domingo. 14.04.2024
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Virginia de Miguel Perdomo |

Llegó una nueva obra de La Rueda Teatro Social: ‘Quiero colapsar a tu lado’, refiriéndose al colapso del planeta tierra. Rakel Camacho en la dirección. La misma de La Donna Immobile (2017), no tiene reparo en tratar temas actuales y sociales de relevancia, así que desde lo ecológico y social, Rakel nos deja un espectáculo de denuncia, alarma y ante todo reflexión.

Podemos perder el planeta a base de incendios, daños a todo ser vivo y al suelo fértil; o por el aumento de la temperatura o de los plásticos, los mismos que llegan a países del Tercer Mundo y que les contamina su aire, agua y suelo, mientras que el consumo aumenta. Con ironía hacia el título, ninguno queremos colapsar.

Rakel se documenta. Con sus colaboraciones con Greenpeace España, Ecologistas en Acción, el CSIC y diversos profesionales, consigue realizar un complejo despliegue artístico-técnico con apoyo visual, constante utilería y con cambios de vestuario efectuados a la vista del espectador por sus actores. De esta manera, presenta diversas situaciones alarmantes en torno a lo que le está pasando a la tierra, mostrando la realidad con mucho surrealismo de por medio.

Sandra Arpa, Fernando Gallego y Laura Presa Fox son excelentes. Consiguen interpretar grandes cantidades de texto con datos científicos incluidos, actuando de muchos personajes en la obra (personas de a pie, activistas, investigadores, agricultores); se abrigan y se quitan ropa, se disfrazan, bailan, gritan y no paran quietos. Sin desmayarse, sin trabarse por falta de aire, durante 90 minutos.

A pesar de la duración y con lo frenética que es, debo decir que me ha aburrido. Puede ser cansina. Aparte, su toque humorístico no me ha producido ninguna reacción.

La denuncia ecosocial tiene cabida en todas partes. Entiendo su sentido surrealista y alternativo, pero personalmente no me ha permitido disfrutar de la obra. Considero que es complicado conectar con ella y con las situaciones que presentan, las líneas entre ellas también son muy difusas. Me desconectaron sus sinsentidos, a los que se le unen discursos que divagan por demasiado tiempo.

La obra llega a ser confusa y no disfrutable para todo tipo de público. No obstante, hay eficacia en ella y puede hacer reflexionar. Se pudo ver los días 14 y 15 de julio. Se podrá volver a visionar en el próximo Festival de Otoño en Madrid.

'Quiero colapsar a tu lado': llamamiento a gritos por nuestro planeta