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Fran Nieto
A veces nos vemos atrapados en un sentimiento abstracto, una mentalidad aparentemente inexpresable que flota justo en la cúspide del lenguaje, mejor explorada por poetas equipados con imágenes y metáforas para proyectar una sombra de su forma en nuestras mentes.
Con doce años de desarrollo y originándose como podcast y canal de YouTube, el Diccionario de tristezas sin nombre de John Koenig tiene como objetivo aprovechar estas emociones con el lenguaje para hablar mejor de ellas. Aquí se recopilan neologismos, todos completamente acuñados por Koenig con base en la investigación sobre la etimología de las palabras, con la etimología de cada nueva palabra explicada, así como las definiciones de las emociones oscuras o abstractas denotadas por la palabra inventada.
Se trata de un hermoso ejercicio lingüístico que se centra en sentimientos que probablemente todos hemos experimentado en alguna que otra ocasión
Se trata de un hermoso ejercicio lingüístico que se centra en sentimientos que probablemente todos hemos experimentado en alguna que otra ocasión, pero para los que nunca tuvimos una palabra, y verlos recopilados aquí hace que el lector se sienta mucho menos solo sabiendo que estas emociones abstractas son bastante universales. Dividido en seis secciones, cada una con un mini ensayo y fotografías extravagantes y hermosas, esta es una incursión existencial fascinante y divertida que los amantes de las palabras no deberían perderse.
Koenig nos ayuda a ver a través de estas palabras que no estamos solos; que nuestros pensamientos intrusivos no nos pertenecen exclusivamente (como klexos: cuando nos aferramos al pasado) y que a todos nos ocurren cosas inesperadas (como cuando todos hemos experimentado un momento de tangencia: un vistazo fugaz a lo que podría haber sido).
Una hermosa colección de palabras que se lee de manera diferente a un diccionario normal, ya que es profundamente introspectiva
Como ya podéis llegar a suponer, no os vamos a dejar con la miel en los labios y vamos a nombrar un póker de esas palabrejas para que sirvan de gancho certero a todos aquello que decidan pasarse por las páginas de esta singular obra. He escogido tres de las que más me han gustado o me han llegado. Cada uno encontrará sus preferidas, por lo que tienen de evocadoras o simplemente porque el significado que se les da sea de nuestro agrado, Ahí van las cuatro escogidas:
Efecto McFly: N. fenómeno de observar a nuestros padres interactuar con personas con las que crecieron, lo que reinicia sus personalidades en modo juvenil y nos ofrece una visión de los soñadores y granujas que eran antes de que nosotros entráramos en escena.
Enchanchado: adj. Sentir la satisfacción primaria de que alguien nos necesita, lo que nos hace sentir mucho más arraigados al mundo, aunque las raíces pertenezcan a otra persona. De encantado+enganchado.
Karanoia: el terror a la página en blanco, que puede parecer liberador y claustrofóbico a un tiempo, tanto por su potencial ilimitado como por lo impreciso de sus límites. De cara+paranoia.
Antrodinia: n. estado de cansancio por la crueldad de la gente, que se menosprecia mutuamente de formas que parecen insignificantes y gratuitas, lo que a veces puede desencadenar un sentimiento compensatorio de gratitud por todo lo que es amable, sincero, indulgente o descaradamente alegre.
En definitiva, una hermosa colección de palabras que se lee de manera diferente a un diccionario normal, ya que es profundamente introspectiva y crea palabras para sentimientos o experiencias humanas que son difíciles de expresar con palabras. Una obra que nos muestra y nos demuestra que, este mundo, por grande que sea, es en realidad es tan pequeño como universal, porque todos compartimos las mismas penas y alegrías, nos confunden las mismas cosas y nos enorgullecemos de ellas.




