sábado. 02.03.2024

Ariadna Ruiz Trujillo | @aaariiiuuu

El pasado 9 de junio, en el Teatro Barrio, tuvo lugar la “Hoy puede ser mi gran noche” de Noemi y Darlene Rodríguez. Con este título, uno se podría esperar un homenaje a Raphael. Pero no, nada más lejos de la realidad. Una actuación cómica de autocrítica en la que la actriz, Noemi Rodríguez, narra su infancia en los años noventa en Galicia y las aspiraciones de su padre, reflejadas en ella, de convertirse en una estrella. 

Noemi empieza cantando una versión Karaoke de Sergio Dalma y uno se asusta. ¿No iba esto sobre Raphael? ¿Estoy en un musical? Encima te anima a dar palmas y todo. Pero no. Solo se trataba de la manera en la que Noemi Rodríguez nos iba a presentar la historia de sus padres.

Lo más destacable de la obra fue, sin duda alguna, la manera en la que todas las historias que la actriz fue narrando al final del show cobraron sentido para dar vida a una historia mucho más emotiva y cercana al público. Es inevitable nombrar el viaje de emociones que las actrices hacen vivir al espectador en todo momento. Al principio, comienzas con la risa de manera irremediable por las formas en la que transmite sus experiencias para seguir con una empatía surgida a partir de discursos alentadores y acabar con una risa y un alivio tras el mensaje final que las hermanas dejan en el público. 

Es inevitable nombrar el viaje de emociones que las actrices hacen vivir al espectador en todo momento

Durante todo el espectáculo se puede percibir como Noemi Rodríguez no se olvida en ningún momento del público. Lo cual me impresionó gratamente, debido a que es de gran importancia apelar al público en estos tipos de shows. Esto lo podemos notar a través de las preguntas que va haciendo sobre celebridades famosas en la década, sobre las mejores orquestas existentes en Galicia o “¿qué somos nosotras?”. También lo notamos en simples miradas que hacía la actriz a personas del público buscando una conexión. 

Cabe mencionar también y aplaudir la manera de actuar por parte de Noemí Rodríguez, gracias a su buena energía y su buena forma de comunicar con el público el mensaje que las hermanas querían transmitir caló de una manera plena en el espectador. A su vez, también hay que admitir que las participaciones que Darlene Rodríguez hacía durante todo el show hacían que este fuera mucho más llevadero y cómico. 

El contraste entre los puntos cómicos y los momentos de relleno era, quizás, extremo. El diálogo pasaba de casi desternillante, irónico y fino, a simplemente ridículo. Fue parte del encanto del espectáculo, sin duda, pero un paso más suave de un pico de humor a otro hubiera resultado en mayor cohesión, mayor facilidad para seguirle el hilo.

Ninguna actuación puede ser perfecta. Sí, fue divertida. Emocionante, incluso, pero siempre se puede poner alguna pega. En este caso, y pidiendo perdón de antemano al pueblo de Galicia, el gallego fue una traba. Sí que es cierto que aportaba un punto cómico a la hora de retratar al padre, pero hablarle en gallego a un público que en su mayoría no lo es, tan rápido y con tanto ímpetu como Noemi, dejaba a la gente sin entender alguna frase. No es que todo lo que se habló en gallego fuera ininteligible todo el tiempo, solo en ocasiones, pero resultaba frustrante no entender todo lo que las hermanas estaban diciendo.

Esta obra de teatro, apta para todos los públicos, es sin duda el mejor plan que podrías tener una tarde noche en compañía de amigos o familiares. Si quieres asistir a una obra de teatro donde la actriz te narra su infancia mientras parece que te encuentras en una reunión con tus amigos, “Hoy puede ser mi gran noche” es la mejor opción. 

Noemi y Darlene Rodríguez: ¡brillando en su gran noche!