jueves. 04.06.2026
TEATRO

'Todos pájaros'. Amar en tiempos revueltos

Una obra de Wajdi Mouawad. en Teatros del Canal.
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Foto de Sergio Parra. Teatros del Canal.

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Carlos Valades | @carlosvalades

La escritura de Wajdi Mouawad está profundamente influenciada por las tragedias griegas y por la guerra civil del Líbano, país donde nació. Tuvo que exiliarse junto a su familia en Francia para posteriormente mudarse a Quebec, como tuvimos ocasión de ver en la auto ficcional “Madre”, montaje excepcional donde el propio Mouawad intervino como actor interpretándose a sí mismo. En aquella función, que también se representó en los teatros del Canal, fuimos testigos de las dificultades que experimenta un árabe cristiano en un barrio a las afueras de París, con el idioma, con el nuevo entorno y con su madre esperando agónica el sonido del teléfono y pegada a las noticias que sobre la guerra civil libanesa ofrecía la cadena de televisión gala.

Este texto, el primero que ha escrito y puesto en escena Mouawad, ya como director del parisino teatro de la Colline, recupera esa fascinación por los griegos con el telón de fondo de Oriente Medio, y más concretamente, el eterno conflicto entre Israel y Palestina. La obra comienza cuando Eitan, un joven científico alemán de origen israelí y residente en Nueva York conoce a Wahida, una estudiante árabe neoyorquina, en la biblioteca universitaria de Nueva York. El flechazo es súbito y ambos empiezan una relación montescocapuletiana si se me permite la expresión. Su amor es fuerte pese a la frontal oposición de los padres de Eitan, David y Norah, dos judíos alemanes pertenecientes a la alta sociedad berlinesa que ven como su primogénito no solo traiciona su religión enamorándose de una mujer no judía, sino que se entrega al eterno enemigo, los árabes.

Los problemas surgen cuando Eitan decide visitar a su abuela paterna en Jerusalén junto a Wahida. Allí sufre un atentado al cruzar el puente que une Israel con Jordania que le deja inconsciente e ingresado en un hospital. A Wahida no le queda otro remedio que decírselo a Leah, la abuela de Eitan, para que se ponga en contacto con los padres de su novio y vengan a Israel a verle, a pesar del odio que le profesan.

El primer acto finaliza con un monólogo dirigido al recién despertado Eitan por parte de la soldado que estaba realizando los controles en la aduana en el momento de la explosión. Y creo que ahí empiezan algunos de los dilemas a los que se ha enfrentado su director, Mario Gas, en cuanto a la manera de interpretar ciertos textos. En lugar de estar dirigidos a sus interlocutores directos con los que comparten escena, son dichos a la cuarta pared, declamados de una manera un tanto artificial.  La magnífica actriz Vicky Peña en el papel de Leah, la abuela, quizás es la más solvente del plantel junto con Manuel de Blas, el intérprete de Etgar, el abuelo de Eitan. La veteranía aquí es un grado en el saber hacer de estos dos experimentados actores.

En el segundo acto, sin desvelar demasiado, asistimos a la gran anagnórisis ejecutada de forma poco creíble, postiza en algunos aspectos. Finalmente aparece en escena León el africano, el granadino sobre el que Wahida hacía su tesis y que, a pesar de haber nacido musulmán, se convirtió al cristianismo. Una aparición que muestra que los puentes y el entendimiento entre las religiones son posibles y deseables, con un monólogo muy lírico en el que un pájaro se lanza al mar desoyendo los consejos de sus congéneres alados, para observar que otro mundo no solo es posible, sino que es hermoso y deseable. A pesar de esta licencia poética, posiblemente Ibn Muhammad al-Wazzan al-Gharnati, más conocido como León el africano, decidió su conversión para salir de la prisión en la que llevaba preso más de un año y medio.

Un gran texto de Mouawad que habla del amor, de la intolerancia, y del peso de la herencia histórica, enmarcado en el eterno conflicto de Oriente Medio

Todos pajaros

El escenario es minimalista. Un rectángulo de piedra con una ligera inclinación ocupa gran parte del escenario y que tal vez hace referencia a las tumbas de los judíos a las puertas de la tierra santa, mientras una serie de proyecciones abstractas al fondo completan la visión del espectador sin que se desvíe la atención a lo que pasa en el centro de la escena.

Un gran texto de Mouawad que habla del amor, de la intolerancia, y del peso de la herencia histórica, enmarcado en el eterno conflicto de Oriente Medio, mientras las bombas siguen cayendo sobre Gaza, en un genocidio del que estamos siendo testigos en tiempo real a través de las redes sociales. Lamentablemente una relación como la expuesta en “Todos pájaros” es prácticamente imposible en estos trágicos días. Sófocles, en su tragedia Antígona, escribió este fragmento:

Creonte: Un enemigo, incluso tras su muerte, jamás se convierte en un amigo.

Antígona: Yo estoy hecha para amar y no para odiar.

Más Antígonas y menos Creontes, en nuestras vidas, por favor.

'Todos pájaros'. Amar en tiempos revueltos