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Carencias Afectivas, de la mano de Balaunka y Emerge, se estrena en la escena musical por todo lo alto con un doble lanzamiento, que marca el inicio de su nuevo proyecto musical. Sus dos primeras canciones, 'Alcaldesa' y 'Un buen montañés', presentan desde el primer minuto la crudeza, ironía y energía que caracterizan a un grupo dispuesto a sacudir la música independiente nacional.
'Alcaldesa' es el primer adelanto del que será su primer disco y llega con el sonido más directo y descarnado de la banda. La canción aborda, con mordacidad, cómo la falta de comunicación en una pareja puede desencadenar situaciones conflictivas, desde malentendidos cotidianos hasta tramas judiciales. "¿Quién no ha ocultado alguna vez una conversación incómoda, una borrachera inoportuna o un secreto inconfesable?", ironizan los integrantes de Carencias Afectivas.
Con influencias de Mujeres, Los Planetas, Triángulo y Perro, además de algún guiño al noise británico de los 90 y hasta un ramalazo punk
Por su parte, 'Un buen montañés' es el segundo adelanto y funciona como una vía de escape para quienes sueñan con huir del ruido de la ciudad, aunque en realidad disfruten demasiado de él. Con humor ácido, la canción imagina un refugio ideal en la montaña, mientras la vida política madrileña sigue dando titulares.
Con 'Alcaldesa' y 'Un buen montañés', Carencias Afectivas dan el pistoletazo de salida a una serie de lanzamientos que verán la luz en los próximos meses. Canciones que retratan, con honestidad, las contradicciones de una generación marcada por la no pertenencia, la culpa y el desencanto político. Este es solo el comienzo de todo lo que tienen preparado y que no dejará indiferente a nadie.
¿De dónde sale ‘Carencias afectivas’?
Carencias Afectivas nacen casi sin querer, un mes antes de que estalle una pandemia que los obliga, además, a seguir currando. Cuatro colegas que se juntan a hacer ruido y terminan formando una banda que, como casi todas las cosas buenas, siempre llega tarde a todo. Pero si algo tienen claro es que sus directos no admiten medias tintas: son a la música lo que el bus exprés al aeropuerto —un trayecto sin paradas, que te deja mareado, medio cabreado, pero justo a tiempo para despegar.
La banda está compuesta por Julio Teigell (bajo), madrileño de nacimiento, cántabro de vocación. Se peleó con el piano hasta que lo cambió por el bajo, donde encontró su sitio definitivo. Algún coro suyo se cuela en las canciones; Juan Casado (vocalista), voz, letra y cordura. También guitarrista, para desgracia de sus compañeros, que insisten en que deje de tocar y se dedique a hacer el ñu; También está Juan Margallo (guitarra), tan cántabro como melancólico. Mejor ruidista que guitarrista, mejor gritador que cantante, y letrista prolífico en sus bajones, que son frecuentes. Cuando a Juan le va mal, a Carencias les va bien. Y Javier Herrero (batería), almeriense de estadio empeñado en tocar flojo, aunque rara vez lo logra. Sus gestos golpeando cacharros en el escenario son ya postal de la noche madrileña.
Con influencias de Mujeres, Los Planetas, Triángulo y Perro, además de algún guiño al noise británico de los 90 y hasta un ramalazo punk.



