miércoles 19.02.2020
POR JOSé ANTONIO GóMEZ HERNáNDEZ

Yo acuso a Mariano Rajoy

No se puede tener a un presidente acusado de gobernar de espaldas al pueblo soberano, sospechoso de amparar corrupción, desconocedor de los problemas de los españoles, que impone reformas ideológicas y elimina derechos y libertades constitucionales.

Yo acuso a Rajoy

@joseangomhern | Los grandes hombres de la historia siempre han utilizado la acción oral directa para denunciar las injusticias del sistema, de los malos gobernantes o de los regímenes políticos. En estos días encontré en Internet una serie de discursos de grandes hombres, de grandes luchadores, de grandes revolucionarios: Gandhi, Martin L. King, John F. Kennedy, Malcolm X, Dolores Ibarruri, Indalecio Prieto, etc. Basándome en un discurso de Malcolm X que se centra en acusaciones al hombre blanco pensé que la utilización de ese lenguaje directo era un buen comienzo para este post y en vez de acusar al hombre blanco yo lo haré con Mariano Rajoy, el máximo responsable de la ruina de España y de la destrucción de las esperanzas de los españoles. También se me vino a la cabeza el artículo de Zola dirigido al presidente de la República Francesa Félix Faure defendiendo al capitán Alfred Dreyfus y que también fue utilizado por Pablo Neruda en el Congreso de Chile tras la aprobación de la Ley Maldita.

Yo acuso a Mariano Rajoy de ser un Presidente de Gobierno ilegítimo: alcanzó la victoria en las Elecciones Generales de 2011 engañando a los españoles con la presentación de su candidatura bajo el respaldo de un programa electoral falso. En 2011 España era un país con más de 4 millones de desempleados, en recesión económica por culpa de la explosión de la burbuja inmobiliaria creada por José María Aznar y su gobierno. El Partido Popular prometió a los españoles empleo, mejora de la economía, bajada de impuestos. En fin, Mariano Rajoy prometió todo lo que podía hacer que los ciudadanos desesperados depositaran su voto al partido genovés con la esperanza que esa papeleta electoral se convirtiera en un contrato de trabajo, incluso gente que no había nunca votado a los ultraconservadores hizo de tripas corazón, se tomaron un vaso de Primperán para reprimir las náuseas y votaron al Partido Popular. La sorpresa vino cuando el propio Mariano Rajoy declaró que no tenía intención de cumplir dicho programa echando las culpas a la situación económica, mucho más grave de lo que ellos pensaban. ¿Acaso no conocía Mariano Rajoy la situación de la economía española? ¿Acaso se destruyen 4 millones de empleos porque la situación no es extremadamente grave? Echó mano al argumento de la Herencia Recibida, para justificar su perjurio ante los españoles, un argumento que sólo los iletrados y los interesados creyeron. Hizo y está haciendo todo lo contrario de lo que prometió en las Elecciones Generales, por tanto la legitimidad que dan los votos ha quedado anulada por ética democrática y porque hay que tener la cara muy dura para presentarse con un programa falso, con falsas promesas aprovechándose de la desesperación de muchos. Hay quien dice que este hecho en sí constituye un Golpe de Estado. Yo no creo que sea para tanto, pero se acerca.

Yo acuso a Mariano Rajoy de entreguismo ante la Unión Europea y los Mercados: Mariano se ha entregado a las estrategias económicas que determinan las instituciones de la UE, las instituciones supranacionales, las agencias de calificación y los mercados. Pero, lo que es más grave, ha entregado la soberanía económica española a estas entidades. Mariano Rajoy hace lo que le dicen en Bruselas, en Berlín, en París o en los despachos de las agencias de calificación. Esto ha provocado que Mariano Rajoy haya regalado la economía española a entidades no democráticas y que han demostrado que están especializadas en hundir las economías soberanas en favor de los mercados. La entrega a las estrategias de la austeridad y de control de déficit que le marca la Troika (BCE, Comisión Europea, FMI) en un momento en que lo que es necesario hacer lo contrario y apostar por las políticas de crecimiento es la prueba de que el Gobierno de Mariano Rajoy no tiene iniciativa para buscar salidas a la crisis. Hace lo que le mandan y eso es muy grave en un Presidente del Gobierno.

