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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx
Definir la música de Nine Inch Nails y las emociones que despierta no es tarea sencilla. El rock industrial que propone esta banda estadounidense, formada en Cleveland en 1988, se escapa de las etiquetas convencionales. Su sonido transita entre un rock electrónico agresivo, casi metálico, y atmósferas ambientales y etéreas. Es un universo sonoro propio, concebido por ellos, para bien o para mal.
No resulta sorprendente que, incluso siendo los indiscutibles cabezas de cartel del segundo día del Mad Cool Festival, algunos asistentes despistados optaran por marcharse en los primeros minutos en busca de propuestas más accesibles, como Foster the People, en el escenario tres.
La banda liderada por Trent Reznor, conocida simplemente como NIN, irrumpió en el escenario principal con la demoledora "The Beginning of the End", dando inicio a un concierto de hora y media cargado de intensidad. Sonaron temas como "March of the Pigs", la brutalmente enérgica "Head Like a Hole", y ese himno generacional que es "Closer", coreado por miles y, sin duda, uno de sus temas más redondos y representativos.
Nine Inch Nails, que ya habían pasado por Mad Cool en 2018, ofrecieron un espectáculo tan oscuro como brillante. La banda volvió a demostrar su capacidad para llevar al público del éxtasis a la introspección en cuestión de minutos. Su rock industrial, tan visceral como cerebral, no deja indiferente: es una música que pesa, que duele, que sacude.
Acompañados por Atticus Ross —colaborador inseparable de Reznor—, ofrecieron un directo que parecía llegado del futuro. No olvidemos que Reznor y Ross han ganado dos premios Óscar a la mejor banda sonora por The Social Network (2011) y Soul (2021), y esa sensibilidad cinematográfica se percibe en los momentos más atmosféricos del concierto. Aunque, en un recinto tan amplio como el Mad Cool, esas piezas más sutiles no siempre logran el clima adecuado.
El cierre llegó con "Hurt", la emblemática canción escrita por Reznor e inmortalizada por Johnny Cash. Fue el broche perfecto para un concierto que dejó huella, pero que solo los más receptivos supieron apreciar en toda su profundidad.
Nine Inch Nails fueron, sin duda, los grandes triunfadores de una jornada que congregó a 49.782 personas, según datos de la organización, en un día que transcurrió sin incidencias técnicas ni problemas logísticos. Además de NIN, otros nombres brillaron con luz propia: Alanis Morissette, Noah Kahan, Benson Boone, Future Islands o Kaiser Chiefs ofrecieron actuaciones memorables.
Quisiera destacar especialmente el concierto de los españoles Alcalá Norte, una de las pocas apuestas del día por la escena nacional. Había que estar en primera fila apoyándolos. La banda, liderada por Álvaro Rivas y Jaime Barbosa, es puro espectáculo. Desde su salida al escenario demostraron que poseen una identidad propia, difícil de encontrar en el panorama actual.
Reunieron a buena parte del público indie del festival, que coreó temas como "Superman", "La calle Elfo", "Los chavales", o esa brillante versión de "10K" de Los Planetas, que han sabido reinterpretar y llevar a otro nivel. Curioso y entrañable fue el gesto final del cantante, que bajó al público para repartir flyers invitando a asistir a su segunda fecha en La Riviera, donde ya han agotado una de las dos noches programadas para diciembre. Un gesto de humildad absoluta para una de las bandas emergentes más potentes del momento.
Nos vemos en el último día.




