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jueves. 18.08.2022
El mercado de los sábados (2015). (Fotos facilitadas por el autor)
 

JUAN CARLOS PONGA MAYO | La ciudad de León no tenía una plaza en propiedad en la que celebrar sus fiestas y eventos. Así pues, se utilizaba la plaza que se encuentra delante de la catedral. Como consecuencia del derribo, por orden del obispo, de una manzana de casas en las que vivían los canónigos. Por tanto, la propiedad de dicha plaza era episcopal y su utilización por parte del corregimiento llevaba aparejado un pago al obispo.

Cuando el 14 de febrero del año 1654 se produce un incendio en la zona situada entre la iglesia de San Martín y la Cerca medieval, en la conocida entonces como Plaza de San Martín, el Ayuntamiento considera que es el momento de aprovechar la ruina de las casas incendiadas para comprar el terreno y construir en el espacio resultante una plaza amplia en la que celebrar sus festejos y acontecimientos, dejando así de pagar al obispo por el uso de la Plaza de la Catedral.

El proyecto es obra del jesuita y arquitecto Antonio Ambrosio que dirige la obra hasta 1672. El diseño de la plaza es similar a otras ya construidas, adaptándose al callejero existente; convierte tres de las antiguas calles en pasos bajo los soportales, entre ellas las calles Escuderos y Rodezneros que coinciden con los soportales norte y este. A partir de 1672 se hace cargo de la dirección Francisco del Piñal que es el encargado hasta su culminación en 1677.

Plaza Mayor 1978
La Plaza Mayor en 1978


A espaldas de la iglesia de San Martín, en 1657, Francisco de la Lastra y Francisco Martínez del Valle reforman y amplían con una planta el edificio existente, las Panaderías, realizado por Juan del Ribero Rada. Sin embargo, cuando se está terminando la Plaza Mayor, se decide que dicho edificio no se corresponde con el gusto del momento y se encarga a los arquitectos Simón de Vayas, Francisco de Piñal y Pedro del Hoyo la realización de uno nuevo que sirva como “Mirador de la Ciudad”, es decir al que pueda asomarse el Ayuntamiento para asistir a todos los eventos que se desarrollen en la plaza. La obra se hace entre 1674 y 1697.

La plaza sufre el 11 de agosto de 1695 otro incendio que se lleva por delante importantes tramos del ángulo sureste, llegando a temerse su desaparición total. Por ello la ciudad no solo intenta recuperar la plaza, sino tomar medidas que la defiendan de futiros incendios. Después de muchos debates y proyectos se decide abrir una calle, al exterior de la plaza, paralela a los soportales del lado sur que una las calles Santa Cruz y Tarifa, en la calle Puerta Sol, para lo que se crea en la cerca medieval la Puerta Sol. Con la misma idea se plantea otra calle en medio del lado este hacia el postigo del Hospital de San Martín, donde hoy se encuentra el hotel NH, rompiendo la armonía de la plaza, pero al final queda en un pasaje bajo las casas, transformándose el postigo en puerta, la Puerta Bonita.

En el año 1947 se produce otro incendio en varias casas del centro del lado este, el Ayuntamiento compra los inmuebles y construye en este lugar el cuartel de la Policía Municipal, (hoy hotel NH); se levanta para ello un edificio clasicista, que copia en parte el Mirador de la Ciudad, situado justo enfrente, obra del arquitecto municipal Prudencio Barrenechea.

Plaza Mayor en la acualidad
Plaza Mayor en la actualidad


El desarrollo del Ensanche, a lo largo de la primera mitad del siglo XX, supuso el inicio del ocaso de la plaza como centro urbano y comercial. La actividad económica se va desplazando hacia esta zona de la ciudad, pero la plaza se fue manteniendo gracias a la celebración de los mercados y las fiestas. En los años ochenta se arranca un movimiento especulativo en el barrio. Intereses económicos cercanos a la política municipal empezaron a invertir en locales de hostelería.

Como consecuencia los precios de los alquileres subieron y muchos de los comercios, de la plaza y de la mayor parte del barrio, empezaron a tener problemas para mantenerse ante la presión ejercida por los propietarios de las casas o, si los comerciantes eran al mismo tiempo propietarios, ante la posibilidad de negocio que se presentaba.

La plaza Mayor ha perdido su esencia. Aún se mantienen en ella los mercados tradicionales durante las mañanas de miércoles y sábados y solo algunos días de la Semana Santa vuelve a convertirse en el centro de la ciudad de la mano de las procesiones penitenciales; el resto del tiempo solo las terrazas de los distintos locales ocupan la plaza durante el día y la noche.
 

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