Yo acuso a Mariano Rajoy de destrozar el Estado del Bienestar: Mariano Rajoy, con las reformas que le imponen desde Bruselas y Berlín está destruyendo el Estado del Bienestar, está quitando a los españoles derechos por los que muchos murieron luchando por su consecución, por los que muchos pasaron largas temporadas en las cárceles franquistas y postfranquistas. Mariano Rajoy está utilizando los mismos métodos y aplicando similares medidas que en el siglo XX implementó Margaret Thatcher en Reino Unido y que llevó a la ciudadanía británica a unos niveles de desprotección propios de la Edad Media. Rajoy y el PP son alumnos de esta mujer, de esta ideóloga del liberalismo económico.

En primer lugar ha derogado derechos de los trabajadores con su Reforma Laboral, Reforma Laboral que casi legaliza un estado de sumisión del obrero al patrón rozando en algunos casos situaciones rayanas a la esclavitud. La Reforma Laboral de Mariano Rajoy lleva al texto legal las reivindicaciones de los sectores más decimonónicos de la CEOE, como, por ejemplo, la casi gratuidad del despido de los trabajadores.

En segundo lugar, y relacionado con el anterior punto, nos encontramos con una supresión de ciertas prestaciones por desempleo y el recorte de una prestación por la que cotiza el trabajador. Aún resuena en las paredes del Congreso de los Diputados aquel ¡¡¡Que se jodan!!! de la parlamentaria del PP Andrea Fabra dirigido a los parados, dirigido a los parásitos del sistema tal y como los ven desde el partido ultraconservador español. El PP lo justifica como una medida para incentivar la búsqueda activa de empleo, lo cual es un insulto para aquellos que han perdido su puesto de trabajo a consecuencia de la ineficiencia de las medidas de su Gobierno y a la inutilidad de la Ministra Fátima Báñez.

En tercer lugar, el Presidente del Gobierno ha dejado en manos de una Ministra sacada de las cavernas de un convento medieval la gestión de la Sanidad pública. La Sanidad es un derecho reconocido por la Constitución Española y el gobierno de Mariano Rajoy y de los gobiernos autonómicos del PP quieren hacer negocio con él a través de privatizaciones con la excusa de que es más barata la gestión externalizada que la gestión pública. Una cuestión económica. Mariano Rajoy trata a las personas como recursos dentro de un balance económico y esta privatización de los servicios sanitarios es una derogación en toda regla del derecho a la Sanidad que, repito, está legislado por nuestra Carta Magna. A esto se une la eliminación de la protección a inmigrantes, a parados o a cualquiera que no cotice, anulando el principio de solidaridad que impera en nuestro sistema hasta que el PP asaltó el poder. Para hacer más doloroso este abordaje a la Sanidad, la ministra Ana Mato, puesta en el cargo por Mariano Rajoy, ha incluido copagos en las medicinas, ha eliminado medicamentos de la lista que subvenciona el Sistema Nacional de Salud, ha suprimido prestaciones y servicios, como los protésicos o los traslados en ambulancia para pruebas o tratamientos.

