento de Cataluña, de todo punto condenable, pero no estaría de más que se investigaran las imágenes ofrecidas en el vídeo que ilustra este comentario y que sugieren o dejan entrever la intromisión entre los concentrados de algunos policías vestidos de civil que podrían haber actuado como provocadores, algo que los filmadores afirman.

Hasta ahora, ni los porrazos de la Plaza de Cataluña ni los que recibieron Los Indignados ante el palacio de las Cortes Valencianas habían hecho mella en el movimiento. Antes al contrario, lo habían fortalecido. Ayer, sin embargo, sí se ha pretendido herirlo por donde más puede dolerle, algo que por lógica no puede haber partido de quienes estan promoviendo en las calles una lucha de resistencia pacífica que tiene como única arma la palabra. En eso coinciden con los parlamentarios. Respetemos, por lo tanto, la de unos y otros.

PS.- Muchos esperábamos que más temprano que tarde, dada la entidad que estaba cobrando el movimiento, surgieran los inevitables "grupos radicales" con los que demonizar al movimiento. ¿Se tratará ahora de cebarlos para conducirlo a su extinción? "Pienso, luego estorbo", decía una de sus pancartas al sol de las plazas.

web autor |  www.diariodelaire.com

Ayer ante el Parlament se atentó contra la palabra
Comentarios