domingo. 21.04.2024
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Fotograma de la película. (Filmaffinity)

Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Una búsqueda rápida de las Tortugas Ninja en IMDb arroja cerca de 30 resultados sobre estos divertidos héroes creados en 1984 por Kevin Eastman y Peter Laird. Una prueba clara del gran éxito que las aventuras de Leonardo, Donatello, Raphael y Michelangelo cosecharon en todo el mundo, primero como un popular cómic, y después como una serie de televisión estrenada en 1987 que durante cerca de 10 años inspiró a un montón de niños que seguían atentos las aventuras de estas tortugas mutantes. Posteriormente llegaron algunos productos de lo más variopintos, destacando especialmente la película de acción real dirigida por Steve Barron en 1991, que vista hoy en día es capaz de horrorizar y entusiasmar en partes iguales.

Muchos años después llega a nuestras carteleras Ninja Turtles: Caos mutante. Un intento de revitalizar la franquicia que cuenta con la dirección de Kyler Spears (Anfibilandia) y Jeff Rowe (La familia Mitchell vs. las máquinas). Dos creadores que logran dar a las Tortugas Ninja un tono muy divertido y desenfadado que les sienta muy bien. La cinta reinicia la franquicia y nos ofrece el origen de estas tortugas mutantes que viven en las alcantarillas de Nueva York y que han sido formadas en artes marciales por Splinter, una rata mutante que hace de padre y que trata de mantenerlos alejados del peligroso exterior.

Lo primero que hay que decir de esta nueva versión de las Tortugas Ninja es que cuenta con una animación que se une a la moda estilística y formal de lo que ya hemos podido ver en Spider-Man: Un nuevo universo. Es decir, un dibujo muy fluido que conecta de forma clara con el mundo del cómic y que da a la película un tono juguetón y expresionista que le sienta muy bien a este tipo de productos basados en superhéroes. En este apartado cabe destacar también una actualización importante de los personajes, dotándolos a todos de una estética más acorde a los tiempos en los que vivimos. Si a esto le unimos una música cañera llena de temazos, es fácil entender ante qué tipo de producto estamos.

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Ninja Turtles: Caos mutante no busca la seriedad en ningún momento y desde el primer fotograma deja claro el tono gamberro y divertido que busca ofrecer al espectador. De este modo, poco importa que la historia tenga bastantes inconsistencias de guion o que todo lo que ocurre en pantalla sea una recopilación de elementos vistos en otras películas, ya que aquí lo verdaderamente importante es volver a ver en acción a estas tortugas mutantes repartiendo todo tipo de castañazos. De hecho, la película no solo no oculta sus referencias a productos como Akira, Ataque a los titanes, Minions o Godzilla, sino que se enorgullece de homenajearlos citándolos en no pocos momentos de la cinta.

También resulta curioso que en algunos momentos esta versión contradiga algunos puntos clave de la versión de los 80, presentando a unas tortugas que tienen más fácil ser aceptadas por la sociedad y que además sueñan con ir al instituto y salir con chicas. Elementos que concuerdan con una trama que se mueve en una sociedad más inclusiva que no se escandaliza de nada y que siempre está abierta al cambio.

A pesar de este refrito de ideas, esta nueva versión de las Tortugas Ninja es muy disfrutable y se puede ver con una sonrisa constante. Es simplemente un retorno actualizado a la serie que a muchos niños nos hizo felices en los años 80 y nos permitía olvidarnos un rato del largo día en el colegio. Por eso, poco importa que en esta nueva versión April sea negra y regordeta, o que una de las tortugas tenga una sexualidad poco definida y pueda parecer una mujer, ya que son simples anécdotas para una película que bebe de la nostalgia.

'Ninja Turtles: Caos mutante', revitalizando la nostalgia de los 80