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domingo. 26.06.2022
franco y salazar 1
Franco y Salazar en el Palacio de Ajuda. (Imagen: Biblioteca Digital AECID)
 

Texto extractado de la intervención de Miguel Pastrana de Almeida* en el acto público titulado "Goa: 1961. Guerra India-Portugal" que se celebró en el Ateneo de Madrid el 31 de enero de 2022


(Buenas tardes. Gracias por su asistencia)

Este es un acto de la Sección de Ciencia y Cultura Militar de este Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Ahora, en las elecciones de octubre de 2021 y tras algunos años, Convergencia hemos vuelto a la Sección y en defensa del Reglamento del Ateneo de Madrid. Por que se mantenga el que está; el conocido -con toda razón-, como (Reglamento) "de Azaña".

Hemos vuelto a la Sección de Ciencia y Cultura Militar ganando a otras dos legítimas y respetables candidaturas. Una de ellas, la del autodenominado "Grupo 1820". Pero hemos ganado, con igual legitimidad, Convergencia para la Estabilidad Democrática del Ateneo. La que formamos junto a D. Carlos París. Este es el primero acto de esta nueva etapa de la Sección.

Hoy vamos a hablar de uno de esos, en teoría, "pequeños" conflictos olvidados del siglo XX, pero sumamente interesantes desde el punto de vista histórico, geoestratégico, social y político. Pues acaban imbricando con la actualidad.

(Haremos) El miércoles 16 de febrero, también a la siete y media, en el gran Salón de Actos del Ateneo, un gran acto homenaje y reivindicación del Frente Popular de la II República española. Lo organiza la Agrupación Ateneísta "Juan Negrín" y colabora también la Sección de Ciencia y Cultura Militar. Luego, el lunes 21 de febrero, también por esta Sección, en esta misma sala "de Úbeda" y a las mismas siete y media de la tarde, un acto muy vinculado al de hoy: la participación de Portugal en la I Guerra Mundial como país beligerante; luchando en Francia -y también en África-, contra la Alemania del Káiser. Como el de hoy, es otro aspecto en general poco conocido aquí en España de la Historia portuguesa. Y yo, nacido y criado en España, pero siendo mi madre de Portugal, y con familia, por tanto, y conocimiento, de allí, agradezco al profesor Pedro García Bilbao estas iniciativas de conocimiento histórico las cuales han sido, quiero decirlo y para su mérito, suyas; su iniciativa.

Procedo entonces a las presentaciones formales: Pedro Alberto García Bilbao es profesor universitario. Es doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Es diplomado en Comunidades Europeas por la Escuela Diplomática. Es investigador en Cátedra China y Cátedras de Estudios de Seguridad y Defensa "Francisco Villamartín". Es miembro de la Asociación Internacional de Sociología y de la Asociación Española de Historia Militar. Aquí (en este Ateneo de Madrid) ha sido integrante de la Junta de Gobierno del Ateneo presidida por D. Carlos París; la Junta de Convergencia que fue de 2010 a 2015. Ha sido durante varios años Presidente de la Sección de Ciencias Sociales del Ateneo. Ha sido y vuelve a ser Presidente de la Sección de Ciencia y Cultura Militar del Ateneo. Y es Presidente de Honor de la Agrupación ateneísta y republicana "Juan Negrín".

Sobre quien ahora les habla, Miguel Pastrana de Almeida, sólo decirles ahora que también estuve en la Junta de Gobierno del Ateneo de Convergencia, con Carlos París y con Pedro Bilbao, y que seguimos en ese ideal de Ateneo social. Por lo relativo a este acto, señalar que he sido militar nueve años en la Armada Española. En esta ocasión he querido incluir mi segundo apellido, portugués, "de Almeida" -no confundir con el "Almeida" a secas, más español; más "de aquí"...-, dado que en el origen de la historia la cual hoy contaremos hay un "de Almeida".

En 1960, Portugal tenía todavía un imperio. No retórica de cartón piedra como la España franquista. Un imperio, todavía, de verdad. Por supuesto, con todo cuanto de injusto y anacrónico hay en ello. Pero, permítanme y discúlpenme hoy por mi parte lusitana, aprovecharé para poner en su sitio cierto complejo de superioridad por parte de España; parte que es también, y en mayor grado, la mía. Pero creo, sinceramente, que no están justificados ciertos aires de suficiencia histórica española respecto a Portugal. Más lo veremos también cuando hablemos de los portugueses en la I Guerra Mundial contra Alemania.