En cuarto lugar, Mariano Rajoy es responsable de la LOMCE, una Ley promovida por una persona que bien podría haber sido ministro en los gobiernos de Arias Navarro o Carrero Blanco. La Ley Wert vuelve al sistema de clases: los adinerados podrán estudiar, los humildes hasta donde les llegue el presupuesto, pero de la educación universitaria los hijos de los trabajadores se pueden olvidar ya que las tasas que ha impuesto el ministro Wert hacen que se retorne a los tiempos en que los hijos de los trabajadores se veían obligados a abandonar sus estudios por falta de recursos económicos. A esto se une un punto ideológico ultraconservador: la inclusión de la religión católica como asignatura evaluable y válida para la media académica. Wert ha conseguido con su Ley, por primera vez en la historia, que todos los niveles educativos (profesores, padres, alumnos) se unan en su lucha contra esta regresión hacia los modelos franquistas. El ministro Wert, por su ideología propia de un habitante de Atapuerca, ha desafiado, incluso, al Tribunal Supremo, legislando después de una sentencia que condenaba la segregación de los colegios del Opus Dei y les incapacitaba para el acceso a las subvenciones estatales. Un retorno a lo que los españoles ya dejaron atrás en 1975 con la muerte del dictador, o del Caudillo como se le sigue llamando en RTVE.

Yo acuso a Mariano Rajoy de atacar las libertades civiles de los españoles: Relacionado con lo anterior, Mariano Rajoy y su Gobierno han aprobado por Decreto una Ley de Seguridad Ciudadana que criminaliza las protestas legítimas de los españoles y que instaura la represión por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado hacia quienes tienen el valor de salir a la calle y cantar las verdades del barquero sobre lo que está pasando en España. El verdadero fin de esta Ley es generar un estado de miedo propio de cualquier dictadura. ¿De qué tiene miedo el Partido Popular para instaurar la represión? Tal vez lo que han hecho durante estos dos años son solo la antesala de más atentados a los ciudadanos que provoquen que, definitivamente, la gente se canse y se lance a la calle. Igual ocurre con la represión al derecho de huelga. Los éxitos de los trabajadores en algunos conflictos colectivos han hecho ver a Mariano Rajoy y su Gobierno que la huelga puede tirar por tierra el cumplimiento de sus objetivos de implantar un sistema neoliberal. Por tanto, hay que regular el derecho de huelga, un eufemismo que oculta la verdadera intención: la derogación del mismo. Rajoy dijo que había que regular el cumplimiento de los servicios mínimos, independientemente de si son abusivos o no. ¿Cómo se van a cumplir si en muchas huelgas se imponen unos servicios mínimos del 75%? 

Yo acuso a Mariano Rajoy de derogar los derechos de las mujeres: Como ya se ha comentado en un punto anterior, el gobierno del Partido Popular está haciendo retroceder los derechos de los españoles a siglos pasados o a eliminarlos de facto. Uno de los puntos sobre los que está aplicando su ideología retrógrada es en todo lo referido a los derechos y a la igualdad de las mujeres. Ana Mato, la ministra que bien podría ser la heredera de Pilar Primo de Rivera al frente de la Sección Femenina, ha lanzado un ataque frontal a los derechos de las mujeres, al igual que Alberto Ruiz Gallardón, la imagen de la democracia cristiana mientras estaba en lucha con Esperanza Aguirre en el PP madrileño y que, tras ser nombrado ministro por Mariano Rajoy se ha quitado la máscara y se ha mostrado tal cual es, un ultra. Se trata de un ataque ideológico. El Partido Popular no soporta que las mujeres disfruten de igualdad ante los hombres, no pueden entender que tengan capacidad de decisión sobre su maternidad con la reforma de la ley del aborto donde prioriza la salud del nonato, una célula más del cuerpo, a la vida de la mujer; el PP no puede entender que una mujer que no tenga pareja estable o esté casada como dios manda pueda acceder a la maternidad de una manera libre y voluntaria, ya sea soltera o lesbiana porque eso atenta contra la Ley de Dios; el PP no puede entender que las mujeres tengan a su disposición métodos anticonceptivos de última generación porque tomar la píldora es una aberración, ya que la mujer fue creada por Dios como una fábrica de hijos; el PP no puede entender que las mujeres que son maltratadas y torturadas por terroristas machistas denuncien a éstos ya que, en su ideología, el hombre dispone de la mujer como le viene en gana y si quiere pegarla, maltratarla o matarla lo puede hacer y si no es asesinada o pasa más de 24 horas ingresada en un hospital una mujer no es una víctima de la violencia de género. De todo esto es responsable máximo Mariano Rajoy.

