jueves. 29.02.2024
El Socialista (número 7049)

@Montagut5 | En esta pieza nos acercamos a la visión que ofreció Julián Torres Fraguas sobre el sindicalismo médico recién inaugurada la Segunda República, remarcando el sentido social que debían tener los facultativos.

Antes de nada, tenemos que explicar quién fue nuestro protagonista.

Julián Torres Fraguas (1890-1936) fue un hombre que a fuerza de tesón consiguió ser médico. Fue mozo de almacén, peón de albañil, panadero y trabajador en una fábrica de muebles, pero por las noches estudiaba sin descanso, y consiguió su título de médico. También ingresó en la Masonería y en la Agrupación Socialista Madrileña, todo en el año 1919. Llegó a ser vicepresidente de las Juventudes Socialistas al año siguiente, y aunque fue partidario de la Tercera Internacional y se salió del Partido Socialista, aunque regresó al mismo poco después. También fue sindicalista de la UGT y estuvo en la fundación del Sindicato Médico. En este trabajo estudiamos parte de la entrevista que Sócrates Gómez le hizo para El Socialista en septiembre de 1931, en la parte relacionada con esta organización sindical.

Julián Torres Fraguas fue mozo de almacén, peón de albañil y panadero, pero por las noches estudiaba sin descanso, y consiguió su título de médico

En la entrevista Torres Fraguas explicó que al terminar la carrera y en sus primeras intervenciones en el Colegio de Médicos apreció que este tipo de instituciones, sometidas a la tutela oficial, no parecían las más adecuadas para la liberación de la clase médica. Contaba que en una sesión del Colegio en el año 1921 tuvo ocasión de expresar su opinión de que la única manera de conseguir la emancipación de los médicos era aceptar la cuestión de la lucha de clases e ingresar en la UGT.

Torres Fraguas confesaba en la entrevista que siempre había propugnado que la clase médica debía desprenderse de los prejuicios que la alejaban del resto de trabajadores. La llegada de la Dictadura de Primo de Rivera había sido vista por muchos médicos como una solución a sus problemas. Explicaba que no fueron pocos los que siendo arribistas accedieron a los distintos cargos sanitarios que se fueron creando “sin ton ni son”, “embaucando a la clase médica, principalmente a la rural”. Pero al proclamarse la República se desarrolló el sentimiento latente de la necesidad de una organización sindical de la clase médica, y sus defensores vieron el momento propicio de recoger estos deseos y poner en marcha el Sindicato.

Torres Fraguas siempre había propugnado que la clase médica debía desprenderse de los prejuicios que la alejaban del resto de trabajadores

El objetivo inmediato de la nueva organización, recién creada, sería convocar un Congreso Nacional, una vez que se hubiera constituido la Federación. En ese Congreso, a su juicio, era prioritario plantear el problema muy urgente de la organización de la Sanidad en España, y como habría de ser orientada en un sentido obrero, porque era a esta clase la que le urgía que se resolviese este problema. La segunda aspiración y también inmediata era solucionar la situación que había de exceso de médicos, algo parecido a lo que sufrían los obreros en las crisis industriales por “exceso de brazos o falta de trabajo”. No cabe duda de que a nosotros nos llama la atención esta última observación. Seguiremos investigando.

Hemos trabajado con el número 7049 de El Socialista y con el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

El sindicalismo médico en 1931