Les decía, que a comienzos de la década de los años sesenta del pasado siglo XX, el pequeño Portugal aún conservaba muy significativos dominios en África y en Asia. Ello, cuando ya ni siquiera británicos y franceses.

Desde el punto de vista histórico, desde luego, un error y una injusticia (reitero). Pero que refleja también que el régimen salazarista, a diferencia del franquista, sí era consecuente con sus postulados imperiales. Y esto -que daría para todo un acto en sí-, no deja de ser curioso y yo quiero apuntarlo brevemente:

Antonio_SalazarSalazar, en mi opinión, y así lo digo, un personaje histórico execrable, era sin embargo muy distinto a Franco. Que mato -porque mató...-, muchísimo menos que Franco, es un hecho incontestable. Pero también resulta cierto que el "listón" asesino del régimen franquista es de los más altos. Aquí lo llamativo, a mi entender, es que Salazar, a diferencia de Franco, no era un "espadón" militar traidor a su Gobierno e impuesto mediante una guerra a sangre y fuego contra su propio pueblo -el pueblo español-, y ganada a la postre sólo gracias a la ayuda de la Alemania nazi, la Italia fascista, y -ojo-, el Portugal salazarista. Muy distinto, Antonio de Oliveira Salazar era un profesor de Economía, catedrático de la universidad de Coimbra, al cual el Gobierno portugués, ya por entonces prácticamente una dictadura con Directorio militar, llamará en 1926 para ser ministro de Economía y estabilizar las finanzas. Como, más o menos, lo logró, en 1932 los propios militares lo nombraron Primer Ministro. En 1933, redacta la Constitución de lo que va a ser llamado "O Estado Novo"; ya propiamente dicho, el régimen salazarista: un Estado corporativo, nacional-católico, dictatorial, anticomunista y, por supuesto, siempre que lo consideró oportuno, criminal. Pero el régimen salazarista nunca va a ser, ni por asomo, tan totalitario como el franquista. Por ejemplo, siempre hubo un Jefe de Estado, un Presidente de la República, distinto al Primer Ministro (que fue, el Primer Ministro, casi siempre el propio Salazar).

No encontrarán Vds. fotografías de uniforme de Salazar, ni brazo en alto, ni llamándole "Caudillo", "Duce" o "Führer". Se le conocía -si hay en la sala algún portugués ya veterano lo confirmará...-, como "El doctor Oliveira Salazar". ¿Menos malo por eso? En absoluto, a mi entender. Pero sí resulta llamativo que este personaje nada militar; tenido por un cerebro gris, se empeñase tanto y hasta el final en tratar de mantener el imperio portugués.

Salazar, economista, creía que sin las colonias la economía lusitana se hundiría (la realidad resultó lo contrario). También estaba, obviamente, el componente nacionalista de supuesto "prestigio" internacional. El Portugal salazarista consideraba a sus posesiones en África y Asia, territorio nacional; metropolitano. Apelaba al principio de "nación pluricontinental y multirracial". Era un principio aplicado de manera interesada, no cabe duda, en mi opinión. Pero el Portugal salazarista fue consecuente con él e intentó mantener militarmente sus colonias. No las abandonó en ningún caso. El único efecto positivo fue que, a la postre, los esfuerzos bélicos por mantener las colonias, propiciaron la revolución militar democrática del 25 de abril de 1974, la conocida como Revolución de los Claveles, que acabó con el salazarismo (el propio Salazar, apartado del poder por enfermedad en 1968, había fallecido en 1970).

En 1974, pese a la guerra, Portugal aún conservaba la práctica totalidad de los territorios de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y Timor Este. Los militares del 25 de abril, con criterio moral, reconocieron de inmediato sus independencias. También, la toma de Goa, Damán y Diu por la Unión India, la cual, aun habiéndose producido en 1961, como ahora veremos, el régimen salazarista se negaba a reconocer, llegando incluso a organizar actos de sabotaje con bombas en los territorios perdidos.

La presencia portuguesa en la India se remontaba a principios del siglo XVI. Su primer Virrey fue, precisamente, Francisco de Almeida. En el año 1509 ganó la batalla naval de Diu contra muy superiores fuerzas de los Otomanos, los Mamelucos de Egipto, y sultanatos musulmanes de la India, que contaban con el asesoramiento de Venecia (rival de Portugal por el comercio de las especias). Vencieron los portugueses en un combate que se inició por la venganza personal de De Almeida por la muerte de su hijo (las cosas del Honor de la época, ya saben...). Hoy la batalla de Diu, poco conocida aquí, está considerada como de las decisivas de la Historia, equiparable, o superior, a Lepanto, pues abrió a los europeos el dominio de todo un subcontinente.

