TEATRO

'Ensimismada', pensipersonas somos todos

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Carlos Valades | @carlosvalades

Lo confieso. Tengo debilidad por la película “Olvídate de mí”. El argumento es de sobra conocido: Jim Carrey se entera de que su exnovia, (la increíble Kate Winslet) ha iniciado un innovador tratamiento para olvidar la relación que tuvo con él. En represalia él se pone en contacto con el desarrollador de la maquinaria que lo hace posible e inicia a su vez el mismo tratamiento. Cuando el proceso está a la mitad se arrepiente y el resto de la película es un desenfrenado intento por evitar que todos esos recuerdos se borren de su cabeza. Joel (Jim Carrey) recorre el interior de su mente tratando de salvar sus memorias.

Alfredo Sanzol recrea con un espíritu lúdico la problemática de los preadolescentes, una transición en el que se va abandonando al niño para dar paso al adulto que vendrá

En un registro parecido, Ensi, la protagonista de nuestra historia, se esconde dentro de su cabeza evitando a su hermana mayor, Respon, harta de que nunca quiera estar con ella. Camila Viyuela es la solvente actriz responsable de dar vida a Ensimismada, que huirá hasta llegar al mismísimo centro de su mente en un intento de ocultarse del mundo y sobre todo de su hermana mayor. Respon, interpretada por Cris Blanco, pone el contrapunto de la primogénita a la que se presupone más seria y sensata. Respon nunca se preocupó de conocer ni los gustos ni las preocupaciones de Ensi y eso es un requisito indispensable para poder llegar al fondo de su cabeza y poder sacarla de su estado reflexivo.

Sobresale Carmen Escudero, en su papel de profesora, con un zapateao y un quejío muy flamenco, así como Jimmy Castro interpretando al padrino de Ensi o al cocinero, excelente en los números musicales.

La escenografía, de un rosa fucsia nuclear, recrea el interior de la cabeza de Ensi, sencilla pero llena de recovecos. 

Un desafío para las personas que solemos sobrepensar, las pensipersonas, esos seres que deberíamos desaprender para volver a aprender a ser ese niño que fuimos

Por otro lado, hay que apuntar que en ciertos momentos parecía que estábamos asistiendo a una obra de fin de curso de colegio con muchos medios materiales y económicos a su disposición. A algunos niños y niñas, o bien no se les escuchaba o no se les entendía, algo lógico en chavales de esa edad. Cabe preguntarse si el Centro Dramático Nacional es el lugar idóneo para este tipo de producciones más destinadas a hacer las delicias de los padres y madres ansiosos por grabar y compartir en el grupo de Whatsapp a sus retoños disfrazados sobre el escenario del cole.

Alfredo Sanzol recrea con un espíritu lúdico la problemática de los preadolescentes, una transición en el que se va abandonando al niño para dar paso al adulto que vendrá. Tiempos difíciles que aparecen bien reflejados en una realidad que Ensi no termina de aceptar y que moldea a su antojo en el único lugar del mundo en el que se siente segura: su propia mente. Un desafío para las personas que solemos sobrepensar, las pensipersonas, esos seres que deberíamos desaprender para volver a aprender a ser ese niño que fuimos y hacer una de las pocas cosas por las que merece la pena estar vivos: jugar.