CÓMIC

Vengadores

Jason Aaron reinicia a los Vengadores en un tomo que abraza el multiverso con exceso, ingenio y pura diversión.

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Pablo D. Santonja | @datosantonja

Jason Aaron pone patas arriba a los Vengadores en este quinto tomo Marvel Now! Deluxe que publica Panini. No es una novedad absoluta: es la cultura del blockbuster contemporáneo, la historia alternativa es casi una línea de producción industrial (ahí está todo el multiverso de Spider-Man como prueba sociológica de que llevamos años consumiendo la nostalgia como si fuera una tarjeta de fidelización). Pero Aaron, que viene de escribir Thor con la misma soltura con la que otros toman café, vuelve a demostrar que sabe jugar con el juguete Marvel mientras lo sacude para que el polvo salga bien visible.

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El libro parte de una idea que, dicho en voz alta, funciona como pitch perfecto: ¿y si los Vengadores nunca se hubieran formado? Con ese ladrillo, Aaron levanta un edificio de escenarios descolocados que, en el mejor de los casos, recuerdan a las viejas etapas de What If? Hay músculo narrativo, hay imaginación y hay pequeños destellos de grandeza cuando se deja de lado el ruido para centrarse en la humanidad de los héroes. También hay puro exceso: en ocasiones uno siente que se pasan pantallas demasiado rápido, como si el propio Aaron estuviera disfrutando tanto de la multiplicación de realidades que no siempre se detiene a exprimir del todo lo que propone.

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Aun así, el tomo se lee con gracia. Existe una ligereza bien calculada, sin relleno obvio, y un sentido de la aventura que, en tiempos en los que el superhéroe mainstream parece obligado a justificarse filosóficamente en cada viñeta, se agradece casi como un descanso mental. El dibujo acompaña, la edición de Panini es sólida y el conjunto funciona incluso para lectores que llevan unos años desconectados de Marvel.

Es un tomo notable, divertido, inteligente a rachas. Hay alta energía, hay osadía, hay momentos que se te quedan en la cabeza, pero también hay decisiones que rozan lo arbitrario. En cierto modo, también es el encanto y la condena de este autor: todo lo que escribe parece una promesa de algo todavía más grande.

Me quedo pensando que, si Marvel está obsesionada con viajar por sus infinitas realidades para exprimir el hype, al menos que sean realidades en las que sigamos encontrando razones para leer otra página más.