Yo acuso a Mariano Rajoy de inoperancia ante los problemas reales de los españoles: El Presidente del Gobierno no conoce, ni le interesa, la verdadera realidad que están viviendo los españoles gracias a sus medidas y reformas, medidas, por otro lado, impuestas por la Troika. Que haya más de 3 millones de familias que no reciben prestación alguna, no es importante. Que los índices de pobreza se hayan disparado a niveles de un país en vías de desarrollo no es importante. Que muchos niños sólo puedan comer en los comedores escolares no es importante. Que cada vez se vean a más familias buscando en los contenedores de basura para encontrar comida no es importante. Que muchos españoles se vean expulsados de sus casas por la usura de la banca no es importante. Que haya más de 6 millones de españoles que quieren trabajar y no pueden no es importante. Que estemos volviendo a la emigración o al exilio económico tanto de jóvenes como de familias enteras no es importante. Que millones de familias estén subsistiendo gracias a la pensión de sus abuelos no es importante. Lo importante y el verdadero objetivo de Mariano Rajoy es cumplir con los objetivos de déficit. Lo importante es recortar derechos a los españoles. Todo lo que no es importante para Mariano Rajoy es lo realmente importante para el pueblo soberano. El gobierno del PP está demostrando inoperancia a la hora de resolver los problemas reales de los españoles. Buscan soluciones a medio plazo, toman medidas macroeconómicas cuando la solución está en la potenciación de la microeconomía porque las soluciones a medio plazo ahora no sirven. Los españoles piden soluciones a corto plazo porque la situación a la que le está llevando el gobierno de la nación es de emergencia nacional. Mariano Rajoy hace oídos sordos a estos problemas y sigue implementando reformas pensadas en la macroeconomía y en la defensa de los poderosos. El pueblo español, el pueblo soberano, se la trae al pairo y no se da cuenta de que la superación de la crisis económica provocada por el Partido Popular al impulsar y fomentar la especulación salvaje de la burbuja inmobiliaria creando una riqueza ficticia que ahora nos está llevando a la ruina total.

Yo acuso a Mariano Rajoy de mentir a los españoles: Además de mentir con su Programa Electoral, como ya se ha citado en un punto anterior; además de mentir sobre las reformas; además de mentir sobre el rescate a la banca; además de mentir sobre los efectos de la Reforma Laboral; además de todo lo anterior Mariano Rajoy miente cada vez que se presenta ante el Parlamento, tal y como pudimos comprobar en el Debate del día 1 de agosto sobre el Caso Bárcenas y la Financiación Ilegal del Partido Popular. Como ejemplo de estas mentiras cito e incluyo URL de un artículo de Arsenio Escolar en ElDiario.es sobre las mentiras de Rajoy titulado Las mentiras del discurso de Mariano Rajoy sobre Bárcenas, cita a cita: http://www.eldiario.es/escolar/mentiras-discurso-Rajoy-cita_6_159994012.html Está tan acostumbrado a mentir que ya lo hace compulsivamente y sin caérsele los anillos. Esto es muy grave, puesto que mentir en sede parlamentaria es motivo de dimisión, por mucho que él crea que la mentira es la base de un buen discurso político, como se está viendo en el discurso del Partido Popular desde que se constituyó como partido político. Pongo un ejemplo de lo que supone en otras democracias la mentira de un político. En Reino Unido un parlamentario que haya mentido en el Parlamento tiene que abandonar su escaño puesto que es la propia institución quien le expulsa. No puede volver a pisarlo. En este país Mariano Rajoy miente, miente y vuelve a mentir, como los peces en el río, y no pasa nada.

