Nil Moliner dibuja caricias sonoras en el alma
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Mauro Nicolás Gamboa |
Hay momentos en la vida que el arte y la cultura nos proponen cruzar un umbral. Pues eso es lo que sucedió en la pasada noche del miércoles 17 de diciembre en las entrañas del resplandeciente, Movistar Arena de Madrid. Recinto que, por cierto, ha recibido recientemente la certificación como el segundo del mundo en cuanto a actividad. Un emplazamiento que ya ha anunciado su amplitud de aforo, llevando su futura capacidad hasta más de 20.000 asistentes que podrán desfrutar de los momentos mágicos que tienen lugar en su interior.
Enorme expectación se percibía en los aledaños. Se observaban numerosas familias, gran cantidad de público infanto-juvenil, parejas y todos tenían en común una sensación entremezclada de emoción y ansiedad para ver a Nil Moliner dando otro paso de gigante en un carrara que crece a paso enormes desde que lo conocimos con su EP Hijos de la tierra en 2017.
R01, también conocido popularmente como Roi Méndez, fue el responsable que asumió el desafío de calentar momentos y encender un fuego incontrolable en el interior de los presentes a través de sus texturas, con un amplio repaso por su carrera. Acompañado por batería, guitarras y bajo, esta nueva etapa creativa del cantante gallego ofrece piezas en directo en formato pop-rock de esas que cautivan por completo. Con un sonido pulcro, sólido y de bastante crudeza a la vez, se pudo ver a este alter ego denominado R01, como un artista que tracciona y va hacia adelante. La inquietud artística siempre ha sido sinónimo de Roi Méndez y después de lo visto en el Movistar Arena, se puede confirmar que lo ha llevado a cabo de forma excelsa.
Piezas de su repertorio como “Dime si vas a venir, “Quizás no soy para ti”, “Perfecto desastre” y “Te quiero perder” supieron mantener el pulso en una noche donde el frontman agradeció al público por su cariño, a Nil Moliner por su amistad y se mostró emocionado al regresar a los escenarios después de un tiempo. Merecida ovación y seguramente nuevos adeptos a su interesante nueva faceta artística se llevó Roi Méndez, o mejor dicho, R01, en esta desafiante etapa que promete ser legendaria.
Tras lo correspondientes ajustes en el stage, el recinto se viene a negro al completo. El respetable ruge. Abundante humo se percibe desde mi posición. Desde el escenario sale una pasarela infinita y sobre su extremo, se enciende un foco desde las alturas con una potente luz blanca, cual señal bendita que cae sobre un pie de micrófono y una guitarra. La voz en off del protagonista de la noche indica que empieza un viaje, un nuevo viaje y la multitud siente como su interior se acelera. Nil Moliner desembarcaba en Madrid para concluir su exitosa gira Lugar Paraíso Tour, pero después de lo acontecido, se puede afirmar que parecía más el comienzo del tour debido a la vitalidad constante que mostró el compositor catalán.
En la gran pantalla central se lee Capitulo 1: El principio y aparece Nil Moliner para desatar una euforia colectiva, la cual fue in crescendo durante toda la velada y dispara en primer lugar con “Mi religión”, seguida de “Dos primaveras” y “Me quedo” para hacer estallar por completo el recinto madrileño. En esta última, presidió una cofradía sonora al guiar a algunos de sus compañeros, instrumentos en mano, con él en cabeza, por la pasarela desatando un mar de aplausos.
Un escenario montado a tres alturas y los sets donde se ubican los instrumentos están recubiertos con cortinas verdes. Una banda integrada por hasta 8 músicos en escena con percusión, sección de vientos con trombón y trompeta, guitarras, bajo, teclados y batería. Seguramente ya se han escritos ríos de tinta sobre el buen sonido y lo acompasado que suena el combo que lo “custodia” en sus directos, pero no quiero dejar de pasar la oportunidad para recordarlo y recalcarlo. Suena verdaderamente de 11.
“¡Madrid que tal! ¿Qué pasa?” pregunta eufórico el artista catalán y prosigue con un show de esos para enmarcar. A destacar es la amplitud de estilo que ofrece en un directo de altísimo nivel de principio a fin. En el mismo se puede apreciar el abanico sonoro que domina a la perfección el cantante. En vivo lleva a cabo desde una salsa pasando por un pop de autor, música clásica, charanga muy festiva, cumbia, pinceladas de soul y funk hasta desembarcar en un rock and roll visceral.
A todo lo anteriormente mencionado, hay que agregarle las trabajadas visuales, las cuales se entremezclan con imágenes en directo del concierto, disparos continuos de fuego, cañonazos de confetis y el acompañamiento permanente de sus fans. Había hambre de Nil en Madrid y este supo saciarlos con un espectacular concierto en el que puso su cuerpo y alma al completo.
Se baja para sumergirse, micrófono en mano y cámara, entre la multitud y canta piezas de su repertorio que sonaron a acaricias envolventes para el corazón. El espectáculo estuvo concebido en cinco capítulos que llevaban por nombre Vosotrxs, La inspiración, La Gran Explosión y Nexo, sumados al anteriormente mencionado El principio.
Va repasando piezas de su repertorio como “Meneito”, “Soldadito de hierro”, “Libertad” y “Luces de ciudad”. Previamente a esto, se pudo disfrutar de un momento emotivo cundo se ve a Nil en videos en los inicios de su carrera, cuando grababa versiones de Morat, Jarabe de Palo y El Canto del Loco entre otros. Acompañado solamente por su guitarra y miles de voces, sentado en un taburete alto, hizo el clásico “Por la boca vive el pez” de Fito y Fitipaldis.
Agradece por el cariño constante e indica que después de sus conciertos en Joy Eslava, Las Ventas y La Riviera, este es un paso enrome en su carrera, a lo que obtuvo como respuesta un sentido aplauso. Momentos emotivos, se vivieron cundo un cuarteto de cuerdas ubicado en las elevadas esquinas de las tribunas más próximas al escenario, espacio habitualmente cerrado, lo acompaña en un fragmento del concierto. También hay otra sorpresa y un numeroso coro dice presente sobre el stage para acompañar a Nil y su banda.
Ojalá la noche hubiera sido eterna pero lamentablemente no se consiguió. Eso sí, quedo marcada a fuego en el corazón de los presentes. Piezas como “Alex”, dedicada sentidamente a un amigo suyo que ya no está y a todos nuestros seres queridos que nos miran desde las plateas más altas, seguido de sus clásicos “Tu cuerpo en braile” y “Vuela alto” y como outro épica, la versión remix de su himno “Libertad”, tras la cual, bajó el telón de una función inolvidable e inoxidable, tal como ya consta en las páginas doradas del libro de la música en España.
Cierre apoteósico, con el rostro visiblemente emocionado del artista, quien saluda a la multitud, mientras los fans se retiraban extasiados y con una sonrisa en su rostro después de haber formado parte de un doble concierto antológico llevado cabo por R01 y Nil Moliner.
Lugar Paraíso Tour, el sitio perfecto e ideado por Nil Moliner, para encontrarnos con la música, esa que nos hace sentir vivos.