CÓMIC

'El diario de la señorita Litgi', una historia de amor prohibida descubierta en los Encants de Barcelona

Joaquim Subert Puigarnau nos presenta una novela gráfica fascinante a medio camino entre el diario íntimo, la autoficción y la reconstrucción histórica.

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Mónica Grau Seto | @monmislilith

El diario de la señorita Litgi es una novela gráfica excepcional que devuelve a la vida una historia de amor real y silenciada durante décadas. Kim nos muestra la historia de la joven con tonalidades sepia asimilando las viñetas a la estética de las fotos antiguas, y luego con ilustraciones a todo color vemos al propio ilustrador recorriendo la ciudad Condal actual, buscando las localizaciones donde la protagonista vivió momentos de intimidad con su amor secreto.

Una maravillosa novela gráfica entre la memoria íntima y la reconstrucción histórica

En octubre de 2007, Kim paseaba por los Encants, el histórico mercado de segunda mano de Barcelona, un espacio donde confluyen objetos procedentes de pisos vaciados tras fallecimientos o mudanzas. Como lector habitual de libros antiguos, se detuvo en un puesto y encontró lo que parecía un diario personal escrito en catalán. En un primer momento pensó que podía tratarse de un texto de los años setenta, una época marcada por la represión de la lengua catalana durante la dictadura franquista. La sorpresa llegó al comprobar que el diario se iniciaba en 1938, en plena Guerra Civil. Con la particularidad de no ser un cuaderno escrito para uno mismo, sino de un diario dirigido a otra persona, concebido como un acto de amor. “Será como si leyeras mi corazón…”, escribe su autora.

A partir de ese pequeño diario encontrado por azar, por el que pagó 4 euros, Kim descubre la vida sentimental de la señorita Litgi, una mujer que escribió durante casi veinte años a su gran amor, un hombre casado, mayor que ella y ausente físicamente la mayor parte del tiempo. En lugar de hacerlo sólo en cartas, fue trasladando sus sentimientos a través de este diario pensado para un único lector.

  1. Intimidad, deseo y sacrificio en una época entre el glamur y el Franquismo
  2. Dos tiempos, un diario que va y viene

La hermosa letra de una joven y ese gesto íntimo donde desnuda sus sentimientos, fueron el detonante que llevó a Kim a conservar el cuaderno durante casi veinte años antes de decidir transformarlo en novela gráfica. Durante años, cuando alguien venía a su casa, el dibujante mostraba a sus invitados el diario, varias de esas visitas lloraban de emoción al conocer esta historia de amor y le animaban a que lo convirtiera en un comic.

Intimidad, deseo y sacrificio en una época entre el glamur y el Franquismo

La autora del diario era Mercè Litgi, una joven que tenía 18 años cuando comienza a escribir en él. Del destinatario del cuaderno sabemos poco, él se llamaba Manolo, tenía 36 años, estaba casado, tenía dos hijos y vivía en Canarias, por negocios viajaba a Barcelona. El primer encuentro entre ambos se produjo un 13 de julio, en la piscina de un club de tenis de la zona residencial de Barcelona, la fecha exacta se conoce porque el diario solo consigna días y meses, nunca fechas completas.

Es mucho más que una historia de amor clandestino es un retrato íntimo y, al mismo tiempo, generacional

La relación se desarrolló en la clandestinidad durante casi dos décadas, Mercè sacrificó sus mejores años de juventud, de los 18 a los 35 años, por un amor intermitente, sostenido a través de cartas, encuentros esporádicos y la imposibilidad de compartir una vida pública. No podía llamarlo a casa ni hablar de él con casi nadie. Incluso en el hospital donde trabajaba, tras iniciar sus estudios de Medicina, era vista como una mujer solitaria, una “solterona”, ajena al interés romántico.

En la época de postguerra, era socialmente tolerado que los hombres acomodados tuvieran una amante o “la querida”, pero la situación se invertía cruelmente cuando era la mujer quien ocupaba ese lugar. Mercè ocultó su historia incluso a sus mejores amigas y entorno, solo en los últimos años una amiga llamada Paquita parece haber sido conocedora del secreto.

Descubrimos más adelante, que el diario empieza en Barcelona en 1938. Uno de los grandes logros de esta novela gráfica es la reconstrucción atmosférica de la Barcelona burguesa de finales de la Guerra Civil y los primeros años del franquismo. A través del diario, Mercè describe cenas, bailes, tardes de piscina o sesiones de cine que, en una primera lectura, podrían situarse en una época posterior por sus actividades asociadas a su clase social. Solo poco a poco, el lector comprende que esos momentos de aparente normalidad transcurren a finales de la Guerra Civil española, mientras las tropas franquistas avanzan desde el Ebro hacia Cataluña.

Los escenarios cobran una importancia fundamental: ellos se conocen en las piscinas de un club de tenis de clase alta, hoy desaparecido, asisten juntos al cine Íntim (que más tarde sería obligado a castellanizar su nombre a Intimo y cerraría en los años cincuenta), bares y locales ya inexistentes que funcionan como cápsulas de memoria. Las butacas y la pantalla fueron testigo de muchos momentos de intimidad y complicidad entre la pareja, convirtiéndose en un espacio simbólico del relato. Del mismo modo que otros locales como el Bar Mery, el restaurante La Puñalada y también el ático con la cúpula, con obras que empiezan en el 47, cuando ella cansada del trato de su padre decidirá irse a vivir sola.