Un ejemplo muy reciente de las mentiras de Mariano Rajoy y su gobierno y que debería haber sacado a millones de españoles a la calle es el continuo embuste acerca del rescate a la banca: en el inicio del verano de 2012 la agencia Reuters lanzó la bomba informativa al afirmar que el Gobierno iba a solicitar un rescate a la UE. El Gobierno de Mariano Rajoy les faltó tiempo para desmentirlo. La mentira se descubrió al día siguiente cuando el Ministro de Economía y Competitividad anunció que se había solicitado una línea de crédito para salvar al sistema financiero español. En esta rueda de prensa el propio ministro anunció que las condiciones estaban fuera de mercado, lo cual no era cierto, como tampoco lo era que dicho rescate no tuviera contraprestaciones para los españoles. Las tuvo ya que dicho rescate incrementaba el déficit y alejaba a España de los objetivos marcados por la Troika lo que se tradujo en más recortes, más reformas restrictivas para el pueblo y más subidas de impuestos. Después se anunció que el rescate a la banca española no tendría coste para los españoles puesto que las mismas entidades rescatadas se encargarían de pagar esa línea de crédito. Otra mentira, dado que se ha sabido que al menos 36000 millones de euros el gobierno los da por perdidos. Por tanto, la banca se va de rositas mientras los españolitos les pagamos sus excesos. A la vez, estas mismas entidades seguirán desahuciando a aquellos que son víctimas de sus desmanes en la burbuja inmobiliaria de Aznar, seguirá aplicando estrategias de usura, seguirá sin conceder préstamos a las PYMES, seguirá estafando y seguirá bajo el paraguas protector del Partido Popular y de Mariano Rajoy. En resumen, el pueblo español ha sufragado el fin de fiesta de la banca sin recibir nada a cambio.

Yo acuso a Mariano Rajo de desconocimiento del significado de la palabra gobernar en democracia: El Partido Popular ganó las elecciones y asaltó el poder a través de la presentación de Mariano Rajoy como presidente de gobierno bajo el marco de un programa electoral falso. Alcanzaron mayoría absoluta. Sin embargo, el Partido Popular es una organización que no conoce el significado real del concepto gobernar, dado que utiliza dicha mayoría absoluta como un rodillo paralizando al propio sistema democrático con el axioma o conmigo o contra mí, es decir, o los otros partidos se suben al carro de sus medidas y se entregan sin condiciones o son enemigos irreconciliables. A este modo de gobernar se le llama dictadura a pesar de estar amparada por un Parlamento elegido democráticamente por los españoles. Por tanto, Mariano Rajoy ha convertido nuestra democracia en un sistema de Dictadura Parlamentaria en el que él es el Dictador. En todo el tiempo que lleva gobernando no ha aceptado ni una sola enmienda importante a ninguna de las leyes presentadas por el Gobierno en ninguna materia que es transcendental en un Estado democrático. Por tanto, la oposición, ante esa falta de consenso y de negociación de las leyes, se ve obligada a judicializar dichas leyes. Por otro lado, Mariano Rajoy y su Gobierno están gobernando a base de Decretos Ley en aquellas reformas que saben que son impopulares, tal y como vimos el pasado verano, despreciando al Congreso de los Diputados y al Senado. Un presidente y un Gobierno que desprecian a un Parlamento elegido democráticamente por el pueblo soberano es un Gobierno dictatorial. En parte es lógico, teniendo en cuenta de que el Partido Popular es heredero del Movimiento Nacional de Franco, del partido único del franquismo. Ese es, tal vez, el objetivo final del Partido Popular, ser el partido único.

