martes. 18.06.2024

Marta Olivas 

Eli (Malena Alterio) y Nicolás (David Lorente) están esperando a Fran y Vanesa, la pareja con la que quedan a cenar cada jueves desde hace años. Fran y Vanesa son sofisticados, cultos, guapos, triunfadores y Eli y Nicolás… son los amigos de ellos dos. Casi como unos modernos Vladimir y Estragón, los minutos aguardando a su Godot llevan a Eli y a Nicolás a reflexionar no solo sobre la relación con sus amigos sino también sobre la naturaleza de su matrimonio. Los complejos, las frustraciones, las inseguridades, las ensoñaciones de la crisis de los cuarenta… afloran en una eléctrica conversación, en un viaje hacia el autodescubrimiento y hacia la verdad que se esconde tras la inercia y la rutina, tras la teatralización de lo que somos.

El texto, de los argentinos Matías del Federico y Daniel Veronese, respira un delicioso aire de “alta comedia de siglo XXI”: derrocha inteligencia, humor, una crudeza afilada y sitúa al espectador frente a un espejo. Ambos protagonistas, con quien cualquiera de nosotros podría identificarse, quedan desnudos ante a un público que no puede evitar cuestionarse cómo nos perciben los demás, cómo nos percibimos nosotros mismos y qué somos capaces de hacer para encajar en los estándares del éxito que ha establecido la sociedad actual.

Los complejos, las frustraciones, las inseguridades, las ensoñaciones de la crisis de los cuarenta… afloran en una eléctrica conversación

Malena Alterio y David Lorente brillan en sus respectivos papeles, especialmente la primera, que configura una Eli contenida, emocionante y sensible. Como viene siendo frecuente en sus últimas apariciones en teatro, Lorente es el principal responsable de los momentos más hilarantes del diálogo y levanta un personaje más vehemente, cómico en su histriónica debilidad. La complicidad entre ambos es manifiesta y juntos consiguen sostener el drama con su sola presencia. En este sentido, la escenografía y la iluminación, de Elisa Sanz y Pedro Yagüe respectivamente, resultan limpias, sencillas y dejan todo el protagonismo a la palabra, las interpretaciones y las situaciones, a veces rayanas en la hipérbole. Especialmente memorable resulta el onírico final que destaca el vacío en el que quedan ambos personajes una vez que han perdido todos sus asideros.

Honesta, incómoda y valiente, Los amigos de ellos dos está especialmente indicada para adictos a los selfiesde Instagram, hombres andropáusicos, mujeres con baja autoestima y, en definitiva, para cualquiera que sufra la presión de alcanzar una vida con la que solo unos pocos pueden atreverse a soñar. 


Dirección Daniel Veronese
Con Malena Alterio y David Lorente
Naves del Español en Matadero / Sala Max Aub (Nave 10)
Del 11 de mayo al 16 junio 2024
Martes a domingo: 19:30h (1 hora y 15 min)

Yonkis de la aprobación ajena: 'Los amigos de ellos dos'