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sábado. 28.01.2023
PSICOLOGÍA FORENSE

Suicidio ampliado

Se trata del acto de primero asesinar a un ser querido y después suicidarse
Cuartel de la Guardia Civil de Quintanar del Rey (Cuenca)

El concepto del suicidio ampliado, a raíz de varios lamentables sucesos acontecidos en los últimos años, se ha vuelto conocido.

Se trata del acto de primero asesinar a un ser querido y después suicidarse. A continuación, vamos a definir más a fondo de qué se trata esta expresión, qué criterios diagnósticos utilizan expertos en el tema para delimitar cuándo se está ante un caso de suicidio ampliado, factores de riesgo y comentar por qué es una expresión con controversia.

Habitualmente, la persona quien comete este acto se encuentra profundamente deprimida, teniendo una idea muy pesimista de cómo irá el futuro tanto para ella como para sus seres queridos

  1. ¿Qué es el suicidio ampliado?
  2. ¿Qué signos indican que se está ante este tipo de homicidio?
  3. Factores de riesgo
  4. El reciente parricidio ocurrido en el cuartel de la guardia civil de Quintanar del Rey.

¿Qué es el suicidio ampliado?

El suicidio ampliado es un evento trágico en el que el individuo primero acaba con la vida de un ser querido, normalmente un hijo o hija, para después suicidarse. La víctima de la persona quien acabará suicidándose suele ser una persona a quien tiene aprecio, y considera que, lejos de estar arrebatándole el futuro, la está salvando de un porvenir adverso. En este tipo de homicidio no es que la madre, o el padre en según qué situaciones, odie a sus hijos u otros seres cercanos, o haya tenido un comportamiento mayormente negligente para con ellos. No estamos hablando de un caso en el que la persona homicida-suicida haya cometido malos tratos previamente. El suicidio no se da como acto de arrepentimiento por el asesinato del ser querido, sino que se coinciden en el tiempo. Primero se asegura de quitarle la vida para después quitársela a sí misma.

El concepto comenzó a utilizarse en la década de 1990 en los países de habla inglesa y francesa, y no es el nombre de una enfermedad o diagnóstico, sino el de un fenómeno. El concepto se dio a conocer cuando se utilizó para analizar el trasfondo del intento de suicidio de dos jóvenes que llevaron a cabo un tiroteo indiscriminado en el instituto Columbine de Colorado (EE. UU.) en 1999.

Habitualmente, la persona quien comete este acto se encuentra profundamente deprimida, teniendo una idea muy pesimista de cómo irá el futuro tanto para ella como para sus seres queridos. Debido a este patrón de pensamiento, y considerando que no hay forma alguna de salir del callejón sin salida en el que cree estar, la madre o el padre decide, como acto que entiende como altruista, acabar con la vida de su hijo para luego acabar con la suya propia.

La forma en la que se acaba con la vida del hijo o ser querido suele ser, más o menos rápida y, en la mayoría de los casos, tan indolora cómo es posible. La persona homicida trata de evitarle todo sufrimiento a su hijo, pese a que está haciéndole el mayor mal de todos los males: asesinarlo. Entre estos métodos de asesinato “suaves” y menos traumáticos se encuentran el uso de psicofármacos, liberación de gas, apuñalamiento en zonas estratégicas y de rápido sangrado, tirarse de una gran altura...

De acuerdo con Save the Children, cerca del 24% de las muertes de niños y niñas registrados desde el año 2012 fueron asesinatos perpetrados por sus madres, 36% por sus padres y el 7% como consecuencia de un suicidio por acoso escolar. El 33% restante de los fallecimientos infantiles se debían a homicidios imprudentes o asesinatos realizados por personas externas a la familia. Cerca de un tercio de las madres quienes asesinan a sus hijos intentan suicidarse después, y el 23% de ellas lo consigue.

¿Qué signos indican que se está ante este tipo de homicidio?

Existen criterios diagnósticos para determinar que se está ante un caso de suicidio ampliado, o que la persona corre el riesgo de intentar quitarle la vida a un ser querido para posteriormente intentar suicidarse. Los más destacables son los siguientes:

  • Intención del agresor de morirse.
  • Inclusión de una segunda persona en el acto suicida sin su consentimiento.
  • El suicidio no es consecuencia del homicidio. Se dan al mismo tiempo.
  • Motivación altruista o pseudo altruista (p. ej., “ahorrarle sufrimiento a mi hijo”).
  • Decisión espontánea, sin darse cuenta de las consecuencias de su acto.

Factores de riesgo

Se han dado diferentes explicaciones para comprender el por qué una persona, en la mayoría de los casos de mujeres quienes cometen homicidio-suicidio, comete suicidio ampliado, aunque en la mayoría de los casos la explicación recurre a la psicopatología, especialmente cuando se sufre una depresión mayor. La mayoría de los casos se trata de mujeres que se encuentran deprimidas, ya sea a causa de malos tratos o por otros factores como rupturas matrimoniales y problemas económicos.

El denominador común en los casos es que los que cometen el crimen están desesperados porque no les va bien la vida y tienen pensamientos suicidas

Se encuentran tan desesperadas que no creen que vaya a haber una alternativa mejor que la muerte. Es especialmente común cuando la persona tiene síntomas psicóticos o delirantes, como los que se pueden encontrar en los casos de esquizofrenia paranoide.

Se ha visto que el historial suicida previo a la realización de este intento de suicidio ampliado sea este exitoso o no, es un factor de riesgo. Además de esto, sufrir un trastorno de personalidad grave, como lo es el TLP, es algo que puede influir de forma significativa en la consecución de este tipo de homicidio-suicidio. El consumo e intoxicación por sustancias también puede contribuir a que ocurra.