Francisco de Almeida erigió la fortaleza en la isla de Anjadip, en la costa india, que ahora mencionaremos. Murió en combate en 1510 en el sur de África y en su tumba, en Ciudad del Cabo, pone: "Aquí yace D. Francisco de Almeida, primer Virrey de la India, que nunca mintió ni huyó".

Cuatrocientos cincuenta años después, la presencia de Portugal en la India tenía sus días contados. La Unión India se había independizado en 1947 del dominio británico. De inmediato pidió a las restantes naciones europeas que abandonaran su territorio. Francia, que ya tenía su guerra en Indochina y pronto la tendría en Argelia, captó el mensaje y dejó Pondicherry. Salazar, terco, no lo escuchó. No lo haría nunca.

A mediados de los años cincuenta, la India ya invadió los pequeños enclaves portugueses en el interior, de Nagar Haveli y Dadra. Portugal reclamó y la Corte Internacional de Justicia le dio la razón a los portugueses en 1960 (fíense Vds. pues del Derecho Internacional...) Obviamente, nada cambió: era territorio de la India y ya estaba en sus manos (en esa ocupación no llegó a haber guerra, pues la hicieron civiles indios armados, no el ejército). Llegamos así a finales de 1961 y a los enclaves costeros de Goa, Damán y Diu.

El Mando militar portugués ya le había dicho a Salazar que eran indefendibles. La única baza era político-diplomática. Pero ni Estados Unidos ni Gran Bretaña se mojaron. Fue un enorme desengaño para Salazar. Recordemos que Portugal e Inglaterra tienen una alianza -la más antigua de las todavía en vigor-, desde 1377. Portugal era y es, asimismo, miembro fundador de la OTAN en abril de 1949. Nada de eso le sirvió a Portugal (tomen nota quienes creen que la OTAN protege enclaves al otro lado del mar...).

salazar-and-franco (1)Respecto a la España de Franco, el desengaño de Salazar fue aún mayor, pues Portugal había sido decisiva para su triunfo en la guerra de 1936-1939 y - menos conocido, pero no menos decisivo-, para que la España franquista aislada a fines de los años cuarenta, fuese protegida por los Estados Unidos. Portugal, como miembro ya entonces de la OTAN, jugó un papel clave en ello. Salazar siempre sintió que cuando le llegó el turno a Franco de devolverle los favores apoyando política y diplomáticamente la defensa de Portugal de sus colonias, no correspondió. Pero, obviamente, esperar algo de lealtad por parte de Franco, era no conocerle.

En el plano militar -y Pedro nos hablará bien de ello-, la guerra, entre el 17 y el 19 de diciembre (de 1961), fue corta. La desproporción de fuerzas era enorme. Once a uno en soldados. La Marina india movilizó hasta un portaaviones. Portugal sólo tenía unos pocos barcos pequeños y ninguna aviación. El Gobernador general portugués, con buen criterio, desoyó la exhortación de Salazar de resistir hasta la muerte. Pero durante dos días, la guerra fue por tierra, mar y aire.

India demostró ser ya la potencia que es. Luchaba, además, por su tierra. Al tiempo, los portugueses lucharon con eficacia y valentía. Por ejemplo, en la isla de Anjadip, donde rechazaron varios asaltos. Y en la (isla) de Diu, donde también, y que no pudieron tomar las tropas de la India hasta después de la capitulación general.

En la batalla de naval del puerto de Mormogão, el balandro "Afonso de Alburquerque" se enfrentó en solitario a varios buques de guerra de la India que descargaron sobre él todo su fuego. El capitán, Antonio da Cunha, se negó a rendir el buque, y sólo lo abandonó cuando, herido de gravedad, lo sacaron de él los marineros.

En términos militares, los portugueses lucharon bien. Pero era una batalla sin sentido. A su vuelta a Portugal, la dictadura salazarista fue injusta con aquellos soldados, contribuyendo así al propio final de la dictadura con la revolución de 1974. La última colonia portuguesa, Macao, pasó a la República Popular China el 20 de diciembre de 1999. El enclave británico de Hong Kong había pasado a dominio chino el 1 de julio de 1997. China, gran potencia, quiso hacer el honor a Portugal de ser la última en retirarse.

(Muchas gracias por su atención)


*Miguel Pastrana de Almeida. Ex-militar profesional. Trabajador civil funcionario público actualmente y escritor. Forma parte, entre otras varias asociaciones, de la Asociación Memoria Militar Democrática (AMMD)

"Salazar, Franco y el final del imperio portugués"