FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN

'Moscas', la eficiente sencillez de un para-neorrealismo minimalista

Película mexicana que hace buena la conocida divisa del movimiento Bauhaus de “menos es más”.

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En esta edición de la Berlinale proliferan las películas en blanco y negro, como si fuese un recurso más cinematográfico. Es el caso de ‘Moscas’, una curiosa película mexicana que hace buena la conocida divisa del movimiento Bauhaus de “menos es más”. Con aparente sencillez y situaciones muy cotidianas, este cineasta mexicano consigue que simpaticemos con los personajes de la trama, haciéndonos partícipes de sus emociones y estados de ánimo.

Es casi un homenaje al neorrealismo italiano. Se retrata el paisaje humano de la capital mexicana y sus característicos ruidos ambientales, con secuencias de una pasmosa sencillez, que acaban conquistando al espectador. Para hacer los honores al título, en el comienzo y el final oímos aleteos de molestas moscas, pero lo que cuenta es cómo percibimos nosotros esa molestia, con arreglo a cómo nos vaya.

La protagonista y sus dos compañeros de reparto hacen su labor, notándose que alguien los está dirigiendo con soltura sabiendo a dónde quiere ir. Se nos cuenta cómo una casualidad puede suavizar un fatídico duelo al tener contacto personal y ocuparse un poco de los demás, algo que nos hace más humanos y puede ayudarnos a encarar de un modo más llevadero nuestros pesares, por terribles que sean.

A mí me ha gustado bastante, la verdad. Es original y tiene un estilo propio muy refrescante. Después de verla, hasta el título me parece un acierto, porque de primeras me tenía un tanto mosqueado, por decirlo así. Además me ha hecho evocar que durante mi adolescencia jugué muchísimo con las máquinas de flipper, llegando a ser un auténtico virtuoso que congregaba espectadores alrededor de mí.