domingo. 21.07.2024
El Socialista de 28 de septiembre de 1921 (número 3940)
El Socialista de 28 de septiembre de 1921 (número 3940)

@Montagut5 | En esta pieza aportamos un material histórico sobre un concepto de patriotismo desde la izquierda, vinculado a lo cívico. Nos acercaremos a Rafael Martínez, fundamental pedagogo del ámbito socialista español, sobre un texto de principios de los años veinte, justo en tiempos del Desastre de Annual. En Nuevatribuna ya nos hemos acercado a su figura en un anterior artículo.

La falta de cultura era para el maestro y socialista una de las principales causas de la indiferencia, modorra, esclavitud y servilismo que podían encontrarse en un pueblo. Cultura y ciudadanía eran, por lo tanto, dos conceptos que se complementaban. Un pueblo sin cultura era un pueblo vilipendiado, envilecido, esclavo y tiranizado; así era de contundente Martínez. Pero, es más, un pueblo sin cultura no era ni buen patriota ni buen ciudadano. Era un pueblo propenso a ser arrastrado a empresas absurdas o aventuras sangrientas que la ambición o incuria de sus gobernantes le proporcionaban, careciendo, además de capacidad para exigir responsabilidades a los que de forma desafortunada gobernaban.

El desastre de Marruecos solamente había despertado en España el patriotismo bullanguero y falso, que se dedicaba a organizar festejos, tómbolas, corridas de toros, etc.

Algo así, a juicio de Rafael Martínez, le pasaba al pueblo español. El desastre de Marruecos solamente había despertado en España el patriotismo bullanguero y falso, que se dedicaba a organizar festejos, tómbolas, corridas de toros, etc., para intentar allegar fondos para una campaña de desquite en el Rif, como si la causa del desastre hubiera sido la falta de dinero.

Si el pueblo español tuviera la suficiente cultura tendría la capacidad para intervenir en la cosa pública para impedir que gobernantes ineptos le condujesen a situaciones desastrosas, exigiendo responsabilidades. Pero, sobre todo, impediría que los mismos que habían metido a España en el sangriento avispero marroquí en 1909 dirigieran en 1921 de nuevo el Gobierno.

Pero los gobernantes procuraban mantener en la incultura al pueblo español. Sentían una “mortal indiferencia” por la escuela primaria, cuando no una aversión declarada. Se suprimían partidas enteras del Ministerio de Instrucción pública, se cerraban escuelas y no se pagaban los atrasos a los maestros. Pero, en cambio, votaban muchos miles de pesetas para instituciones docentes religiosas. Martínez aludía al caso concreto reciente de las sesenta mil pesetas concedidas a la Institución Teresiana de Murcia. El objetivo era gobernar con el engaño o el palo.

Rafael Martínez asociaba la cultura, la enseñanza con la formación de la ciudadanía, con el patriotismo “inteligente”, frente al otro patriotismo

Mientras la mayor parte del presupuesto no se emplease debidamente en los Ministerios de Instrucción Pública y Fomento no “existiría una verdadera patria española culta”, no sería una potencia económica de primer orden, donde los ciudadanos “sean inteligentemente patriotas”.

En conclusión, Martínez asociaba la cultura, la enseñanza con la formación de la ciudadanía, con el patriotismo “inteligente”, frente al otro patriotismo, siguiendo los planteamientos del socialismo español en esta materia, y dada su intensa vocación pedagógica.

Hemos consultado el número 3940 de El Socialista de 28 de septiembre de 1921.

El patriotismo cívico: una reflexión socialista