Tras la entrada de las tropas franquistas en Barcelona el 26 de enero de 1939, el tono del diario se ensombrece. El glamur desaparece, llegan la escasez y el hambre a Barcelona, y algunas páginas quedan literalmente manchadas por las lágrimas de Mercè durante los meses sin noticias de Manolo, que se encuentra en el frente. Ella, mientras tanto, continúa sus estudios y colabora en el hospital atendiendo a heridos de guerra.

Dos tiempos, un diario que va y viene

El diario cubre dos grandes etapas. La primera, del 13 de julio al 16 de octubre 1939, concluye cuando Mercè se lo entrega a Manolo como regalo de cumpleaños, probablemente a través de un amigo en común. Tras un parón de aproximadamente un año sin contacto, Manolo vuelve a escribirle y el diario regresa de nuevo a Mercè, que retoma la escritura mientras recibe algunas cartas.

El reencuentro se produce en octubre de 1945, el le deja un poema anotado en el diario, ese año ella empieza las prácticas en la facultad de medicina. De nuevo hay ausencia física durante casi 10 años.

Este ir y venir del cuaderno refuerza su carácter de objeto relacional, más cercano a una correspondencia prolongada que a un diario tradicional. El con su familia en Canarias y ella sola en Barcelona.

Kim afronta el proyecto con extremo respeto, en ningún momento juzga ni moraliza una relación que hoy podría calificarse de tóxica, el dibujante se limita a poner imágenes al relato, respetando la voz y las decisiones de la protagonista. El proceso fue largo y complejo, sin fotografías ni una imagen real de Mercè, sin saber si era rubia o morena, cómo vestía o qué peinado llevaba, el dibujante tuvo que imaginar su aspecto.

Optó por ilustrar a lápiz, con una paleta de tonos sepia y marrones oscuros, evocando fotografías antiguas de los años cuarenta y cincuenta. Muchas páginas funcionan como una contra página visual del diario original. Kim también completa los silencios del texto con escenas cotidianas de la época que no aparecen explícitamente, como la compra de preservativos (entonces reutilizables) o situaciones sociales verosímiles que encajan en el relato y le dan cohesión. Además, en las últimas páginas nos muestra fotografías del diario real y algunas páginas de este.

Paralelamente, Kim emprendió una investigación casi detectivesca, descubriendo que Mercè terminó la carrera de medicina y se convirtió en odontóloga, trabajando unos años en la consulta de su padre, un emigrante judío búlgaro. Además, un amigo del propio autor conoció en persona a Mercè cuando esta tenía 70 años, con los datos pudo averiguar también donde se situaba el piso con la cúpula, el edificio sigue existiendo en la Calle Balmes con Pelayo, y que asistía al Liceu. 

Kim llegó incluso a localizar, con ayuda de un detective, la tumba de Mercè en el cementerio de Montjuïc, donde pudo despedirse simbólicamente de ella. Está enterrada en una zona vinculada a emigrantes alemanes, y en ese espacio hay varias tumbas de familias judías, al morir sola, su tumba comparte espacio junto a las de la familia Meyer.

Pero ¿Quién era Manolo de Canarias? queda como pregunta abierta al final del libro siendo el gran enigma. Ante la posibilidad que ambos protagonistas estén fallecidos, tal vez quede alguien vivo que supo de esta pasión, como Luis uno de los hijos del canario, ya que viajó a Barcelona junto a su padre y la conoció. Sin embargo, no consta su apellido en ninguna parte del diario, ni sabemos la profesión a la que se dedicaba.

El diario de la señorita Litgi es mucho más que una historia de amor clandestino es un retrato íntimo y, al mismo tiempo, generacional. Como curiosidad, el apellido real es Lidgi con una d, pero inicialmente el autor pensó en modificarlo y así quedó en la novela. Una maravillosa pieza de memoria que permite reconstruir la Barcelona burguesa durante el final de la Guerra Civil y los primeros años del franquismo, rescatando edificios, locales y modos de vida de la clase acomodada, ya desaparecidos.

Una historia real, poderosa y única, que convierte una vida aparentemente común de cara a los otros en una herencia histórica sobre el amor, el deseo y el silencio. Un puzle al que todavía le faltan algunas piezas, pero cuyo valor reside precisamente en aquello que nunca llegó a decirse.


Ficha:

Autor: Joaquim Subert Puigarnau/ Kim.
Editorial: Norma Editorial
Género: Novela gráfica, biografía.
Diseño: Joan Moreno.
Formato: Cartoné
Páginas: 128 a color.
Año: diciembre 2025


Sinopsis:

Una maravillosa novela gráfica entre la memoria íntima y la reconstrucción histórica

Durante casi veinte años la señorita Litgi mantuvo su vida privada romántica en el más estricto secreto. En aquel larguísimo período, su único confidente fueron las páginas de un diario que, por capricho del azar, acabó en manos de Kim, que lo leyó cautivado y decidió plasmar su historia en imágenes para darle el relieve que no había tenido en vida de su protagonista.

Premio nacional de cómic por El arte de volarKim nos presenta una novela gráfica fascinante a medio camino entre el diario íntimo, la autoficción y la reconstrucción histórica.