Yo acuso a Mariano Rajoy de entreguismo a los poderes tradicionales: Mariano Rajoy ha entregado el Gobierno del Reino de España a los poderes tradicionales: Iglesia, Monarquía y Banca. La Iglesia Católica española tiene una serie de privilegios apoyados en un Concordato con el Reino de España propio de la Edad Media. En primer lugar, no pagan impuestos. En segundo lugar, reciben subvenciones multimillonarias por parte del Estado. En tercer lugar, tiene el privilegio de disponer de una opción para recibir dinero público a través de las donaciones de los españoles que marcan la casilla en su Declaración de IRPF. ¿Qué reciben los españoles de la Iglesia? Nada, porque la excusa que esta institución religiosa de que si no Cáritas no podría realizar la labor humanitaria que realiza sólo supone un 1 o un 2% de todas las asignaciones recibidas del dinero de todos, mientras que hace aportaciones millonarias a su órgano de propaganda, a 13TV, que también es vocera de las mentiras del Partido Popular. Sin embargo, la Iglesia se atreve a legislar o a imponer modificaciones en las leyes democráticas de un país declarado en la Constitución como aconfesional. Mariano Rajoy apoya todos los intentos de retroceso en los avances democráticos ya que en muchas de las reformas aplicadas por este gobierno está la mano de la Iglesia, tal y como vemos en la LOMCE de Wert, donde se impone como asignatura con nota válida para la media el adoctrinamiento católico. Además, esos profesores de religión católica están pagados por el Ministerio de Educación y son elegidos por la Conferencia Episcopal. El otro ejemplo lo tenemos en la Reforma de la Ley del Aborto que el neofalangista Ruiz Gallardón quiere aprobar y que ya ha sido aprobada por el Consejo de Ministros. España tiene una ley de plazos muy avanzada y que es ejemplo para otros muchos países. A la Conferencia Episcopal no le parece bien la protección que se da a la madre y prefiere proteger a una célula que, al fin y al cabo, es un elemento parasitario dentro del cuerpo de la mujer. Incluso han llegado a decir que dicha célula no pertenece a la mujer sino a Dios. Valiente gilipollez. El Partido Popular y Mariano Rajoy protegen a esta institución y su ideología medieval y lo vemos en las reformas anteriormente citadas.

El papel que el gobierno de Mariano Rajoy ha jugado en la imputación de la Infanta Cristina está siendo vergonzoso. Se ha llegado a poner a disposición de la Infanta a la propia Fiscalía General del Estado como miembro de la defensa de aquélla y esto es muy grave. Que un gobierno ponga las instituciones del Estado para salvar intereses privados de una española es cuasi delictivo. Además, poniendo como escudo la Marca España.

Respecto a la defensa de la banca ya lo he comentado en un apartado anterior y no voy a profundizar más.

La defensa de los intereses empresariales lo vemos en la aprobación de la Reforma Laboral. Mariano Rajoy no sabe, y su Ministra de Empleo mucho menos, que el paro es el principal problema de los españoles y el principal problema de la economía española. Como no lo saben pues aprueban una Reforma Laboral que es la respuesta positiva a las exigencias de la CEOE y sus resultados se están viendo, con un aumento del desempleo, con ERE’s indiscriminados, con indemnización por despido casi nula, con una caída de salarios, y, por supuesto, con un aumento de los beneficios empresariales. Esto es un ejemplo de cómo Mariano Rajoy vulnera una de las máximas de la democracia: el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Todas estas acusaciones, además de la de amparar la corrupción interna y externa del PP, son suficientes para que un gobernante dimita. Que un ciudadano sea capaz de acusar a un presidente de gobierno de todas estas cosas harían que presentara la dimisión inmediata, porque la democracia es eso, pero el PP y Mariano Rajoy son dignos herederos del Movimiento Nacional y, por tanto, no creen en el actual sistema. Lo vemos en el modo en que el Partido Popular está asaltando los principales poderes del Estado poniendo hombres clave que, incluso, presiden el Tribunal Constitucional siendo afiliados al partido genovés.

Mariano vete, lárgate, dimite porque no se puede tener a un presidente acusado de gobernar de espaldas al pueblo soberano, a un presidente sospechoso de amparar corrupción, a un presidente desconocedor de los verdaderos problemas de los españoles, a un presidente que impone reformas ideológicas, a un presidente que elimina derechos y libertades constitucionales. Un presidente así sobra, y Mariano Rajoy ya está de más.

Yo acuso a Mariano Rajoy