A todo esto, no se debe caer en el error de estigmatizar a las madres quienes hayan pasado o estén pasando por un episodio depresivo, se les haya dado diagnóstico de esquizofrenia o, en el pasado, hayan cometido intentos autolíticos. Como ya vimos, los malos tratos y problemas matrimoniales, junto con laborales y económicos pueden influir en el que una persona se sienta tan sobrepasada por los acontecimientos que no vea forma alguna de mantener a salvo a los hijos, y decida acabar con todo de una vez.

En tiempos recientes se han producido sucesos que en apariencia son “suicidios ampliados”, y esto ha provocado un efecto cadena. ¿Qué es, en primer lugar, el suicidio ampliado? Es un término psiquiátrico que se refiere al acto de una persona que está desesperada con su vida y que tiene miedo de suicidarse, e intenta involucrar a otras personas para quitarles la vida porque no quiere morir solo. El concepto comenzó a utilizarse en la década de 1990 en los países de habla inglesa y francesa, y no es el nombre de una enfermedad o diagnóstico, sino el de un fenómeno. El concepto se dio a conocer cuando se utilizó para analizar el trasfondo del intento de suicidio de dos jóvenes que llevaron a cabo un tiroteo indiscriminado en el instituto Columbine de Colorado (EE. UU.) en 1999.

El denominador común en los casos es que los que cometen el crimen están desesperados porque no les va bien la vida y tienen pensamientos suicidas. Detrás de esto hay una frustración y un aislamiento de la sociedad muy prolongados. Además, parece que estas personas se han enfrentado a experiencias de pérdida, como el despido, la separación o la quiebra económica, y han cometido un asesinato-suicidio después de haber llegad la conclusión de que su vida ha terminado.

¿Por qué, entonces, la persona no se suicida sola, sino que intenta un suicidio ampliado arrastrando a otras personas? En primer lugar, los pensamientos suicidas suelen ser una inversión de los impulsos agresivos hacia los demás. Si uno tiene rabia o resentimiento hacia otra persona, pero se es reacio a decírselo directamente, o se siente impotente de hacerlo, se invierte el impulso y se vuelca hacia uno mismo. Que los pensamientos suicidas se desarrollen así puede deducirse por el hecho de que los suicidas a veces dejan el nombre de la persona que les atormenta en su nota de suicidio. A la inversa, también es fácil que los pensamientos suicidas se inviertan y se dirijan a otra persona. Si esto ocurre, el suicida camina hacia el suicidio ampliado. Entonces, ¿cuál es exactamente el punto de inflexión entre el suicidio en solitario y el suicidio ampliado? Depende únicamente de la fuerza del deseo de venganza. Cuanto más fuertes son esos deseos, más sienten que no quieren morir solos en la miseria, y proporcionalmente, más fuerte es su deseo de “vengarse” lo más posible. Como resultado, intentan cometer un suicidio ampliado involucrando a muchas personas.

El reciente parricidio ocurrido en el cuartel de la guardia civil de Quintanar del Rey.

Una guardia civil mata a sus dos hijas y posteriormente se suicida con su arma reglamentaria, parece responder a un suicidio ampliado.

Parece que esta conductiva no fue impulsiva y que fue algo premeditado. La parricida no acudió a su puesto de trabajo y un compañero accedió al interior de la vivienda. Fue algo premeditado porque ella de alguna manera quiso facilitar a sus compañeros el acceso a la vivienda porque dejó las llaves a la vista para que las pudiesen coger y acceder. Lo que se encontró el compañero de la parricida al entrar al pabellón en el que estaban todos los cadáveres fue que en una de las habitaciones estaba el cuerpo sin vida de una de las niñas tendido en la cama y en otra habitación estaba el cuerpo de la otra niña junto a la madre, también sin vida. Las tres estaban llevaban el pijama puesto y hay que determinar en qué momento se cometió el crimen.

La parricida parece que amenazó en varias ocasiones a su exmarido con su pistola reglamentaria, le dijo que le iba a denunciar si seguía oponiéndose a lo que ella pretendía hacer, le había dicho con claridad al padre que ella quería irse de allí y llevarse las niñas con ella. Por otro lado, sobre si alguien de los guardias civiles que convivían con la presunta asesina eran conscientes de su estado emocional, el marido se lo dijo a sus compañeros, les dijo lo que estaba pasando, le dijo que ella tenía un comportamiento unas veces y luego otro, pero ella no había pedido baja psicológica, decía que estaba en un tratamiento privado y sin dar constancia al cuerpo, por eso, si el cuerpo no tiene constancia es como si no estuvieses enfermo.

El análisis del “suicidio ampliado” hay que hacerlo desde la psicología forense como un estado de enajenación, en la que existe una merma importante, cuando no anulación completa, de las bases psicobiológicas de la imputabilidad (libertad volitiva y capacidad de comprender la ilicitud de la conducta), aunque haya podido existir incluso una cierta premeditación en la ejecución del hecho, aspecto este que cuesta ser aceptado y comprendido por los no expertos.

El objetivo que tiene el agresor en los suicidios ampliados, cuando estos se llevan a cabo por los padres, no es otro que evitar pesadumbres, desgracias y situaciones calamitosas que “creen” que su hijo va a tener. Y esa creencia delirante que tiene el progenitor causante del homicidio es irrebatible por medio de cualquier razonamiento lógico e impregna toda su vida emocional.

Suicidio ampliado